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Lydia Gonzalez

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Coding Body Language in Sports: The Nonverbal Behavior Coding System for Soccer Penalties” de Furley, P. y Roth, A. (2021), en el que se analiza el sistema de codificación de conducta no verbal aplicado a penaltis de fútbol.

El sistema de codificación de acciones faciales se ha convertido en la herramienta estándar para medir las expresiones faciales. Es un sistema anatómico para describir todos los movimientos faciales observables, dividiendo las expresiones faciales en pequeños segmentos. Aunque la cara probablemente pueda considerarse el canal más importante para comunicar información no verbal en los seres humanos, también se ha demostrado que el cuerpo es un medio importante a este respecto.

La investigación del movimiento corporal en la comunicación no verbal ha sido más lenta, demostrando ser más difícil debido a los elevados grados de libertad en los movimientos de todo el cuerpo. No obstante, se ha logrado un progreso prometedor en este ámbito con el desarrollo del Sistema de Codificación de la Acción Corporal y la Postura.

Así, en la investigación de los autores, se trató de utilizar y adaptar el Sistema de Codificación de Postura y Acción Corporal al contexto de los deportes competitivos, ya que casi ningún otro contexto social está tan documentado y grabado, ni tan repleto de expresiones emocionales que ocurren naturalmente y tan intensamente. Específicamente, se consideraron tandas de penaltis en el fútbol.

Los penaltis están bastante estandarizados en comparación con la complejidad del juego normal, lo que los convierte en un punto de partida adecuado para medir el comportamiento no verbal natural de quienes tiran los penaltis. Dados los problemas, deficiencias y falta de estudios de codificación no verbal en el ámbito de los deportes, debidos en parte a la ausencia de esquemas de codificación validados, los autores intentaron adaptar el sistema de codificación de la acción corporal y la postura.

Así, el objetivo principal de la investigación era examinar si el Sistema de Codificación de Postura y Acción Corporal podría adaptarse y usarse como una medida objetiva de la conducta no verbal en el contexto de los deportes. Para ello, se adaptó dicho Sistema al contexto deportivo y, más específicamente, al de los penaltis de fútbol. Este esquema de codificación adaptado se llamó Sistema de codificación de conducta no verbal para penaltis de fútbol. Posteriormente, los autores llevaron a cabo dos estudios.

En el primer estudio hubo 10 participantes como actores. Todos eran futbolistas activos o lo habían sido. No hubo diferencias de edad o experiencia dentro del grupo. Antes de comenzar el lanzamiento de penaltis, los participantes recibieron un guión. En base al principio prominente de antítesis en los comportamientos no verbales, se decidió manipular tres emociones/estados internos opuestos propuestos como comportamientos no verbales relevantes de quien recibe un castigo: dominio vs sumisión; orgullo vs vergüenza; y confianza en sí mismo vs inseguridad.

El objetivo del Estudio 1 fue probar la aplicabilidad de un sistema de codificación objetivo para medir el comportamiento no verbal en el contexto de los deportes, centrándose en la postura y el movimiento corporal. La mayor relevancia se encontró para el tronco en posición vertical y la inclinación de cabeza hacia arriba.

Los comportamientos más informativos sobre la valencia del estado interno fueron: la cabeza ¾hacia adelante vs hacia atrás; la inclinación hacia arriba vs hacia abajo¾; el tronco ¾hacia arriba vs hacia atrás; hacia adelante¾; la mirada¾hacia arriba vs hacia abajo¾; todo el cuerpo moviéndose, inclinado o en posición vertical; la acción de los brazos¾derecho o izquierdo, alejado del cuerpo¾; y el movimiento de la columna hacia una posición doblada. Estos hallazgos están en línea con investigaciones previas sobre señales corporales asociadas con las dimensiones de los estados internos descritos.

El objetivo del Estudio 2 era utilizar el sistema de codificación adaptado para explorar las diferencias en la conducta no verbal de un lanzador de penaltis en función de si anotó o falló el penalti. Los resultados mostraron varias diferencias en el comportamiento no verbal. Las posturas con la cabeza mirando hacia el objetivo y la mirada desviada parecen ser indicadores cruciales para el éxito de los penaltis. Además, este hallazgo podría apoyar la investigación sobre los penaltis que demuestra que los jugadores de fútbol que desvían la mirada del área de portería son percibidos de manera más negativa por los porteros contrarios y, en consecuencia, los porteros esperan un mejor desempeño contra estos jugadores.

Otro indicador importante que diferencia entre tiros penaltis exitosos y fallidos es mirar hacia abajo. Pasar “demasiado” tiempo mirando hacia abajo se asocia tanto con estados emocionales negativos (Estudio 1) como con penaltis fallidos (Estudio 2). Cuando se anotan penaltis o se muestran demostraciones emocionales positivas, los tiradores de penaltis, de media, solo pasaron alrededor del 40% del tiempo mirando hacia abajo, en lugar de más del 80% del tiempo cuando fallaban el penalti o mostraban manifestaciones emocionales negativas.

Un hallazgo inesperado fue que la proporción de duración de todo el cuerpo en posición vertical fue menor para los penaltis exitosos comparados con los fallidos. Otra diferencia significativa fue la acción del brazo derecho alejado del cuerpo. No obstante, se debe tener cierta precaución con respecto a esta señal, ya que la acción del brazo durante la preparación de un penalti suele ser parte de los movimientos específicos del deporte.

Investigaciones anteriores sobre penaltis han distinguido entre una estrategia de lanzamiento dependiente del portero y una independiente del portero. En la primera, el lanzador de penaltis elige un área objetivo y continuamente (re)evalúa dicha área en relación con las acciones del portero. En la estrategia independiente, el tirador escoge un área objetivo para patear el balón y mantiene esa decisión, al margen de las acciones de los porteros.

Así, un estudio ha sugerido que estas diferentes estrategias coinciden con diferentes comportamientos no verbales durante el período previo. Además, la investigación ha demostrado que los tiradores de penaltis utilizan estrategias engañosas para alterar artificialmente y/o exagerar demasiado su comportamiento no verbal, en términos de su cinemática y comportamiento de la mirada.

En conjunto, esta investigación destaca que varios otros factores además de los estados internos, como las emociones, afectan al comportamiento no verbal durante la preparación de los tiros de penaltis. Por tanto, investigaciones adicionales deben intentar distinguir entre el uso deliberado de la conducta no verbal y la conducta no verbal inconsciente, la cual coincide automáticamente con los estados emocionales.

En consecuencia, se demostró que el Sistema de Codificación de Posturas y Acción Corporal puede considerarse una herramienta metodológica útil y adaptada a determinados contextos de deportes competitivos.

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Justice and Nonverbal Communication in a Post-pandemic World: An Evidence-Based Commentary and Cautionary Statement for Lawyers and Judges” de Denault, V y Patterson, M. L. (2021), en el que se estudia la integridad de los juicios y de los sistemas judiciales en base a la comunicación no verbal exhibida en interacciones personales.

Las nuevas normas de distanciamiento físico resultantes han tenido muchas consecuencias, algunas de las cuales experimentadas en el sistema judicial. Así, los tribunales de todo el mundo limitaron sus actividades.

No obstante, muchas jurisdicciones han recurrido a la tecnología para asuntos urgentes. El uso de aplicaciones telefónicas e informáticas, como Skype o Zoom, para realizar juicios por videoconferencia plantea preocupaciones similares a las identificadas por juristas, como deshumanizar a los acusados.

El uso de la comunicación no verbal durante los juicios se remonta a cientos, si no miles de años. Hasta el día de hoy, en los sistemas de justicia estadounidense y canadiense, por ejemplo, quienes juzgan los hechos están legalmente autorizados para valorar la conducta de los testigos. De acuerdo con las opiniones de los mayores tribunales, los que juzgan los hechos suelen recurrir al comportamiento de los testigos para evaluar la credibilidad. Este enfoque, sin embargo, ha sido severamente criticado.

