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Paula Atienza

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Racial Identity-Aware Facial Expression Recognition Using Deep Convolutional Neural Networks”, de Sohail, M.; Ali, G.; Rashid, J.; Ahmad, I.; Almotiri, S. H.; AlGhamdi, M. A.; Nagra, A. A. y Masood, K. (2021), en el que los autores investigan la posibilidad de incluir, gracias a un software, la capacidad de tener en cuenta los grupos étnicos cuando se trata de analizar expresiones faciales. 

Debido a que los análisis manuales de la expresión facial son a veces algo lentos, cada vez se utilizan más distintos softwares que automatizan el proceso. Sin embargo, los autores se preguntan ¿tienen éstos en cuenta las diferencias entre los grupos étnicos y sus rostros?

El objetivo de un sistema de reconocimiento de expresiones faciales es reconocer las emociones que éstas muestran, porque existen una serie de movimientos musculares del rostro que se asocian a ciertas emociones y pueden hacernos inferir lo que siente una persona. 

Estas emociones son, normalmente, felicidad, tristeza, sorpresa, ira, miedo y asco, aunque a veces se incluyen el desprecio o la expresión neutral. 

Aunque muchos estudios se han centrado en el reconocimiento de la expresión facial utilizando imágenes estáticas, esto es algo que puede ser complejo por tres motivos, según explican los autores.

Primero, porque las variaciones de la estructura facial entre los sujetos de diferentes culturas dificultan la tarea de clasificación en algunos casos.

En segundo lugar, porque la semejanza entre expresiones puede ser importante, y, por tanto, un desafío reconocer cada una con precisión. 

Por último, diferentes sujetos pueden presentar variaciones en la expresión de sus emociones debido a su apariencia facial y sus formas biométricas. 

En general, los autores consideran que la variabilidad de la estructura facial entre culturas podría conducir a un reconocimiento incorrecto de la expresión facial porque la imagen de una emoción de una cultura puede ser diferente a la imagen de la misma emoción en otra cultura. Por ejemplo, se sabe que miembros de diferentes culturas pueden expresar niveles de excitación ante una emoción que en otra cultura no aparecerían. 

Por lo tanto, los autores creen que, con la inclusión de una descripción de la identidad racial en los modelos de software de reconocimiento facial automatizado, el proceso se volvería más confiable. 

En concreto, los autores desarrollan en este trabajo una nueva técnica de aprendizaje profundo: la red consciente de identidad racial (RIA-Net) aprende las expresiones faciales de imágenes y extrae las características de identidad racial de una red de identidad racial previamente entrenada (RI-Net). Esta última, se entrena utilizando datos multiculturales de personas japonesas, taiwanesas, estadounidenses, caucásicas, marroquíes… 

Además, utilizan un modelo basado en redes neuronales de convolución, que ya ha sido previamente usado con éxito por expertos como Pons y Masip, para el reconocimiento de la expresión facial. 

Los autores consideran que tener la raza en cuenta es muy importante. Se ha demostrado que la representación de la expresión facial no sólo está influenciada por la deformación muscular de la estructura facial, sino también por muchos otros factores sociales como la cultura, la geografía o el grupo étnico. 

¿Cómo se llevó a cabo el estudio? Pues bien, se propuso un sistema de reconocimiento de expresiones faciales asociadas con siete emociones: tristeza, felicidad, ira, miedo, sorpresa, asco y emoción neutral. 

Después, se tuvieron en cuenta cinco culturas distintas: la marroquí, la caucásica, la taiwanesa, la estadounidense y la japonesa. Para ello, se extrajeron imágenes de bases de datos específicas de cada país con rostros de personas nativas. 

Los hallazgos muestran, en primer lugar, que el mayor porcentaje de incomprensión surge entre las emociones de enfado, tristeza y miedo, ocurriendo lo contrario con la felicidad y la sorpresa, donde hubo un 100% de aciertos

El método propuesto por los autores logró una precisión del 97%. En las mismas condiciones, sin utilizar rasgos de identidad racial, la precisión bajó al 93,28%. Estos resultados manifiestan que el uso de rasgos de identidad racial en el reconocimiento de expresiones faciales mejora significativamente los resultados. 

La situación actual de pandemia ha hecho que la comunicación online sea mucho más común. Además, la globalización ha facilitado la comunicación entre personas de distintas partes del mundo y, por tanto, diferentes culturas. Las expresiones faciales juegan un papel muy importante teniendo esto en cuenta, por lo que es especialmente importante que se preste atención a la multiculturalidad cuando se trata de identificar las emociones a través del rostro. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “A comparison of Non-verbal Maternal Care of Male and Female Infants in India and the United Kingdom: The Parent-Infant Caregiving Touch Scale in Two Cultures”, de Hodsoll, J.; Pickles, A.; Bozicevic, L.; Supraja, T. A.; Hill, J.; Chandra, P. S. y Sharp, H. (2022), en el que los autores realizan dos estudios simultáneos, uno en India y otro en Reino Unido, para ver si existen diferencias en cuanto a cómo las madres de estas culturas se comportan con sus bebés, centrándose en el tacto cariñoso.

El cuidado de la madre a sus hijos es una característica esencial para el desarrollo correcto de los mamíferos. No sólo para garantizar su supervivencia a través de su alimentación y nutrición, sino para su desarrollo fisiológico, cognitivo, social y emocional. 

El cuidado incluye, en términos generales, la alimentación, el cuidado de la salud física, la estimulación sensorial e intelectual, la seguridad, la calidez emocional y el afecto, el consuelo cuando están angustiados, y también la respuesta a las necesidades y comunicaciones de los bebés. 

A pesar de que muchos de estos aspectos han sido estudiados en profundidad, el papel del tacto ha recibido muy poca atención y los hallazgos al respecto son mucho más limitados. 

En este trabajo, los autores realizan un estudio transcultural para conocer si existen diferencias en cómo las madres indias y las madres británicas cuidan a sus hijos, específicamente, cuando se trata del llamado “toque cariñoso”.