No debe haber ninguna duda sobre la importancia, si no la necesidad, de reconocer los peligros de los prejuicios y estereotipos sistémicos en los tribunales. Los mitos sobre la violación, por ejemplo. Lo mismo se aplica a las creencias erróneas sobre la validez de las señales no verbales para detectar mentiras. Tanto las señales visuales no verbales comunes para detectar mentiras como muchas señales vocales y verbales son, en gran parte, débiles y poco fiables. Además, las técnicas novedosas desarrolladas para detectar mentiras se han promovido como alternativas para entrevistas de investigación, no procedimientos judiciales reales.

No obstante, esas técnicas ignoran las características reales prácticas de los sistemas de justicia. Esto es, la naturaleza de las preguntas formuladas en la vida real, a menudo, es diferente de las que se hacen en entornos experimentales. Lo mismo ocurre con las respuestas de los testigos en los tribunales.

Los académicos de varias disciplinas han demostrado que, durante los intercambios en persona, nuestro rostro y cuerpocumplen una variedad de funciones más allá de la detección de mentiras. Por tanto, el diseño y disposición de los tribunales; las características de apariencia; y las señales y comportamientos no verbales de jueces, jurados, secretarios, guardias de seguridad, acusados, testigos y abogados afectan al curso de los procedimientos judiciales.

En el caso de los juicios ante jurado, las oportunidades para observar comportamientos no verbales incluyen: cuando los jueces hablan con testigos y abogados; testifican testigos; interrogatorios y contrainterrogatorios a testigos; cuando los abogados presentan sus argumentos de apertura y cierre; y cuando los abogados y los clientes hablan. Además, las reacciones expresivas por parte de jueces, jurados, acusados, testigos y abogados hacia otros participantes de la interacción precipitan evaluaciones sobre el curso de los hechos.

Muy pocas señales y comportamientos no verbales tienen un significado definido. Los factores contextuales que involucran las intenciones de los codificadores, sus otros comportamientos verbales y no verbales, otras personas y el entorno afectarán el significado. Además, la forma en que las personas comprenden y se adaptan a las expresiones faciales, patrones de mirada, posturas y movimientos corporales suelen ocurrir inconscientemente, incluso a través de la tendencia automática a imitar el comportamiento de los demás. La mímica no consciente también tiene muchas otras consecuencias prosociales o positivas. Una gran cantidad de investigaciones muestra que los gestos con las manos,producidos durante el habla, son, junto con las palabras, parte de un sistema integrado de producción del habla.

Finalmente, aunque el uso de aplicaciones telefónicas e informáticas limitan la amplitud de visión y la capacidad de los abogados e investigadores para elegir su enfoque, se podría argumentar que la información conductual es simplemente diferente. Por ejemplo, a diferencia de los juicios en persona, las características faciales de los testigos podrían verse mejor en las videoconferencias. Sin embargo, esto podría introducir otras preocupaciones sobre el curso de los procedimientos judiciales.

Cuando la atención se centra, principalmente, en la cara, por ejemplo, aumenta el impacto potencial de las características faciales. Esto no debe tomarse a la ligera. Las características faciales pueden influir negativamente en la evaluación de las pruebas y la sentencia de los acusados.

No debe haber duda de que durante la pandemia del Covid-19, la tecnología ha permitido ¾y permite¾ que los investigadores escuchen a testigos y resuelvan disputas urgentes, aunque de manera imperfecta. Y es evidente que, en algunas situaciones delicadas, la tecnología puede facilitar el testimonio de personas vulnerables. Sin embargo, se deben considerar las múltiples funciones de la comunicación no verbal, al igual que otras preocupaciones planteadas por los expertos.

Los estudiosos han escrito sobre diversas consecuencias adversas de los juicios por videoconferencia. Estas no solo incluyen deshumanizar a los acusados, sino también comprometer su derecho a una asistencia letrada eficaz, así como obstaculizar la imagen y el papel de los jueces, la función simbólica de los juzgados y la legitimidad y autoridad de la ley.

Las preocupaciones planteadas por los profesionales tampoco deben pasarse por alto. Por ejemplo, en ausencia de juicios en persona, es difícil, si no imposible, saber si alguien no visible en la pantalla está entrenando a los testigos, o si estos están consultando documentos no autorizados para ayudar en su interrogatorio y contrainterrogatorio. Además, el acceso inadecuado a ordenadores e Internet de alta velocidad podría generar graves problemas de equidad.

A la luz de todos estos problemas, los abogados y jueces pueden trabajar en estrecha colaboración con los académicos de la comunicación no verbal en la búsqueda de mejorar la administración de justicia en un mundo pospandémico.

A pesar de los desafíos de investigar los sistemas de justicia, tales esfuerzos brindan una oportunidad para que los académicos de la comunicación no verbal contribuyan a la mejora de la sociedad.

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Microexpressions Differentiate Truths From Lies About Future Malicious Intent” de Matsumoto, D y Hwang, H. C. (2018), en el cual se investigan las microexpresiones y su posible capacidad para diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos sobre su intención de cometer un acto ilícito en el futuro.

Estudios previos han proporcionado, de forma generalizada, resultados sugiriendo que las microexpresiones no son necesariamente indicativas de engaño y que su rareza limitaba su potencial en este aspecto. Sin embargo, los hallazgos hasta la fecha con respecto a las microexpresiones como posibles indicadores de engaño han sido equívocos. Así, la conceptualización y operacionalización de qué gestos constituyen o no microexpresiones ha influido en tales resultados.

Los autores argumentan que una operacionalización empíricamente justificada del rango de duración del límite superiorpara microexpresiones debería ser ≤0,50s. Dado que afirmaciones anteriores sugerían que las microexpresiones eran signos de emociones ocultas o reprimidas, definirlas con mayor duración puede resultar en la identificación de expresiones que ya no son signos de emociones ocultas o reprimidas.

Sin embargo, no hay ningún estudio previo de producción que haya probado si las microexpresiones ocurren con cualquier duración o si son indicadores de engaño. Dada dicha falta de evidencia, los autores sugieren que la operacionalización de la duración de la microexpresión propuesta es la metodología más limpia para medir las microexpresiones en su estudio exploratorio inicial.

Por tanto, los autores examinaron si ocurrieron microexpresiones ≤0.50s y si estas eran indicadores de veracidad y engaño. La duración se definió como el tiempo total desde el inicio de una expresión a través de su vértice hasta su desplazamiento. Estos análisis permitieron examinar si se produjeron microexpresiones a diferentes velocidades y si permitían diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos.

Concretamente, el experimento fue un diseño bidireccional con la condición de veracidad (verdades y mentiras) y la etnia (estadounidenses europeos e inmigrantes chinos) como factores. Los individuos participaron en un experimento de crimen simulado, en el cual tenían que mentir o decir la verdad sobre un robo. No obstante, también se tuvieron en cuenta las expresiones producidas por los participantes en una entrevista de selección inicial. Por tanto, se examinó la posibilidad de emplear microexpresiones para diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos en su intención de cometer un acto malicioso en el futuro.

Los participantes completaron un cuestionario demográfico, el Cuestionario General de Etnicidad, la Escala de Maquiavelismo y la Escala de Autocontrol, además de una lista de verificación de emociones al principio y al final del experimento. Esta lista de verificación incluía 12 palabras de emoción.

Los participantes primero completaron las medidas previas a la sesión, tras lo cual se les dijo que serían asignados al azarpara coger un cheque de 100$ en efectivo, o para mirar, pero no coger, el cheque. Su objetivo era pasar por hasta tres puntos de control / entrevistas, debiendo convencer a todos los oficiales de su honestidad, sinceridad e inocencia.

Los hallazgos proporcionaron el primer apoyo empírico para la noción de que las microexpresiones de entre ≤0,40 y ≤0,50s ocurren con suficiente frecuencia para diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos. En contraposición, las microexpresiones que ocurrieron ≤0,30s no lo hicieron.

No obstante, han de mencionarse algunas limitaciones. Quizás la más relevante se corresponde con la falta de tamañoadecuado de la muestra. La investigación futura debería utilizar muestras adicionales y más grandes, no solo para replicar los hallazgos principales, sino para probar mejor otros posibles moderadores como el sexo o la etnia. Además, el estudio involucró solo un tipo de mentira (sobre futuras intenciones maliciosas) en un tipo de contexto (entrevista de control de seguridad). Por ende, el potencial de las microexpresiones para diferenciar a los que dicen la verdad y a los mentirosos en otros tipos de mentiras y contextos debe ser examinado en el futuro.