¿Por qué el “toque cariñoso”? Porque, en los seres humanos, el cuidado basado en el tacto se ha asociado en muchas ocasiones con beneficios para los bebés. El contacto piel con piel desde los comienzos de la vida del bebé en niños prematuros se han relacionado con resultados fisiológicos positivos para ellos. 

También se ha demostrado que facilita la interacción madre-hijo, haciéndola más receptiva y sincrónica. Parece ser que apoya el desarrollo emocional y de las habilidades cognitivas de los niños, como la atención sostenida o el control general. 

Específicamente, las caricias tempranas de los padres tienen un impacto positivo en la conducta temprana del bebé y en su respuesta fisiológica al estrés social, incluso su desarrollo emocional en edad preescolar. 

Por lo tanto, no cabe duda de que el tacto supone una exposición sensorial importante para los bebés que puede dar forma a su desarrollo. 

Como ya sabemos, existen costumbres diferentes según el país en que nos encontremos y el comportamiento del cuidado no iba a ser menos. 

Varios estudios han examinado la sensibilidad materna temprana en ciertas culturas y existe un cierto debate, puesto que algunos expertos argumentan que no existe una universalidad de la sensibilidad materna.

Por otro lado, hay otros expertos que sí apoyan la universalidad de la sensibilidad materna y afirman que sus manifestaciones varían entre culturas. 

Lo cierto es que se pueden encontrar respuestas de cuidado de la madre al hijo en todas las culturas, sólo que son distintas. Por ejemplo, los estudios transnacionales han demostrado que cuando las madres occidentales interactúan con sus bebés, utilizan más los comportamientos próximos: caricias o palmaditas, por ejemplo. También utilizan los comportamientos distantes, como hablar, mirar o sonreír. Pero en otras culturas no occidentales,  como la India, se estimula al bebé con masajes diarios.

Por otro lado, a los autores les interesaba explorar si existía alguna variación en los cuidados recibidos por el bebé en función de si era un niño o una niña. En algunas poblaciones del sur de Asia, los niños varones son favorecidos frente a las niñas, y esta preferencia podría ser relevante para las propias madres. De hecho, India tiene los niveles más anómalos de exceso de mortalidad femenina en el mundo en niñas de 1 a 4 años. 

Los autores plantearon la hipótesis de que los niños varones recibirían una mayor atención táctil en comparación con las niñas. 

En el contexto indio participaron un total de 395 madres, y en Reino Unido, 874. Se utilizó la escala Parent-Infant Caregiving Touch (PICTS), que contiene preguntas como: con qué frecuencia acaricia la madre la espalda de su bebé, su cabeza, su barriguita, los brazos o piernas. 

Los hallazgos fueron claros: la tasa de caricias tempranas reportadas en Reino Unido es más alta que la de India, pero no hubo diferencias en cuanto al sexo de los bebés. 

Es decir, por un lado, parece ser que las diferencias culturales son significativas y en India es mucho más habitual la práctica de los masajes a los bebés que la caricia, al contrario que en Reino Unido. Por otro lado, parece ser que la discriminación sexual está experimentando una cierta disminución.

Los autores mencionan que este artículo puede servir para examinar en el futuro, si los efectos protectores son similares para los niños de India y Reino Unido, viendo que las prácticas de cuidado son diferentes. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Body sway predicts romantic interest in speed dating” de Chang, A.; Kragness, H. E.; Tsou, W.; Bosnyak, D. J.; Thiede, A. y Trainor, L. J. (2021), en el que los autores organizan una serie de citas rápidas para estudiar cómo la música y los movimientos corporales influyen en los intereses románticos de los participantes. 

Las relaciones amorosas son uno de los vínculos sociales más esenciales para los humanos y, además, son fundamentales para la sociedad. 

Debido a esto, muchos estudios previos han investigado los factores sociales y de personalidad que están relacionados con la formación y el mantenimiento de estas relaciones, así como con la felicidad y el resultado de éstas. 

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de los expertos y también del público general es el primer momento de este vínculo, es decir, el origen, el interés romántico inicial. Para investigarlo se han utilizado las citas rápidas, que es un proceso en el que las personas tienen una serie de citas que duran pocos minutos con potenciales parejas románticas. El motivo de la validez de este método es que permite una buena manipulación experimental, además de que posee la aprobación de la comunidad científica.  Es el método que se utiliza en este estudio.

Sin embargo, el papel de la interacción interpersonal y el comportamiento no verbal en el interés romántico inicial rara vez ha sido estudiado científicamente, pese a ser visto como un factor crucial para las personas. 

En este artículo en concreto, los autores se centran en los balanceos, los vaivenes corporales interactivos de los miembros de la potencial pareja que participa en citas rápidas, y cómo estos se relacionan con el interés romántico. 

El balanceo del cuerpo forma parte del comportamiento no verbal de las personas y sirve como indicador de las interacciones en muchos entornos. Las personas rara vez se sientan y se quedan completamente quietas, sino que más bien realizan movimientos sutiles de torso y cabeza, generalmente sin darse cuenta. 

Cuando dos o más personas tienen una conversación, están en una sesión de psicoterapia o están tocando música al mismo tiempo, sus vaivenes corporales tienden a estar acoplados

Ya hemos mencionado que lo que se estudia en este artículo es el balanceo corporal y su relación con el interés romántico inicial. Pues bien, para evaluarlo, se examinaron las relaciones de acoplamiento entre el balanceo de una y otra persona, a lo largo de los 4 minutos que duró cada cita. 

Además se tuvo en cuenta un factor interesante: la música. Los entornos de citas suelen incluir música de fondo, sin embargo, el efecto de la música en el interés romántico inicial rara vez ha sido estudiado. 

Muchos lugares donde las personas experimentan interacciones románticas, como restaurantes, bares y fiestas, tienen música. Se sabe que ésta impulsa los movimientos intencionales y también aquellos inconscientes, especialmente los estilos como el soul, el funk o el jazz, que tienen un alto nivel del llamado “groove”. El “groove” sería el instinto que nos hace movernos y que nace de la influencia musical. 