Hasta la fecha, tampoco se han investigado las variables diferenciales individuales que están asociadas con qué emociones serán experimentadas o expresadas por qué individuos. Por otro lado, las expresiones que ocurrieron ≤6.00s también produjeron hallazgos positivos, lo que sugiere que las macroexpresiones también podrían diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos.

Asimismo, los resultados sugirieron grandes diferencias individuales en los tipos de emociones negativas que experimentaron los participantes; mientras que algunos se enfadaban, otros estaban disgustados y otros asustados o tristes. Pero la diferencia entre las expresiones de emociones negativas de los que dicen la verdad y de los mentirosos puede estar en su ocultación.

Esto es, los mentirosos eran más propensos a ocultar o reprimir sus sentimientos negativos, lo que resultaba en más microexpresiones. Los que decían la verdad, sin embargo, eran menos propensos a hacerlo, lo que resultaba en expresiones de apariencia más normal, con duraciones más largas.

Así, la mayoría de los estudios sobre el engaño hasta la fecha han examinado las mentiras sobre un incidente en el pasado. Por el contrario, los autores analizaron la intención de cometer un acto malicioso en el futuro. En consecuencia, dichos resultados tienen varias implicaciones.

A nivel teórico, sugieren una reconsideración del papel de las expresiones faciales de la emoción en general, y de las microexpresiones en particular, frente a la veracidad y el engaño. Dada la naturaleza transitoria de la emoción y las expresiones emocionales, junto a la naturaleza dinámica de cualquier interacción, las microexpresiones pueden desempeñar un papel diferente como indicadores de estados mentales.

Además, el tipo de mentira y los tipos de preguntas que se hacen y responden, probablemente, moderan la función de las expresiones emocionales, al igual que los comportamientos y la conducta del entrevistador. Todos estos factores deben tenerse en cuenta en un marco más completo en el futuro.

Finalmente, los resultados apuntan a que se puede tanto entrenar a las personas para detectar microexpresiones como desarrollar tecnologías informáticas que pueden identificar mejor el comportamiento no verbal, desempeñando un importante papel en contextos de seguridad. Utilizada de manera cuidadosa y estratégica dentro de un enfoque de seguridad multinivel, la identificación de microexpresiones puede mejorar sustancialmente diversas operaciones en este ámbito seguridad.

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Clusters of Nonverbal Behaviors Differ According to Type of Question and Veracity in Investigative Interviews in a Mock Crime Context” de Matsumoto, D y Hwang, H. C. (2018), en el cual analiza la noción de que examinar grupos de comportamientos no verbales es una forma más fructífera de tomar determinaciones sobre la veracidad y el engaño que los comportamientos únicos y específicos.

Realizar entrevistas de investigación es una parte importante del proceso de justicia penal. Evaluar la veracidad, la credibilidad y detectar el engaño son determinaciones importantes que se toman durante estas entrevistas.

Durante años, los investigadores han examinado el comportamiento no verbal en busca de pistas para tales determinaciones. Estas son acciones dinámicas del rostro, la voz y el cuerpo que comunican mensajes. Los primeros estudios produjeron evidencia preliminar de expresiones faciales, gestos… para diferenciar las verdades de las mentiras. Sin embargo, estudios posteriores produjeron resultados contradictorios o nulos. La mayor parte de la investigación hasta la fecha ha examinado un comportamiento no verbal específico y único. No obstante, algunos han sugerido que grupos de comportamiento no verbal (a veces combinados con palabras), en lugar de conductas únicas, pueden diferenciar de manera fiable las verdades de las mentiras.

La noción de que los grupos son mejores para diferenciar las verdades de las mentiras se basa en una consideración de la complejidad y los grados de conciencia sobre las cogniciones y emociones de uno. Así, los comportamientos no verbales son señales de estas cogniciones y emociones. La mente está repleta de múltiples pensamientos y sentimientos que, a menudo, existen simultáneamente.

Mentir requiere conocimiento de la verdad y el contenido de las propias mentiras. Por tanto, los mentirosos deben mentir sobre sus conocimientos. También tienen pensamientos sobre el hecho de la mentira, recordando dónde y cómo mienten, así como las consecuencias de ser descubierto (o no). En consecuencia, los mentirosos tienen conocimientos adicionalessobre sus mentiras. Dichas cogniciones adicionales dan como resultado emociones adicionales sobre sus mentiras. Y, en cierta medida, mentir requiere falsificar esos sentimientos. Así, los mentirosos deben mentir sobre sus emociones.

Estas características de los estados mentales de los mentirosos sugieren circunstancias muy complejas asociadas a la mentira. Por ende, el examen de cualquier canal por sí solo puede no diferenciar a quienes dicen la verdad de los mentirosos tan bien como los grupos o clusters lo harían. Esto se debe a que los clusters proyectan una red más ampliade fuentes de señales con las que capturar posibles fugas (conscientes o inconscientes) de los diversos estados cognitivos y emocionales.

Otro factor que debería influir en la producción diferencial de comportamiento no verbal entre personas sinceras y mentirosos en las entrevistas de investigación son los tipos de preguntas que se hacen. Los diferentes tipos de preguntas deberían provocar diferentes cogniciones y emociones para los que dicen la verdad y los que mienten, produciendo así diferentes comportamientos no verbales.

Las diferencias individuales aseguran que diferentes personas tengan diferentes reacciones cognitivas y emocionales a estas complejidades. El marco presentado sugiere que los diferentes tipos de cogniciones y emociones, los cuales son reclutados por diferentes tipos de preguntas, deben asociarse con diferentes grupos de comportamiento no verbal. Otro factor que considerar en esta línea de investigación es que la calidad de la entrevista se contamina fácilmente. Los entrevistados pueden no comprenden las preguntas formuladas, o el entrevistador puede impedir o influir negativamente en la entrevista.

En su investigación, los autores categorizaron tres tipos de preguntas y examinaron si las diferencias en los grupos de comportamiento no verbal entre quienes dicen la verdad y los mentirosos son moderadas por estos tipos de preguntas. También controlaron la calidad de las entrevistas codificando la contaminación de la entrevista.

Así, participantes de cuatro grupos étnicos “robaron un cheque” y mintieron al respecto, o no lo hicieron y dijeron la verdad. Después de ser asignados a una condición (robar-mentir o no robar-verdad) cada participante realizó tres entrevistas, dos antes de cometer el delito y una después (la de investigación). Las tres categorías de comportamiento no verbal examinadas fueron expresiones faciales de emociones (seis tipos), gestos (tres tipos) y características vocales(cinco tipos).

Con pocas excepciones, las preguntas abiertas produjeron más comportamiento no verbal que otros tipos de preguntas. Pero cuando se controló la duración de la respuesta, las preguntas directas produjeron la mayor cantidad de comportamiento no verbal, seguidas de las preguntas indicadoras. También los grupos de comportamiento no verbal diferenciaron a los que dicen la verdad de los mentirosos, y los grupos específicos sí fueron moderados por preguntas. El hecho de que las diferencias en la conducta no verbal se produjeran en función de diferentes tipos de preguntas tiene importantes implicaciones para su uso en entrevistas de investigación y en el proceso de justicia penal.

Las preguntas abiertas claramente brindan la capacidad de observar mayor cantidad y rango de comportamiento no verbal en busca de pistas de veracidad o engaño, especialmente cuando se consideran junto con las declaraciones verbales. Pero los análisis también mostraron que otras preguntas, incluso las directas y cerradas que requieren respuestas duales simples, están repletas de cognición y emoción.

Empíricamente, estos hallazgos sugieren el desarrollo de taxonomías de tipos de preguntas en el futuro, así como para la explicación continua de patrones diferenciales de respuestas a esas taxonomías. Ningún comportamiento no verbal diferenciaba las verdades de las mentiras en todas las preguntas.

En las preguntas abiertas, los mentirosos mostraron menos ira y felicidad y más disgusto, miedo y sorpresa. También asintieron menos con la cabeza; el tono de voz era más bajo, con un mayor rango de tono y de intensidad. En las preguntas indicadoras, los mentirosos experimentaron más ira y disgusto facial y menos asentimientos con la cabeza. La mayor ira y disgusto, tono más alto y menos asentimientos con la cabeza probablemente reflejen una mayor emotividadgeneral a tales preguntas en comparación con quienes dicen la verdad, lo cual es indicativo de las preguntas indicadoras.

En la práctica, estos hallazgos sugieren que los investigadores deben ser conscientes de los patrones diferenciales de respuestas no verbales frente a los diferentes tipos de preguntas durante las entrevistas de investigación. Este conocimiento permitiría desarrollar estrategias y técnicas para preparar y ejecutar entrevistas de manera más efectiva. Asimismo, se necesitarían conocimientos operativos y habilidades de observación relacionadas con múltiples canales de conducta.

Los estilos comunicativos de los grupos también produjeron diferencias en la forma en que los participantes se expresaban (por ejemplo, hablando más o menos alto). Sin embargo, esto no necesariamente se asocia con el engaño. Así, las diferencias no verbales también pueden conducir a otros sesgos interesantes en las percepciones, prejuicios y estereotipos de personas y grupos. Esta constituye una importante línea de investigación potencial en el futuro, con importantes ramificaciones para el sistema de justicia penal y los procesos de investigación.

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “I saw him first: Competitive nonverbal flirting among women, the tactics used and their perceived effectiveness” de Wade, T. J.; Fisher, M. L. y Clark, E. (2021), en el cual se estudian las acciones no verbales de flirteo que las mujeres utilizan para coquetear competitivamente entre sí con el propósito de acceder a una pareja.

Universalmente, las personas tienen el deseo de formar relaciones íntimas, ya sean de corta o larga duración.

Uno de los desafíos que enfrentan las personas interesadas en establecer relaciones románticas es atraer parejas, y una forma de superar este obstáculo es flirtear. El flirteo es un aspecto universal y esencial de la interacción interpersonal humana. Si bien el flirteo puede usarse para muchos propósitos, como divertirse, aumentar la autoestima o, incluso, obtener bienes o servicios materiales, es parte del apareamiento. De hecho, la mayor parte de la literatura se refiere claramente a cómo implica señalar a una pareja potencial en la que uno está interesado en formar una relación o pasar tiempo con ellos.

Sin embargo, el flirteo difiere entre hombres y mujeres, lo que refleja sus distintas preferencias de pareja debido a sus niveles únicos de inversión. Si bien dichas diferencias han sido bien documentadas, la forma en que se relacionan con el flirteo y la posterior formación de relaciones es compleja.

En particular, y de acuerdo con los psicólogos evolutivos, la forma en que las mujeres flirtean para atraer a una pareja potencial depende presumiblemente de muchos factores, como si la pareja es de “calidad” lo suficientemente alta para ser elegida inicialmente, si invertir en ella compensa los costes asociados con las relaciones, o si ha sido seleccionado como posible compañero a largo plazo.

Si bien el flirteo se puede realizar verbalmente, es más frecuente que se haga de manera no verbal.

Los actos de flirteo de las mujeres que sugieren accesibilidad sexual y las acciones de flirteo de los hombres que sugieren la voluntad de comprometerse pueden ser las formas más efectivas para que mujeres y hombres coqueteen con el sexo opuesto. Si bien el flirteo de las mujeres puede ser más sutil que el de hombres, muchas mujeres pueden estar señalando a la misma pareja potencial en un entorno dado. Por lo tanto, los autores postulan que el flirteo entre mujeres puede ser competitivo; es decir, involucrando competencia intrasexual por la misma pareja de interés. Sin embargo, los investigadores no han examinado cómo las mujeres compiten de forma no verbal, a través del flirteo, con otras mujeres con el fin de atraer parejas.

Por ende, los autores llevaron a cabo dos estudios para determinar las acciones no verbales que las mujeres usan para “flirtear competitivamente” con otras mujeres, y la efectividad percibida de estas acciones por parte de hombres y mujeres.

En el primer estudio se contó con 91 participantes, todas mujeres heterosexuales de entre 18 y 58 años. Los participantes recibieron un cuestionario online que incluía preguntas demográficas y una descripción de los signos no verbales de flirteo que habían visto en otras mujeres que competían entre sí por la misma pareja potencial; específicamente, un hombre.

La lista final constaba de 11 acciones que implicaban: captar la atención del hombre, disuadir a la competidora, hacer las dos cosas antes mencionadas y emplear un signo de “acuerdo”. Específicamente, las acciones descritas por consenso para el flirteo competitivo fueron: contacto visual, bailar en su línea de visión, sonreírle, tocarle, reírse de sus bromas, meterse entre la otra mujer y el hombre, mostrar disgusto por ella (por ejemplo, poniendo los ojos en blanco o frunciendo el ceño), rozarlo, abrazarlo, coquetear con otros hombres y saludarlo.

El segundo estudio contó con 139 participantes; 89 mujeres y 50 hombres. El objetivo era determinar cuáles de las 11 acciones competitivas de flirteo no verbal se perciben como las más efectivas. Los participantes recibieron un cuestionario online con preguntas demográficas, una medida de deseabilidad social y una pregunta en la que se les pidió que indicaran qué acciones, en su opinión, erann más efectivas para flirtear.

Los resultados fueron los siguientes. Las acciones de las mujeres que sugieren que han “reclamado” a un hombre en concreto se perciben como las más efectivas para el flirteo competitivo. Tocar a un hombre en el brazo, hombro, pecho o pierna puede ser el acto de flirteo no verbal más efectivo, porque significa para otras mujeres que se está formando, o se ha formado, un vínculo con el hombre. Desde el punto de vista de la competencia intrasexual, puede ser más fructífero recurrir a posibles parejas alternativas en lugar de desperdiciar la energía y el tiempo tratando de competir contra un rival que ya ha formado, o está formando, un vínculo con la pareja en cuestión.

Sería interesante explorar cómo el valor de pareja autopercibido influye en las técnicas de flirteo y, en particular, cómo impacta en el flirteo competitivo.

Iniciar contacto visual puede ser otra actividad eficaz, en tanto que el contacto visual sostenido puede provocar sentimientos de amor, etc, que desvíen la atención del hombre de otra mujer. Abrazar también puede ser efectivo, ya que puede verse como un signo de vínculo que indica “posesión”; además, abrazar libera oxitocina, la cual, a su vez, une a las personas. Reírse de las bromas puede ser efectivo porque indica el interés de la mujer y que le gusta su pareja, lo que también podría desviar la atención de otra mujer. Se debe enfatizar la importancia de desviar la atención de un rival. Esa estrategia también incluye aislar al compañero para evitar que los rivales tengan interés en él.

Las personas sin experiencia en relaciones pueden sentir que tocar al hombre en quien tienen interés es más efectivo que las personas con experiencia en relaciones. Esto puede deberse a que las primeras sin experiencia estén más deseosas de una relación y sean más competitivas.

Finalmente, se necesita más investigación para determinar por qué existen estas diferencias, así como las formas en que la experiencia de la relación puede influir en el flirteo en general.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su relación con la seducción y las relaciones interpersonales, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Frequency of Gesture Use and Language in Typically Developing Prelinguistic Children” de Stewart, J. R.; Vigil, D. C. y Carlson, R. (2021), en el que se examina la relación entre la frecuencia del uso de los gestos y el lenguaje teniendo en cuenta el efecto de la edad y el establecimiento de la frecuencia del uso de los gestos en los niños prelingüísticos con un desarrollo típico.

El período prelingüístico se define como el “período de desarrollo antes de que un niño tenga un sistema lingüístico para adquirir el lenguaje”; abarca entre los 9 meses y los 18-24 meses de edad.

Si bien los niños con desarrollo típico comienzan a usar palabras sueltas alrededor de los 12 meses de edad, los gestos son la forma dominante de comunicación durante todo el período prelingüístico. Los niños utilizan los gestos de forma intencionada y comunicativa como una forma de compartir experiencias en contextos interpersonales. Los gestos son laprimera forma de comunicación intencional, y significan que un niño ha comenzado a comprender el hito cognitivo del simbolismo.