Los estudios empíricos han demostrado que ciertos tipos de música promueven el balanceo del cuerpo a su ritmo, por lo tanto, los autores plantearon la hipótesis de que el ritmo musical podría afectar al interés romántico inicial al mejorar el acoplamiento interpersonal del balanceo. 

Para investigar todo esto, se reunió a 55 participantes. Hubo dos sesiones de citas entre hombres y mujeres mayores de edad. Para cada sesión se seleccionó música de fondo diferente. Se minimizó el contacto cara a cara entre posibles parejas antes de las citas y se instruyó a los participantes para que, una vez llegase el momento, tuvieran conversaciones e interacciones sólo con su compañero a la mesa. Después de cada cita, cada participante completó un cuestionario sobre su compañero. 

Se descubrió que el acoplamiento direccional del balanceo del cuerpo predecía el interés en las relaciones románticas a largo plazo, pero no a corto plazo. Específicamente, los participantes parecían tener un mayor interés en una relación a largo plazo si la dinámica de su balanceo predecía mejor el balanceo del cuerpo de su posible pareja. 

Esto es consistente con hallazgos previos que muestran que el interés en las relaciones a corto plazo se asocia principalmente con el atractivo, mientras que el interés en las relaciones a largo plazo se asocia con características de la personalidad similares y socialmente atractivas, como la inteligencia, la honestidad y la calidez. 

Los autores proponen la idea de que el acoplamiento del balanceo corporal refleja la calidad de la comunicación en la pareja y revela el grado de características de personalidad compatibles. 

Por otro lado, en cuanto a la música, se muestra que promueve el interés romántico durante las citas rápidas, lo que motiva futuras investigaciones sobre este tema. Sin embargo, no se encontraron evidencias de que la música se relacione con un mayor acoplamiento del balanceo, lo que no era consistente con la hipótesis planteada. Pero es importante mencionar que otros estudios previos muestran que la música con “groove” promueve la incorporación del movimiento a la música y por tanto se debe ahondar en si beneficia al surgimiento de vínculos románticos. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Prediction of Communication Effectiveness During Media Skills Training Using Commercial Automatic Non-Verbal Recognition Systems”, de Pereira, M.; Meng, H. y Hone, K. (2022) en el que los autores realizan un estudio con tecnología comercial para saber si, con ella, se pueden detectar las señales que son útiles para dar discursos o entrevistas en los medios de comunicación. 

Ser capaces de comunicar de forma efectiva en las entrevistas con los medios de comunicación es importante en multitud de roles laborales. De hecho, se realizan grandes inversiones para mejorar las habilidades de comunicación de las personas, de forma que se muestren positivamente. 

Esto no nos sorprende, ya que desde hace unos años se sabe que la comunicación verbal representa un pequeño porcentaje de la comunicación social, donde cobran especial importancia las señales no verbales. 

Por ello, es importante que las observaciones precisas y objetivas de señales no verbales se incorporen en la evaluación del desempeño de las personas en las entrevistas en los medios de comunicación, y en las intervenciones para mejorar las habilidades de estas personas de forma que el éxito sea más sencillo de alcanzar. Sin embargo, las herramientas actuales para esto, son más limitadas de lo que parecen.

Investigaciones anteriores sobre la comunicación no verbal se basaron únicamente en la observación y el análisis meticuloso de grabaciones de vídeo. El problema es que este método es propenso a caer en la subjetividad y requiere mucho tiempo. 

En este artículo, los autores proponen la alternativa de utilizar tecnologías comerciales y al alcance de prácticamente cualquier persona, para realizar una medición más rápida y objetiva de elementos no verbales.

Pero, antes de llegar a este punto, hacen una pequeña revisión de los aspectos más básicos del lenguaje no verbal. 

Por ejemplo, mencionan que el lenguaje no verbal cumple con una función importante desde el punto de vista evolutivo, mostrando emociones y beneficiando con ello tanto a los emisores como a los receptores del mensaje en las relaciones sociales. 

Explican, además, los canales que existen: las expresiones faciales, la prosodia (el comportamiento vocal), los gestos, las posturas… 

También mencionan la existencia de Ekman y sus investigaciones, además del sistema FACS de codificación facial, del que ya hemos hablado en varias ocasiones. 

Dentro de la prosodia, comentan la importancia de las vocalizaciones no lingüísticas y lingüísticas, así como la calidad de la voz o el silencio. Por ejemplo, la entonación puede cambiar un mensaje de forma que sea irónico o sarcástico. 

Los gestos a menudo se usan para regular las interacciones, cambiando los movimientos de los brazos, las piernas, las posturas, todo ello para mostrar emociones. 

Además, se sabe que la comunicación entre dos interlocutores depende del objetivo de ésta y del contexto. Por ejemplo, la señal no verbal que se identifica como más importante en una entrevista de trabajo es sonreír más, mientras que en el aula, las claves no verbales más importantes son la calidad de la voz y la actividad gestual. 

En algunos manuales se hacen recomendaciones para las entrevistas en los medios de comunicación. Por ejemplo, la falta de contacto visual, la velocidad rápida del habla, la voz monótona, influyen negativamente en cómo la audiencia percibe al entrevistado. Se recomienda, por lo contrario, imitar los movimientos del entrevistador, mantener el contacto visual y sonreír. 

Lo que ocurre es que, si se utilizan softwares para analizar esto, son de alto coste y de difícil acceso. Es por eso por lo que los autores mencionan la utilidad de programas accesibles y comerciales como Emotients FACET, Affectiva o Microsoft Kinect.

Los objetivos de este trabajo son dos. Por un lado, investigar qué combinaciones de señales no verbales son importantes en una entrevista con los medios y, por otro, presentar un posible método más objetivo de capturar señales sociales durante las entrevistas con los medios. 

Para la investigación se usaron entrevistas grabadas en vídeo de 39 participantes. En una primera sesión se grabaron 17 y en otra 22. 

Los resultados sugieren que la posición del cuerpo, las expresiones faciales, las señales vocales y los gestos con las manos son, como ya suponíamos, relevantes para el contexto de las entrevistas con los medios. 