Está bien establecido que los gestos y el lenguaje están estrechamente relacionados en los niños con un desarrollo típico. El uso temprano de gestos puede predecir el léxico verbal temprano de los niños, el inicio de combinaciones de dos palabras, la capacidad para producir oraciones complejas y la competencia de vocabulario posterior. Hay muchas variables que, potencialmente, podrían afectar la frecuencia del uso de gestos en niños prelingüísticos. Estos incluyen, entre otros, el participante, la edad del niño, los procedimientos de muestreo, el género, la cultura y el estado socioeconómico.

Los autores exploran en el artículo cómo la edad y los procedimientos de muestreo influyen en la frecuencia del uso de gestos. Así, participaron en este estudio un total de 54 niños con desarrollo típico, 34 hombres y 20 mujeres, entre las edades de 9 y 15 meses.

La recopilación de datos se llevó a cabo en una habitación tranquila en varios lugares diferentes dependiendo de la preferencia de los padres, que incluían: el hogar del niño, la guardería, preescolar o centro de aprendizaje temprano del niño, o una clínica universitaria.

La recopilación de datos se realizó en dos sesiones separadas, cada una con una duración de unos 45 minutos. La primera consistió en obtener el consentimiento, completar un cuestionario para los padres y administrar las Escalas de Aprendizaje Temprano de Mullen. La segunda sesión consistió en el muestreo de gestos. Se obtuvieron dos grabaciones de video: una observación no estructurada y otra estructurada.

La observación no estructurada se llevó a cabo primero para permitir que el niño se aclimatara, ya que no estaba familiarizado con los examinadores y pudo encontrarse en un entorno desconocido. La observación estructurada se realizó en segundo lugar. Esta se aseguró de que todos los participantes tuvieran las mismas oportunidades para mostrar los diferentes tipos de gestos examinados.

Asimismo, se examinaron tres tipos de gestos: regulación del comportamiento, interacción social y atención conjunta. Los gestos de regulación del comportamiento se definieron como gestos utilizados para regular el comportamiento de otra persona; por ejemplo, peticiones y protestas señalando objetos o golpeando una mesa. Los gestos de interacción social se entendieron como gestos utilizados para ganar y/o mantener la atención de otra persona. Un ejemplo de estos sería agitar la mano para saludar o despedirse, o sacudir la cabeza sí/no y aplaudir. Los gestos de atención conjunta comprendieron gestos utilizados para dirigir la atención de otra persona a un objeto o evento, como hacer gestos de interrogación o sostener un objeto para mostrarlo.

Los resultados obtenidos fueron los siguientes. Los niños de 9 a 15 meses de edad tenían frecuencias significativamente más bajas de gestos totales en comparación con los niños de 12 a 15 meses. Estos hallazgos son consistentes con los hallazgos de investigaciones previas. Así, la frecuencia de la comunicación prelingüística de los niños, una combinación de gestos y verbalizaciones, aumenta a medida que avanzan en el desarrollo desde la etapa prelingüística hasta la etapa de una palabra y, luego, de varias palabras. Los hallazgos agregan a la literatura que lo mismo ocurre cuando se examinan los gestos como una variable independiente.

Aunque no hubo una diferencia significativa en la frecuencia entre los dos rangos de edad para la interacción social y los gestos de atención conjunta, sí hubo una tendencia a que los niños en el rango de edad de 9 a 12 meses tuvieran frecuencias más bajas de estos dos tipos de gestos. Desde el punto de vista del desarrollo, esto podría significar que los niños todavía están en el proceso de aprender a expresar la interacción social y la intención de atención conjunta mediante gestos. El estudio demostró que los niños usaban significativamente menos gestos totales en un entorno no estructurado comparado con un entorno estructurado. Esto también se cumplió al examinar los tipos de gestos individuales.

Al examinar la relación entre la frecuencia del uso de gestos y el lenguaje, el indicador más sólido del lenguaje receptivo y expresivo fue la frecuencia total del uso de gestos. Con respecto a la frecuencia de los tipos de gestos individuales en un entorno estructurado, ninguno de los tipos explicó una proporción significativa de la variación en las habilidades del lenguaje receptivo o expresivo. Esto es plausible porque, en un entorno estructurado, el interlocutor está manipulando el entorno para fomentar la interacción, lo que resulta en oportunidades y frecuencias más uniformes entre los participantes.

En el entorno no estructurado, donde los niños pueden comunicarse a su propio ritmo, los gestos de interacción socialeran indicativos de las habilidades del lenguaje receptivo, y los gestos de regulación del comportamiento eran indicativos de las habilidades del lenguaje expresivo. La relación positiva entre los gestos de interacción social y el lenguaje receptivo es interesante, pues apoya la noción de que la cognición social y los gestos están estrechamente relacionados durante las primeras etapas del desarrollo.

Los hallazgos insignificantes de la relación entre el lenguaje y el gesto de atención conjunta podrían deberse al desarrollo de este tipo de gesto. Los niños todavía están en el proceso de desarrollar gestos conjuntos de atención a esas edades, por lo que esta variable puede no ser un buen predictor de las habilidades del lenguaje. Una explicación alternativa es que los procedimientos de muestreo, de alguna manera, no capturaron adecuadamente la capacidad de los niños para usar gestos de atención conjunta, y/o no brindaron suficientes oportunidades para que los niños realizaran este tipo de gesto.

En el futuro, las investigaciones deberían examinar más de cerca las diferencias en el uso de estos tres tipos de gestos y cómo se relacionan con el desarrollo del lenguaje.

En suma, los resultados apoyan la idea de que la frecuencia del uso de gestos está relacionada con las habilidades del lenguaje, tanto receptivo como expresivo, en niños prelingüísticos con un desarrollo típico. Estos hallazgos son de particular importancia, dado que los gestos son una de las primeras instancias de comunicación intencional.

La identificación de las deficiencias en esta etapa del desarrollo podría brindar a los niños la oportunidad de recibir las intervenciones necesarias durante el primer o primeros años de vida.

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Emotional Experiences in the Workplace: Biological Sex, Supervisor Nonverbal Behaviors, and Subordinate Susceptibility to Emotional Contagion” de Jia, M. y Cheng, J. (2020), en el que se investiga la relación entre los diferentes tipos de conductas no verbales de supervisores o gerentes y la susceptibilidad al contagio y experiencia emocionales de empleados subordinados.

La comunicación en el trabajo y sus respuestas emocionales relacionadas merecen atención académica por varias razones.

Las emociones negativas están asociadas con baja satisfacción laboral, altas tasas de intenciones de rotación o cambio de puesto, bajo desempeño laboral, problemas con la satisfacción del cliente y altos costes para la economía nacional. Entre las causas principales de las emociones negativas en el trabajo, se descubrió que la relación entre el supervisor y el trabajador, más que la tarea en sí, era la fuente más común de sentimientos intensos.

Las emociones positivas en el trabajo, como la energía, el placer y la emoción, están relacionadas con el compromiso laboral de los empleados. El orgullo por el desempeño personal disminuye sustancialmente las intenciones de rotación, pero solo entre los empleados altamente satisfechos en lugar de aquellos que están orgullosos e insatisfechos. Los estudios también han demostrado los efectos de la interacción dinámica de las emociones positivas y negativas afectan a la creatividad de los empleados.

Como medio para comprender las motivaciones conductuales y las demostraciones de poder, las conductas no verbales se han estudiado como mensajes que los trabajadores y los gerentes pueden usar para comunicarse e influirse entre sí. Una extensa literatura se ha centrado en cómo los supervisores han utilizado los comportamientos no verbales para expresar el estatus y el dominio, mientras que estudios más recientes han explorado el efecto positivo de los comportamientos no verbales, como la inmediatez no verbal del supervisor.

En esencia, las personas tendemos a perseguir las cosas que nos hacen sentir positivos y evitar las negativas. Las emociones asociadas con tales gustos o disgustos generalmente se desencadenan por la recepción e interpretación de señales no verbales de los demás. La literatura no verbal en el lugar de trabajo ha revelado constantemente cómo estos comportamientos influyen en el liderazgo exitoso y la percepción de los subordinados sobre sus supervisores. Las señales paralingüísticas, como la variabilidad del tono y el volumen de la voz, también están correlacionadas con el uso individual y la percepción del rango jerárquico.

Asimismo, los académicos han diferenciado los procesos y resultados emocionales. Los procesos emocionales involucran cualquier experiencia emocional derivada de la comunicación con otros, mientras que el resultado emocional podrían ser las respuestas emocionales o evaluaciones de estas experiencias. El estudio de los autores adoptó el concepto de procesos emocionales como la experiencia emocional de los empleados en el trabajo, debido a las dinámicas de poder similares entre instructor-alumno (más estudiadas en el enfoque descrito) y supervisor-subordinado.

Por otro lado, el apoyo emocional ocurre cuando un individuo recibe mensajes de apoyo destinados a ayudarlo a lidiar con el estrés y mejorar el bienestar emocional, generalmente a través de las expresiones de comprensión, seguridad, empatía y preocupación. Debido al estrés y el agotamiento en el lugar de trabajo, se espera que los supervisores sirvan como una fuente de comunicación de apoyo para mejorar la emoción y motivación de los trabajadores. Dado que la comunicación supervisor-subordinado es interactiva, la experiencia emocional de los empleados no está influenciada exclusivamente por los comportamientos de su supervisor. En su lugar, las características individuales también influyen en sus reacciones.

El estudio utiliza, además, la susceptibilidad al contagio emocional como una característica individual que se refiere al grado en que las emociones de una persona se ven afectadas por las personas que la rodean, y el entorno social en general. El contagio emocional puede tener resultados tanto positivos como negativos. Otros investigadores también han señalado el sexo biológico como un factor individual de influencia en la comunicación no verbal y las emociones.

Para comprobar todas estas teorías y la relación de todos los elementos descritos, los autores contaron con un total de 669 participantes, quienes completaron una encuesta online. Se utilizó la Guía de clasificación de puestos del censo para identificar los tipos de ocupación, que se dividió en nueve categorías. El nivel organizacional se midió a lo largo de tres niveles: ejecutivos, gerentes y personal en general. Además, se solicitó el sexo biológico del participante, la edad y la duración del trabajo en la organización actual. En toda la muestra, 213 eran hombres (31,8%), 377 eran mujeres (56,4%) y 79 (11,8%) participantes no dijeron su sexo biológico.

Los resultados revelaron hallazgos importantes sobre cómo la inmediatez no verbal del supervisor, los niveles de contagio emocional de los empleados y su sexo biológico pueden influir en la percepción de su experiencia emocional en el trabajo.

En primer lugar, los resultados indicaron que la inmediatez no verbal de supervisores, en particular el contacto visual, la expresión facial y las posturas, son las principales fuentes para mejorar la percepción de los subordinados del apoyo emocional del supervisor. Un supervisor con comportamientos faciales y corporales positivos haría que los subordinados se sintieran menos tensos y propensos a tener que manipular sus emociones durante sus interacciones. Asimismo, influyen en las emociones de los subordinados. El estudio reveló que el rostro y el cuerpo no son solo herramientas esenciales para comunicar emociones; son formas importantes de influir en la interpretación de los demás de sus experiencias emocionales.

Otra contribución importante es mostrar cómo los comportamientos no verbales específicos del supervisor afectan las experiencias emocionales de los empleados, un área valiosa para investigar para comprender mejor los resultados de la organización. Además, el apoyo organizacional general aumenta sustancialmente el sentido de seguridad psicológica de los empleados y su capacidad para asumir riesgos, así como su compromiso y mejora en el desempeño laboral.

Asimismo, se encontró que la susceptibilidad de los subordinados al contagio emocional se relaciona positivamente con las emociones en el trabajo. Cuando los empleados son vulnerables a otras personas y al entorno social, es más probable que oculten y falsifiquen emociones verdaderas al comunicarse con su supervisor. Esto afectaría al bienestar de los individuos y los resultados organizacionales. Los estudios futuros deberían explorar más a fondo cómo los contextos sociales y la naturaleza específica de una relación determinada pueden tener un impacto en la susceptibilidad individual al contagio emocional, así como a otros procesos emocionales.

Finalmente, con respecto a la influencia del sexo biológico, este estudio demostró que los gestos de las supervisorasjuegan un papel más importante en la mejora de las experiencias emocionales de los subordinados que los supervisores masculinos. Los gestos también podrían ayudar a transmitir mejor el mensaje verbal de los supervisores.

Reconocer la importancia de una expresión no verbal adecuada puede ayudar a los gerentes a desarrollar diversas habilidades no verbales, para mejorar la experiencia emocional de los trabajadores y las relaciones supervisor-subordinado. Esta capacitación también debe ser específica de género, de acuerdo con el estudio de los autores. Además, las organizaciones también deben prestar atención al “clima emocional” general en el trabajo para mantener el funcionamiento óptimo de las organizaciones.

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Assessing abstract thought and its relation to language with a new nonverbal paradigm: Evidence from aphasia” de Langland-Hassan, P.; Faries, F. R.; Gatyas, M.; Dietz, A. y Richardson, M. J. (2021), en el que se analiza si el lenguaje facilita el pensamiento abstracto. Para ello, se emplearon tareas de memoria semántica, diseñadas para evaluar el pensamiento abstracto de manera no lingüística.

¿Qué es, si es que hay algo, distintivo del pensamiento humano?

Una respuesta común es que los seres humanos son excepcionalmente capaces de pensar en abstracto, reflejado en las lenguas habladas. Esto hace preguntarnos: ¿cuál es la relación entre el pensamiento abstracto y las palabras que usamos para expresarlo?

Una respuesta a esta pregunta asigna al lenguaje un papel meramente comunicativo, con palabras que permiten la expresión de pensamientos, mientras que no son esenciales para el pensamiento abstracto en sí. Desde este punto de vista, alguien que carece de lenguaje podría tener los mismos pensamientos que un hablante fluido sin poder expresar sus pensamientos con palabras. Recientemente, sin embargo, una hipótesis considera que el lenguaje no solo comunica pensamientos, sino que también es un recurso que apoya o habilita ciertas formas de pensamiento. En particular, el lenguaje es visto por muchos como un soporte o herramienta crucial para el pensamiento abstracto.

Pero ¿qué califica una forma de pensamiento como “abstracto”?

Todos los conceptos son abstractos en cierto sentido. Sin embargo, se puede definir un sentido relativo de abstracción, por el cual algunos conceptos son más abstractos que otros. Un medio común para hacerlo es apelar a la relativa concreción o imaginabilidad de las palabras asociadas con el concepto. En líneas generales, el pensamiento abstracto alude a conceptos que tratan de cosas que en cierto sentido son difíciles de percibir, o que representan categorías que son superiores con respecto a muchas otras.

La relatividad de prueba de la dimensionalidad baja y alta es especialmente importante, ya que es probable que ocurra dentro de muchas evaluaciones no verbales del pensamiento abstracto. Estas evaluaciones son, a su vez, importantes para investigar la relación del lenguaje con el pensamiento abstracto. En particular, la relatividad de prueba ocurre dentro de las tareas de memoria semántica pictórica estándar (recuerdo/ evocación de imágenes), que sirven como marco para la prueba del pensamiento abstracto desarrollado por los autores.

Por un lado, la concreción de conceptos es la concreción vinculada a palabras o conceptos individuales. Las calificaciones de concreción, las calificaciones de capacidad de imagen y las calificaciones de experiencia sensorial son todas formas de medir la concreción del concepto, así entendido. Por otro lado, la concreción del ensayo consta, a su vez, de dos dimensiones.

Primero, una prueba podría ser más concreta en la medida en que el objetivo y la coincidencia compartan muchas similitudes perceptibles visualmente. Esto se correspondería con la idea de que las categorías subordinadas (ej. manzana) son más concretas que las superiores (ej. fruta). La segunda dimensión de abstracción relevante para las tareas de memoria semántica consiste en si los dos elementos coincidentes se encuentran a menudo en un entorno común y, por esa razón, están fuertemente asociados.

Un tenedor y un plato, por ejemplo, no comparten muchas similitudes visuales. Sin embargo, están asociados temáticamente debido a que suelen aparecer juntos en un contexto. Las conexiones temáticas de este tipo son muy destacadas y moldean fuertemente las expectativas del perceptor. Los adultos tienden a clasificar los elementos más rápidamente por relación temática que por categoría funcional. Y, de manera más general, la presentación de una palabra o imagen favorece el reconocimiento de elementos relacionados temáticamente.