Parece ser que se considera que las personas que están aparentemente relajadas y tranquilas, proyectan mayor honestidad y comodidad. 

Los resultados sobre las expresiones faciales sugieren que aquellos que mostraron más ira y asco fueron clasificados como mejor comunicadores. Esto puede ser porque el descenso de la frente y las cejas puede entenderse a menudo como concentración, sugiriendo que los sujetos están escuchando y con una actitud reflexiva.

Con el estudio se demuestra que la tecnología comercial utilizada, detallada en el artículo, se puede utilizar de forma exitosa para la medición de señales verbales de distintos canales, lo cual se puede utilizar para ayudar a los capacitadores brindándoles un mecanismo más sencillo para proporcionar a los alumnos una retroalimentación objetiva en su formación. 

También puede ser relevante para investigadores de psicología social, que necesitan evaluaciones de alta calidad de entrevistas en medios de comunicación. 

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Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Reading and reacting to faces, the effect of facial mimicry in improving facial emotion recognition in individuals with antisocial behavior and psychopathic traits”, de Kyranides, M. N.; Petridou, M.; Gokani, H. A.; Hill, S. y Fanti, K. A. (2022), en el que los autores investigan cómo las personas con trastorno de personalidad antisocial y/o trastorno de personalidad psicopática reconocen y responden a las expresiones faciales. 

Tanto el trastorno de personalidad antisocial y la psicopatía se relacionan con rasgos antisociales severos. 

El trastorno de personalidad antisocial (TPA de ahora en adelante) tiene una identidad propia, y en muchos manuales se considera a la psicopatía como parte de ella. Sin embargo, numerosos expertos  consideran que la psicopatía puede considerarse como una personalidad en sí misma, y no como un rasgo conductual. 

La psicopatía, como ya hemos explicado en otros artículos, incluiría los rasgos de la tríada oscura, que abarca características afectivas, interpersonales y conductuales. 

Interpretar y transmitir correctamente los estados afectivos y emocionales es algo crucial para las relaciones sociales y el funcionamiento saludable en grupo de los seres humanos. 

La expresividad facial juega un papel central en las relaciones interpersonales, ya que comunica señales sociales silenciosas y ayuda a reforzar comportamientos sociales aceptables. Además, es un canal no verbal al que le prestamos mucha atención. 

Estudios previos sugieren que las personas con rasgos psicópatas se caracterizan por deficiencias en el reconocimiento de las emociones en el rostro, lo que a su vez, da como resultado una mala adaptación social y relaciones interpersonales disfuncionales. 

Esto plantea la idea de que, los déficits similares que se observan en las personas con trastorno de personalidad antisocial se deban al propio trastorno o sean resultado de rasgos psicopáticos, que no está claro si forman o no parte del trastorno antisocial. 

El estudio de esta semana tenía como objetivo diferenciar los déficits en el procesamiento de emociones de individuos con estos rasgos, al examinar cómo personas con trastorno de personalidad antisocial, personas con trastorno psicopático, y personas que poseen ambos, identifican expresiones faciales afectivas y cómo cumplen con las instrucciones en las que se les pide que imiten estas expresiones. 

La evidencia empírica sugiere que las personas con rasgos psicopáticos mostrarán deficiencia en el reconocimiento de las emociones, pero especialmente en la expresiones faciales de miedo y tristeza

Con respecto al trastorno de personalidad antisocial, muy pocas personas han explorado el asunto. En un estudio de 2014 se encontraron deficiencias más severas en el reconocimiento del asco en una muestra de personas con TPA en comparación con el grupo de control. En 2002, se encontraron deficiencias en la identificación correcta de las expresiones faciales felices y tristes, pero ningún estudio controló los rasgos psicopáticos que aparecían en los sujetos con TPA.

Si estas personas experimentan, teóricamente, dificultades para identificar las emociones de los demás, ¿son capaces de practicar la mímica facial?

Los individuos con un desarrollo típico de su personalidad, se involucran en la mímica facial automáticamente cuando observan las expresiones de los demás, y esto se ha asociado con la empatía. 

Sin embargo, los hallazgos con respecto al mimetismo facial en individuos con rasgos psicopáticos son variados. Por ejemplo, según un estudio, tienen intacta la capacidad de imitar con precisión la expresión de miedo; según otro, tienen dificultades para reflejar las emociones negativas. 

Algo que parece ser lógico, es que si las personas con rasgos psicopáticos y las personas con TPA tienen déficits en su capacidad de ser empáticos, tendrán algún tipo de dificultad para imitar correctamente las emociones de los demás. Pero, como vemos, es algo que parece no estar confirmado. 

Para este estudio se reunió a 107 personas mayores de edad, que fueron evaluados individualmente. Se les presentaron estímulos dinámicos que representaban expresiones faciales prototípicas de tristeza, felicidad, ira, miedo y dolor, además de expresiones neutras. Debían imitar las expresiones presentadas, suprimir cualquier respuesta facial provocada por el estímulo, o bien no hacer nada y únicamente responder a la pregunta de qué expresión facial se estaba mostrando. 

Los resultados mostraron que la precisión del reconocimiento facial fue significativamente peor en el grupo que poseía rasgos psicopáticos y TPA al mismo tiempo, en comparación con el grupo de control. Además, el grupo de rasgos psicopáticos + TPA mostró un aumento de elección de la expresión facial de enfado en comparación con los demás. Sorprendentemente, el grupo que sólo poseía TPA mostró expresiones faciales más pronunciadas cuando tenían que imitar las expresiones que se les mostraban

Estos hallazgos están alineados con trabajos previos sobre las deficiencias de estas personas en el reconocimiento de las emociones faciales y apuntan a la idea de que la presencia de rasgos psicopáticos aislados de la personalidad antisocial, puede representar un perfil en sí mismo, en el que los individuos funcionarían de una forma parecida, pero diferente.  

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Effects of color-emotion association on facial expression judgments”, de Takei, A. e Imaizumi, S. (2022), en el que los autores realizan un par de experimentos para investigar cómo se asocian ciertos colores a determinadas emociones cuando se trata de inferir éstas a partir de expresiones faciales.