Así, el experimento de los autores compara un grupo de personas con afasia con otro grupo control, emparejados por edad, educación y género para analizar su desempeño en la selección de la imagen de coincidencia correcta en los ensayos normativos. Se utilizaron 430 imágenes a color para crear 86 pruebas de cinco imágenes cada una. No se utilizó ninguna imagen más de una vez. Cada ensayo consistió en una imagen de destino en la parte superior de la pantalla con cuatro imágenes de elección debajo. En total se contó con 1000 participantes. Estos participantes se dividieron en tres subgrupos. Cada participante completó solo un tipo de tarea.

Las pruebas se clasificaron en cuatro bancos, conteniendo cada uno 21 o 22 ensayos. Había tres tipos de tareas diseñadas para generar normas para lo siguiente: (1) elecciones correctas y palabras de enlace para cada prueba; (2) la frecuencia con la que el objetivo y la elección correcta se encuentran juntos en un entorno común, en relación con las otras opciones; y (3) la similitud visual del objetivo y la elección correcta, en relación con las otras opciones.

Los resultados demostraron que incluso las tareas que implican vincular dos imágenes apelando a su conexión compartida con un concepto concreto pueden requerir un alto grado de pensamiento abstracto. La relación del pensamiento abstracto con el lenguaje sigue sin resolverse. Los resultados de las personas con afasia y otras poblaciones con trastornos del lenguaje han sugerido, durante mucho tiempo, que el pensamiento abstracto —y el razonamiento complejo en general— no depende estrictamente de la capacidad simultánea para generar lenguaje.

Por otro lado, también se ha considerado que el lenguaje juega un papel importante como facilitador del pensamiento abstracto. Esto incluye el hecho de que los tiempos de respuesta de las personas con afasia eran proporcionalmente más lentos, y que los tiempos de respuesta de confianza de las personas con afasia estaban correlacionados con sus habilidades lingüísticas.

Además, se debe reconocer que el lenguaje aún podría haber jugado un papel en el apoyo a las personas con afasia en el desempeño, en la medida en que todas las personas con afasia tenían habilidades normales del lenguaje en algún momento de su desarrollo. Por lo tanto, pueden haber adquirido estructuras neuronales que dependen del lenguaje en el desarrollo. Es posible que tales estructuras permanezcan intactas y faciliten el pensamiento abstracto, incluso si, después de un accidente cerebrovascular, no son suficientes para la producción activa del lenguaje.

La complejidad de los resultados en el experimento principal puede simplemente reflejar una realidad subyacente compleja. Parece poco probable que las diversas habilidades reconocidas como “pensamiento abstracto” dependan del lenguaje. Determinar la forma precisa de apoyo que el lenguaje proporciona al pensamiento abstracto requerirá un refinamiento continuo de nuestra comprensión tanto de lo que significa que el pensamiento sea “abstracto” como de los paradigmas destinados a medirlo.

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “The Child Emotion Facial Expression Set: A Database for Emotion Recognition in Children” de Negrão, J. G.; Caldas Osorio, A. A.; Focaccia Siciliano, R.; Gerber Lederman, V. R.; Harumi Kozasa, E.; Famá D’Antino, M. E.; Tamborim, A.; Santos, V.; Barsand de Leucas, D. L.; Camargo, P. S.; Mograbi, D. C.; Pontrelli Mecca, T. y Salomão Schwartzman, J. (2021), en el que se estudia el reconocimiento facial de las emociones en niños de 4 a 6 años.

La capacidad de reconocer y nombrar las propias emociones y las de los demás, según las pistas de la expresión facial, es una capacidad de adaptación importante para sobrevivir y prosperar en la sociedad. Esta capacidad está directamente relacionada con la forma en que un individuo interactúa con los demás y comprende los sentimientos y emociones en cada contexto. Dicha habilidad es aún más importante en la niñez, cuando ocurren las primeras interacciones sociales.

Una gran cantidad de información se puede determinar a primera vista en el rostro de otra persona, como el grupo de edad, el sexo y la dirección de la mirada. La mayor parte de la comunicación no verbal entre humanos se muestra en la cara. El análisis facial informa rápidamente a una persona sobre las emociones y el comportamiento de los demás durante la interacción social. Decodificar con precisión las emociones de los rostros parece ser uno de los principales mecanismos para comprender la información social.

Las ventajas de comprender las emociones para el desarrollo saludable de un niño son claras. La falta de este reconocimiento está estrechamente relacionada con problemas en el desarrollo infantil y posibles retrasos en las habilidades sociales primordiales necesarias para adaptarse a la vida en sociedad. El conocimiento deficiente de las emociones en los niños se ha relacionado con resultados negativos: funcionamiento social y rendimiento académico deficiente, así como problemas de comportamiento.

La literatura científica indica que el reconocimiento de emociones entre los 6 y los 11 años predice el bienestar y las relaciones sociales. Sin embargo, muchos trastornos pueden ocurrir antes de este punto. Los niños en edad preescolar, de 3 a 5 años, pueden sufrir una incapacidad para integrarse con sus compañeros de clase y evitar las actividades sociales, llegando a no ser aceptados por sus compañeros. Todas estas dificultades podrían estar relacionadas con problemas de identificación emocional.

Recientemente, se ha descrito la importancia de tener las expresiones emocionales de los niños representadas en bases de datos para investigar el procesamiento de estas durante el desarrollo temprano. Por tanto, se necesitan conjuntos validados de rostros emocionales infantiles para su uso en la investigación del desarrollo. Una elección importante en la construcción de un conjunto de datos es la forma de despertar diferentes emociones en los participantes. Eso se puede dividir en tres categorías: expresiones planteadas, inducidas y espontáneas.

El método planteado lleva a la persona a realizar la emoción proporcionando una imagen a replicar, o instrucciones a seguir indicando a la persona exactamente la expresión que desea ver el investigador. Este método es el más sencillo de recopilar fotografías de emociones. Por otro lado, el método inducido es capaz de capturar emociones más genuinas. El individuo normalmente interactúa con otras personas o mira estímulos audiovisuales con el fin de evocar emociones reales.

Dada la importancia del diagnóstico precoz de los trastornos del desarrollo y las dificultades socioemocionales asociadas, deberían producirse más bases de datos que cubran el rango de edad preescolar, utilizando estas fotos inducidas y estímulos de video. Así, el estudio de los autores tuvo como objetivo desarrollar una base de datos de fotos y videos inducidos y posados ​​de expresiones emocionales universales y neutrales en niños de entre 4 y 6 años.

Entre las bases de datos publicadas de expresiones emocionales infantiles, sólo una, la CAFE, estudió predominantemente las expresiones faciales en niños en su primera infancia (hasta los 6 años). Se sabe que las expresiones faciales de emoción pueden variar según la edad, especialmente en los primeros años de vida.

Como participantes se contó con 132 niños de 4 a 6 años en Brasil. Después de realizar dos estudios piloto, todos los niños seleccionados fueron a un estudio de cine, acompañados de sus tutores, vistiendo una blusa blanca y sin maquillaje. Los participantes vieron los extractos de caricaturas en una secuencia ininterrumpida con el objetivo de provocar, respectivamente: neutralidad, felicidad, disgusto, sorpresa, miedo, tristeza, ira y desprecio. Durante este proceso se grabó a los niños, para su posterior análisis y la producción de fotografías y videos de emociones espontáneas. Cuatro jueces certificados en el Sistema de Codificación de Acción Facial (FACS en inglés) participaron en el análisis y selección de estímulos. El FACS es un método de análisis y puntuación de expresión emocional, cuantificando datos cualitativos importantes. Se capturaron un total de 29 horas de video en el estudio.

Aunque no se tratara del objetivo principal del estudio, los jueces tuvieron mayor facilidad para identificar las expresiones faciales en niños afrodescendientes que caucásicos. Así, debería ser importante realizar más investigaciones con diferentes etnias. De hecho, las diferencias étnicas en el reconocimiento emocional disminuyen con una mayor coexistencia, al igual que el entrenamiento puede reducir los efectos de la etnia en el reconocimiento emocional.