Los seres humanos a menudo expresamos las emociones vinculándolas con colores en nuestras conversaciones del día a día. Por ejemplo, en inglés y japonés se utiliza mucho el color azul para expresar la tristeza (“I’m feeling blue” = “Me siento triste”). 

Sin embargo, también asociamos las emociones con la percepción visual de los colores. Por ejemplo, en WhatsApp podemos usar un emoticono de una cara de color rojo para transmitir enfado. De hecho, es posible que, debido a que la ira supone un aumento de flujo sanguíneo en el rostro, enrojeciéndolo, las personas hayan aprendido a ver este color en una cara de enfado. 

Todas estas asociaciones lingüísticas y perceptivas forman parte de las asociaciones color-emoción. 

La teoría de la metáfora conceptual puede explicar la asociación color-emoción. De acuerdo con esta teoría, para comprender los conceptos abstractos relacionados con el pensamiento y la acción, los humanos aplican las estructuras de otros conceptos concretos a los conceptos abstractos específicos, que son experiencias perceptivas claras. En otras palabras, las estructuras metafóricas de conceptos como “la tristeza es azul” y “la ira es roja” facilitan la comprensión de conceptos relacionados con las emociones.

Debido a tales asociaciones, la percepción de los colores puede recordar a las personas de forma explícita o implícita las emociones correspondientes e incluso sesgar sus juicios sobre los estímulos emocionales que reciben. 

Por ejemplo, en un estudio de 2020, los participantes tendieron a asociar la ira y el amor con el rojo, la tristeza con el gris y la alegría con el amarillo. En otro estudio de 2012, relacionaron con la ira las palabras escritas en rojo con más rapidez que si éstas se escribían con azul. Esto sugiere que el rojo se asocia con la ira y mejoraría el procesamiento lingüístico relacionado con ella.

En términos de cognición social, es importante que los humanos comprendan los estados emocionales de los demás. Las expresiones faciales son especialmente útiles para ello, pero también se utilizan otros recursos. De forma parecida, los colores asociados con las emociones también afectan al reconocimiento y el juicio de las emociones combinados con las expresiones faciales. 

En un experimento de 2013, los participantes categorizaron rostros enfadados contra fondos rojos, azules o grises. Los resultados mostraron que el juicio de rostros enfadados fue más rápido contra un fondo rojo, lo que sugiere que el color facilita el reconocimiento de expresiones faciales. 

En otro experimento, este de 2020, los participantes categorizaron las imágenes de caras y emoticonos que representaban la felicidad y la ira sobre un fondo rojo o verde. Las imágenes de ira se volvieron a categorizar más rápido de forma correcta sobre el fondo rojo, ocurriendo lo mismo con la felicidad y el color verde. 

Aunque estudios previos como esto sugieren asociaciones color-emoción, algunas han sido más controvertidas, como la de la tristeza y el color azul. En algunos países es así, pero en otros está asociado con emociones positivas. En un estudio de 2020 se sugería que el gris estaba más relacionado con la tristeza que el color azul, pero aún hay que explorar más esta idea. 

Para ahondar sobre todo esto y saber con qué colores se asocian algunas emociones, los autores llevaron a cabo un par de experimentos.

El primero de ellos se realizó con 20 sujetos y se utilizaron fotografías de personas mostrando felicidad y tristeza. Se colocaron sobre un fondo de color amarillo, azul o gris, y se pidió a los participantes que ignoraran los colores y juzgaran si la cara expresaba felicidad o tristeza. 

El experimento dos, en el que participaron 19 personas, fue igual al primero, excepto porque el color del fondo fue mostrado un poco más tarde que el rostro, superponiendo el estímulo facial al estímulo del color. 

Los resultados sugieren que el amarillo, que se pensaba que estaba asociado con la felicidad, facilita el juicio de la expresión facial feliz, lo cual es consistente con hallazgos anteriores. 

Sin embargo, aunque se esperaba que el azul y/o el gris estuviesen asociados con la tristeza, los resultados no apoyaron esta idea. 

Aquí es donde entra la teoría de la metáfora conceptual otra vez, con la idea de que “la felicidad es luz” y “la tristeza es oscuridad”. 

El contraste de alegría y tristeza puede interpretarse no sólo como una valencia emocional distinta, sino también como diferencias extremas en su brillo. 

Los resultados pueden interpretarse como una sugerencia de que el amarillo facilita el juicio de la felicidad porque activa una asociación metafórica de “ligereza-felicidad” que proporcionan los colores brillantes. 

Por otro lado, el gris y el azul podrían no ser colores simbólicos de la oscuridad y, por tanto, no activar la asociación “oscuridad-tristeza”. 

Por otro lado, gracias al experimento 2, se sugiere que la asociación color-emoción es más fuerte cuando el color y la emoción se experimentan perceptivamente de forma simultánea. 

Los autores señalan, como conclusión, que sería muy interesante continuar investigando sobre cómo la luminancia y el brillo de los colores afecta a la percepción de las emociones.

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Detecting deception using comparable truth baselines” de Bogaard, G.; Meijer, E. H.; Vrij, A. y Nahari, G. (2022), en el que los autores realizan un par de experimentos para saber cómo afecta a la detección de la mentira el utilizar líneas base veraces. 

Ya hemos visto en varias ocasiones a lo largo de los diferentes posts cómo la capacidad humana para detectar mentiras es bastante pobre. Tanto la habilidad de los legos como la habilidad de los profesionales no suele superar los niveles del azar y la casualidad. 

Entre las posibles razones que explicarían la deficiencia de estas habilidades se encuentra la idea de que las personas prestamos demasiada atención a las señales de comportamiento, como la aversión a la mirada y los movimientos corporales. La realidad es que no hay tanta relación como se cree entre estas señales y el engaño.

La investigación también ha demostrado que, para mejorar la precisión en la detección de verdades y mentiras, los observadores deben centrarse principalmente en el contenido de las declaraciones de las personas, ya que se ha mostrado como una técnica más prometedora. 

Sin embargo, incluso las herramientas de detección de mentiras verbales tienen una tasa de error importante, y una fuente potencial de esta tasa de error son las diferencias individuales en el comportamiento verbal del mentiroso; la investigación metaanalítica así lo ha mostrado.

Es decir, que los observadores sean capaces de detectar una mentira depende en gran medida de las cualidades de las habilidades para decir mentiras de alguien. 

Por ejemplo, las personas propensas a la fantasía son mejores para formular mentiras creíbles, y las personas con habilidades verbales se salen con la suya con más frecuencia porque tienden a incluir más detalles en sus historias falsas. 

Esto concuerda con el hallazgo de que los buenos mentirosos informan de que confían mucho en las estrategias verbales cuando mienten. 

Una forma de incluir las diferencias individuales y verbales de los mentirosos en un procedimiento de detección de mentiras es a través de la línea base. Esto es, utilizando una declaración que se sabe que es verdadera, o parte de una declaración verdadera, para comparar entre ésta y la mentira. 

La idea es que las personas dicen la verdad durante una pequeña charla trivial, y cualquier diferencia de comportamiento entre ésta y la parte de la entrevista que trata sobre el tema importante que se está investigando, se interpreta como una señal a la que se debe prestar atención y como un posible indicador de engaño. 

El problema es que esta comparación es confusa. Los temas que se tratan en las charlas triviales son distintos a los que se investigan y, según el tema y la relevancia personal, las personas pueden responder de manera diferente. Además, lo que está en juego contrasta sustancialmente. 

Por ello, existe la llamada “línea base veraz comparable”. Esta línea base se utiliza para poder considerarla comparable al tema de investigación.

Estudios previos arrojan la idea de que los mentirosos cuyas mentiras están acompañadas de verdades incluyen más detalles. Es decir, los buenos mentirosos calibran sus respuestas engañosas en función de información veraz. Por tanto, aparecen dos ideas contradictorias. Por un lado, si los mentirosos calibran la cantidad de detalles que informan en su mentira en función de una respuesta veraz anterior, un LBVC podría disminuir la discriminabilidad entre la mentira y la verdad. Sin embargo, si los mentirosos no pueden calibrar  sus respuestas, el uso de una LBVC tiene la posibilidad de mejorar la discriminación entre mentira y verdad. 

Es por ello que, en dos experimentos, se investigaron dos aspectos: primero, si proporcionar una LBVC influye en el detalle de una declaración posterior proporcionada por la misma persona; y segundo, si usar una declaración de LBVC mejoraría la capacidad de detección de mentiras gracias a las señales verbales. 

En el primer experimento participaron 171 personas; en el segundo, 138. En ellos básicamente se asignaba a los participantes el rol de decir la verdad o mentir según unas determinadas condiciones, bien explicadas en el artículo original, para después pasar su declaración completa por una herramienta utilizada para evaluar la credibilidad del discurso, que es el Reality Monitoring.

Los análisis mostraron la existencia de un patrón verbal interesante: las declaraciones objetivo (las principales y referentes a los temas de investigación) de los que dicen la verdad suelen incluir más detalles temporales y auditivos que su declaración de referencia, o su LBVC, mientras que los resultados de los mentirosos mostraban el patrón opuesto. 

En el primero de los experimentos no apareció ninguna evidencia de que el uso de una LBVC mejore la precisión a la hora de detectar verdades y mentiras. 

En el experimento número 2, los observadores que usaron la LBVC se volvieron peores en la detección de verdades, pero igualmente precisos en la detección de mentiras, en comparación con aquellos que no usaron la LBVC. 

Sin embargo, los autores mencionan que sus resultados deben interpretarse con cautela, porque el apoyo de éstos es débil y parece prematuro utilizarlos como referencia. Por tanto, animan a que otros investigadores continúen ahondando en este tema, y dejan la puerta abierta a futuros experimentos relacionados. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Students’ Classroom Silence and Hopelessness: The impact of Teachers’ Immediacy on Mainstream Education” de Juma, O.; Husiyin, M.; Akhat, A. y Habibulla, I. (2022), en el que los autores reflexionan y analizan las implicaciones del silencio y el abatimiento o desesperanza en el contexto educativo, y cómo los profesores pueden actuar para prevenir sus efectos negativos.

Los sentimientos de los alumnos son una parte clave de su bienestar individual y, obviamente, también de su salud mental, afectando a su inspiración, su atención, su éxito escolar… 

Por un lado, tenemos los sentimientos constructivos, como la alegría, el orgullo, que elevan la inspiración de los alumnos para aprender y su interés. Por otro lado, están los sentimientos destructivos, como el estrés, la exasperación y el aburrimiento, que pueden poner en peligro la educación. 

Cuando los estudiantes se enfrentan al fracaso, pueden encontrarse con sentimientos destructivos, como la humillación, la desesperanza, y es posible que no puedan participar como otros compañeros en el aprendizaje. 

Dado que los sentimientos marcan tanto el proceso de aprendizaje, es importante obtener información sobre ellos para crear un entorno educativo que sea emocionalmente sano y que pueda mejorar la salud mental y el rendimiento de los alumnos. 

Si hablamos de los sentimientos destructivos, por un lado, tenemos el abatimiento o la desesperanza. Los alumnos que la sufren pueden evitar comprometerse con las actividades del curso, lo que lleva a un rendimiento y aprendizaje muy reducidos. También reduce la motivación por la vida, y esto puede generar conductas violentas. 

Es decir, la desesperanza aumenta cuando disminuye la convicción de que un futuro bueno espera. Provoca, además, un aumento de la negatividad sobre la vida. 

Otro tema más explorado en el aprendizaje en general, es el problema del silencio. Es un fenómeno amplio, que se ha convertido en un obstáculo para la creación de vínculos entre educadores y alumnos, lo que influye en el logro de los objetivos de la clase como conjunto y de cada alumno en particular.

El silencio puede ser positivo, pero sin duda sus interpretaciones negativas suelen ser más comunes, y un entorno negativo en el aula a menudo afecta al rendimiento. 