En cuanto al método de inducción de estímulos, hubo mayor acuerdo entre los jueces para los estímulos planteados que para los inducidos. Esta diferencia podría explicarse por el hecho de que los estímulos planteados generan emociones exageradas, que facilitan la identificación. Además, los videos y fotos de emociones inducidas pueden involucrar expresiones faciales más complejas, revelando características sutiles de la mímica facial particular en cada emoción.

Es importante señalar que cuanto mayor es el número de emociones evaluadas, más complejo se vuelve el acuerdo entre los jueces. Cabe señalar también que el mayor acuerdo entre los jueces fue por la emoción de felicidad. Este resultado también se ha observado en otras bases de datos de niños. Entre las emociones básicas, la felicidad es la única con valencia positiva, y el reconocimiento suele ser más fácil que para las emociones con valencia negativa. En las interacciones sociales, se entiende como un instrumento de aproximación afectiva y social.

La expresión facial de las principales emociones universales y la neutralidad se puede representar en fotos, videos, y tanto de forma inducida como posada, siendo esta última aparentemente más efectiva.

No obstante, deben tenerse en cuenta algunas limitaciones de este estudio. Por un lado, debería considerarse un segundo estudio que busque validar los estímulos con niños que desempeñen el papel de jueces de estas emociones. Asimismo, en este estudio hubo un predominio de caucásicos, por lo que, en el futuro, podría hacerse una comparación detallada de la influencia de la heterogeneidad étnica en el acuerdo de reconocimiento de emociones.

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Comparing Manual and Automated Coding Methods of Nonverbal Synchrony” de Fujiwara, K.; Bernhold, Q. S.; Dunbar, N. E.; Otmar, C. D. y Hansia, M. (2020), en el que se analiza, mediante comparación, métodos de codificación automáticos y manuales en un experimento de conversación cara a cara.

La sincronía interpersonal se ha definido como dos partes en una interacción que se involucran de manera similar debido a la coordinación rítmica de sus patrones de comportamiento.

Bernieri et al. definieron tres tipos de sincronía: ritmos de interacción, comportamientos simultáneos y mallado de comportamientos.

  • Los ritmos de interacción se definen como las secuencias de comportamiento idéntico entre compañeros de interacción ocurridas a lo largo del tiempo.
  • Los comportamientos simultáneos se definen como conductas idénticas entre los compañeros de interacción en el mismo momento.
  • Finalmente, el mallado conductual se define como los compañeros de interacción que se comportan de una manera complementaria y forman un todo significativo.

Durante los últimos 60 años, los científicos sociales han estudiado la coordinación de los individuos en las interacciones sociales. Este cuerpo de estudios ha revelado que el movimiento armonizado entre los interactuantes se relaciona con la orientación compartida hacia sus intenciones y motivos. Sin embargo, uno de los debates académicos centrales de la sincronía no verbal es la temporalidad de esta. Las complicaciones para capturar el dinamismo de la sincronía dieron como resultado que gran parte de la investigación se centrara en cuestiones metodológicas, en contraposición a los procesos y funciones subyacentes a la sincronía.

La sincronía interpersonal pueda estudiarse desde una variedad de perspectivas teóricas. Por ende, el esquema de codificación utilizado para la investigación de sincronías debe alinearse con el marco teórico del investigador.

Un tipo de software que se desarrolló para ayudar a los investigadores a codificar datos conductuales es el sistema de anotación de comportamiento C# (C-BAS en inglés). Estudios recientes que analizan la comunicación engañosa lo han utilizado para respaldar el proceso de codificación. Un método automatizado para el análisis de sincronía se compone de dos partes: obtener datos de series de tiempo continuas y realizar un análisis de dichas series. Para obtenerlas hay varias opciones, que deben elegirse según la investigación. Por ejemplo, el software OpenFace proporciona puntos de referencia faciales y datos sobre la postura de la cabeza, lo que se centraría en el análisis facial del sujeto.

El ritmo y la sincronización son las dos principales propiedades de la sincronía. Mediante un análisis de espectro se pueden examinar ambas propiedades. La transformada de Fourier es uno de los tipos más conocidos de análisis de espectro. Esta técnica calcula una potencia espectral que indica la magnitud en la frecuencia de cada componente. Como limitación encontramos que este método asume que se produce una frecuencia estable o un patrón repetitivo en toda la interacción. En general, las interacciones diarias no suelen estar estructuradas y carecen de una frecuencia.

Así, la medición de la sincronía es una tarea compleja; no existe una correspondencia perfecta entre los diferentes métodos de medición. Sin embargo, la investigación ha comenzado a descubrir la convergencia entre las puntuaciones de sincronía derivadas de diferentes métodos. En consecuencia, es necesario saber si los métodos automatizados para analizar señales no verbales son mejores y más rápidos para recopilar la misma información que la codificación manual. Para profundizar en esta cuestión, los autores realizaron su propio estudio.

Los participantes de este estudio fueron 110 estudiantes de una universidad estadounidense. La muestra contaba con un 68% de mujeres y un 32% de hombres. Los participantes, de manera aislada, tuvieron tiempo para preparar de qué iban a hablar durante la interacción (tres cosas que les encantan de su universidad). Después, se dividió a los participantes en dos grupos, pidiéndoles que manipularan su nivel de participación en la interacción.

Al primer grupo se le asignó la condición de alta participación; se les dijo que parecieran lo más interesados ​​y atentos posible. Al segundo grupo se les asignó una baja participación; debían parecer desatentos, distraídos o no involucrados en la interacción. Después, los participantes se reunieron en una sala en la que se sentaron uno frente al otro y mantuvieron una conversación sobre el tema escogido. La interacción duró aproximadamente de 6 a 11 min.

La sincronización compuesta por 11 categorías fue codificada manualmente a través del C-BAS por codificadores entrenados. Asimismo, los datos de movimientos corporales en series de tiempo se analizaron usando un software de análisis de energía de movimiento (MEA en inglés). Se cubrió todo el cuerpo de cada participante como una región de interés, no solo el rostro o la cabeza.

Los resultados revelaron lo siguiente. Las puntuaciones de sincronía obtenidas a través de la codificación manual y automática se correlacionaron significativamente. Asimismo, ambas produjeron una diferencia significativa entre las condiciones de participación, y hubo una asociación significativa con las medidas autoinformadas (proporcionadas por los participantes de acuerdo con su experiencia) para ambos métodos de codificación. Sin embargo, también revelaron algunos hallazgos inesperados.

Por un lado, la correlación de ambos métodos de codificación no fue tan fuerte como se esperaba. Esto se debe a que la codificación manual se centró en el propio comportamiento que la sincronía (por ejemplo, identificar un mismo gesto simultáneo entre dos participantes) mientras que la codificación automática analizó comportamientos diferentes si su tiempo coincidía.

En cuanto a los patrones de movimiento, la sincronía en esta banda de frecuencia podía consistir en una variedad de comportamientos, pero la sincronía de los movimientos de las manos sería representativa. Para los participantes, la sincronía podría percibirse como un todo organizado, no como una suma de comportamientos individuales emparejados.

Por otro lado, los resultados sugieren que la codificación manual o automatizada puede fortalecerse o debilitarse según las señales que se retengan. Así, aunque este estudio se centró en la sincronía no verbal de los movimientos corporales, OpenFace sería una mejor opción si los investigadores estuvieran interesados en la sincronía de las expresiones faciales. Para el estudio de la sincronización en los patrones vocales también se puede investigar con el software OpenSMILE.

La fiabilidad de los datos generados mediante codificación automatizada es bastante alta, siempre que los investigadores utilicen el mismo software. Aunque la velocidad de codificación depende de la potencia de la máquina, incluso en un estudio con una muestra grande la codificación podría completarse en un par de semanas. Sin embargo, actualmente la codificación manual puede ser más precisa y flexible en lo que se mide. Esto se debe a que los datos generados a través de la codificación automatizada son movimientos, no una conducta propiamente dicha.

Si el interés de los investigadores está en un comportamiento en particular, la codificación manual puede ser una opción razonable. Además de las empleadas por los autores, existen muchas otras técnicas para la codificación manual y automatizada de los que obtener información útil.

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