Los profesores han hecho grandes esfuerzos para involucrar a los alumnos en las actividades y para mejorar la eficacia de su educación, pero muchos alumnos siguen sin estar interesados en participar en las clases. Lo más habitual es que estos jóvenes duden en participar, no estén listos para responder, sean inactivos y dependan demasiado, en ocasiones, de los profesores. 

Con todo esto, llegamos a la conclusión de que los educadores quieren instruir a sus alumnos de forma exitosa, por lo que necesitan saber cómo desarrollar la inspiración en su clase y animar a sus alumnos a participar. Para lograrlo, pueden configurarse prácticas verbales y, también, no verbales. 

Aquí es donde aparece el concepto de la inmediatez. Se refiere a una amistad o familiaridad física, expresiva o afectiva que se confirma a través de comportamientos constructivos, y en el ámbito educativo, se considera un medio de interacción entre profesores y alumnos que trae muchos beneficios; de hecho, otros estudios previos han demostrado que la inmediatez es una forma de mejorar la comunicación y los vínculos entre profesores y alumnos.

La inmediatez es indispensable, por tanto, para que los educadores consigan disminuir los filtros emocionales de los estudiantes, así como cambiar y mejorar su salud y conducta a través de la enseñanza y la formación. 

Algunas de las técnicas verbales de inmediatez son proporcionar a los alumnos retroalimentación inmediata, mantener conversaciones antes y después de las clases, llamar por su propio nombre a los alumnos, compartir experiencias, dar opiniones personales, entre otras. 

Las técnicas de inmediatez verbal aluden a mensajes que muestran compasión, franqueza, amabilidad, premio, aclamación, inclusión, comedia, y sobre todo, voluntad de involucrar a los alumnos en el grupo. 

Pero además también se utiliza la simpatía, el lenguaje corporal, los gestos de amistad y apoyo, que son elementos no verbales y también influyen positivamente en la relación entre profesores y alumnos, motivando a estos últimos a ser más activos en el aula y a estar más motivados. 

La inmediatez no verbal implicaría actitudes no orales que promueven la intimidad, sobre todo emocional, y atraen la atención de los alumnos. Es decir, lo más importante de los elementos no verbales aplicados a la inmediatez, es que mejoran la cercanía emocional y mental de profesores y alumnos. 

Pueden incluir la gesticulación, las expresiones faciales, los movimientos corporales, la ropa y la apariencia, la sonrisa, la distancia física… 

Por tanto, tras revisar literatura previa, los autores llegan a la conclusión de que mejorar las prácticas de desarrollo de la inmediatez de los profesores promoverá la tolerancia al estrés de los alumnos, la confianza en sí mismos, su motivación, reduciendo así sus niveles de abatimiento y mejorando su bienestar en general.

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Predicting Dishonesty When the Stakes are High: Physiologic Responses During Face-to-Face interactions identifies who Reneges on Promises to Cooperate”, de Zak, P. J.; Barraza, J. A.; Hu, X.; Zahedzadeh, G. y Murraya, J. (2022), en el que los autores realizan un experimento donde los sujetos participan en un juego financiero e intentan obtener pruebas de los cambios fisiológicos que, según la literatura previa, se producen en el cuerpo cuando uno miente. 

Ya sabemos que la comunicación y las interacciones cara a cara pueden influir en las decisiones que tomamos, debido a múltiples factores no verbales e incluso de distinta naturaleza que pueden activar estereotipos, como el género, la ropa, los tatuajes, el atractivo…

Esto es especialmente importante en los ámbitos estratégicos y de negociación, donde la comunicación puede aumentar la comprensión de los demás y reforzar la cooperación, mejorando los resultados para ambas partes. 

Además, un dato muy importante, es que las interacciones previas al momento de toma de decisiones, las charlas inocentes o banales, también influyen en el proceso estratégico. Se cree que, mayoritariamente, pueden aumentar la cooperación. 

Aún así, debemos tener en cuenta, en esta época en que las reuniones telemáticas sustituyen a las reuniones presenciales, que esta influencia de la comunicación se da mucho más fácilmente en las reuniones cara a cara y no tanto en las reuniones remotas. 

Sin embargo, las oportunidades de comunicarse también brindan la oportunidad de engañar y hacer trampas. El engaño y la manipulación son aspectos clave de muchas interacciones estratégicas, incluidas las operaciones militares, las negociaciones o incluso jugar al póker.

Pero hay malas noticias para los mentirosos: el ocultamiento y la distorsión requieren un esfuerzo cognitivo extra. El engaño involucra varios procesos cognitivos que son muy costosos, por ejemplo, el uso de la memoria de trabajo y la inhibición de respuestas. La excitación fisiológica, la ansiedad durante la comunicación, la dilatación de las pupilas, entre otras, son señales asociadas al engaño. 

Además, los niveles de estrés se pueden medir porque las hormonas asociadas a él aumentan su presencia en la sangre, por lo que, si mentir causa estrés, podría averiguarse cuándo está sucediendo si observamos el nivel de estas hormonas en nuestro cuerpo. 

Desde un enfoque evolucionista, se cree que las criaturas que viven en grupo, como los humanos, han tenido que desarrollar mecanismos fisiológicos para identificar a los individuos que probablemente cooperarán con el grupo o no. 

Algunos de estos mecanismos pueden ser reconocibles de forma consciente, como la sonrisa de Duchenne. Otros, sólo son percibidos de forma inconsciente. 

Las intenciones de los autores con este estudio eran evaluar la confianza entre adultos que se comunican cara a cara antes de participar en un juego donde, por parejas, y si cooperan, pueden ganar una suma importante de dinero. 

En el experimento participaron 75 sujetos. Tuvieron que participar en el llamado “juego de la confianza”. En él, un software les asignó parejas y un rol a cada una de las dos personas de  cada pareja. El jugador 1 debía transferir una cantidad de dinero al jugador 2, que saldría de su propia asignación. Lo transferido al jugador 2, se multiplicaría por un determinado valor. El jugador 2 sería avisado de la cantidad recibida y, de ésta, debería devolverle al jugador 1 una cantidad que no sería multiplicada. Si la cooperación entre ambos era buena, podían ganar hasta 500$.

Los expertos señalan que la transferencia del jugador 1 al jugador 2 mide la confianza, mientras que la transferencia del jugador 2 al jugador 1 mediría la confiabilidad. 

Sin embargo, lo más interesante de este experimento es que los jugadores tuvieron una charla de un par de minutos antes de participar en el juego. Se les comentó que podían discutir entre ambos una estrategia a seguir, aunque no era obligatorio. 

Los resultados obtenidos sugieren que, si bien casi todas las conversaciones entre las parejas del juego dieron como resultado un compromiso de cooperación, aproximadamente un tercio de los jugadores incumplieron sus promesas. La hipótesis inicial que tenían los investigadores era que se observarían niveles altos de hormonas del estrés en aquellas personas que mintiesen. Al medir los niveles hormonales antes y después de la interacción, se vio cómo quienes habían mentido tenían un aumento de este tipo de hormonas en sangre

Además, cuando los jugadores mintieron, reportaron, en autoinformes posteriores al juego, un aumento de las emociones negativas, lo que revela el coste psicológico del engaño. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Shall I Show My Emotions? The Effects of Facial Expressions in the Ultimatum Game” de Ferracci, S.; Giuliani, F.; Brancucci, A. y Pietroni, D. (2021), en el que los autores realizan un par de experimentos para saber cómo afecta la expresión de algunas emociones a los momentos más tensos de una negociación. 

En los últimos años se ha demostrado que las emociones tienen un papel esencial y central en la comunicación de las intenciones y los deseos. 

Las emociones y la información asociada a ellas se pueden transmitir a través de expresiones faciales durante interacciones sociales específicas, donde su inferencia puede influir en procesos de toma de decisiones, como por ejemplo, las negociaciones

El juego del ultimátum tiene mucho que ver con las negociaciones. Fue desarrollado hace cuarenta años como una representación de la realidad de las negociaciones. En este juego, un jugador propone cómo asignar una determinada cantidad de dinero entre él y otro jugador. Este segundo jugador puede aceptar la propuesta, en cuyo caso cada uno recibirá la cantidad decidida, o bien puede rechazarla, haciendo que ninguno de los jugadores reciba dinero. 

Según la economía clásica, el que responde tendría que aceptar cualquier oferta mayor que 0, ya que cualquier cosa es mejor que nada. Sin embargo, se ha observado que los participantes tienden a rechazar las ofertas que están, aproximadamente, por debajo del 30% del total, prefiriendo no ganar nada antes que aceptar una distribución desigual del dinero. Por tanto, frente a la teoría económica clásica, aparece el comportamiento humano y su intolerancia a la desigualdad. 

A partir de esta idea, surge la duda de cómo influye la expresión de las emociones humanas en las negociaciones, tema que ha sido estudiado con anterioridad.

En algunos de estos artículos previos, parece ser que las ofertas propuestas con una cara sonriente fueron aceptadas con mayor frecuencia en comparación con las realizadas con una expresión facial neutra. Además, solía haber tasas de aceptación más bajas si las ofertas eran realizadas por una persona con expresión facial de enfado. 

El comportamiento del respondedor, por otro lado, podría estar más impulsado por la sensación de justicia y equidad percibidas de la que ya hemos hablado antes. 

En cuanto a los estudios que hacían que el participante asumiera el papel del proponente, Van Dijk estudió los efectos de la alegría y la ira del respondedor sobre las ofertas del proponente. Encontró que el enfado del respondedor llevaba al proponente a hacer mejores ofertas.

Estos estudios señalan que los proponentes deben tener mucho cuidado en captar el estado emocional de quien responde, ya que así pueden utilizar información obtenida para modular sus respuestas posteriores.

También es interesante el papel de la ira, con resultados diferentes. Por un lado, hay estudios que demuestran que cuando el respondedor reacciona con ira, el proponente realiza más concesiones. Pero por otro lado, hay estudios que afirman lo contrario. 

Los autores deciden explorar y esta y otras cuestiones en dos experimentos. En el primero de ellos participaron 113 personas. Los autores seleccionaron imágenes de rostros que se manipularon para ofrecer cuatro expresiones: feliz, neutral, enfadado/a y asqueado/a. Los participantes, en este caso, fueron los que debían responder si aceptaban o no la oferta. 

En el segundo experimento, a todos los participantes se les asignó el rol contrario, el de proponente. Participaron 134 sujetos y la metodología y el procedimiento fueron los mismos. 

Los resultados mostraron que, en el experimento uno, para la persona que responde la decisión está fuertemente impulsada por la equidad en la oferta, tal y como los autores esperaban. 

También las emociones tuvieron efecto: la emoción neutral y la felicidad llevaron a tasas más altas de aceptación en comparación con la ira y el asco. 

Algunas teorías han intentado explicar los comportamientos irracionales en la toma de decisiones relacionadas con la equidad, como la de “la aversión a la desigualdad”, que confirma las preferencias de los individuos por resultados justos. 

Por otro lado, en el experimento dos, los participantes, en el rol de los proponentes modularon sus ofertas en función de las expresiones que vieron en los rostros de los respondedores.

Específicamente, la ira y el asco no tuvieron efectos diferenciales y se percibieron como igualmente negativos. Se propusieron ofertas más generosas a aquellos con expresiones neutrales, y más generosas aún a los que mostraban expresiones faciales de felicidad. 

Entonces ¿qué pasa con la ira y los estudios previos con ideas contrapuestas? Un trabajo realizado por Steinel y colegas propone la idea de que la ira tendrá un efecto u otro en función de hacia dónde se proyecta. 

Cuando la emoción se dirige a la oferta, puede entenderse como una estrategia para conocer los límites del oponente y, por tanto, puede dar lugar a mayores concesiones. 

Por el contrario, si la emoción se dirige a la persona, puede conducir a resultados negativos, indicando poca cooperación. 

Los autores señalan la necesidad de seguir investigando, sobre todo para conocer los efectos de la ira y el asco en profundidad, y mejorar estos experimentos, por ejemplo, con incentivos reales y más altos. 

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