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Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Reading and reacting to faces, the effect of facial mimicry in improving facial emotion recognition in individuals with antisocial behavior and psychopathic traits”, de Kyranides, M. N.; Petridou, M.; Gokani, H. A.; Hill, S. y Fanti, K. A. (2022), en el que los autores investigan cómo las personas con trastorno de personalidad antisocial y/o trastorno de personalidad psicopática reconocen y responden a las expresiones faciales. 

Tanto el trastorno de personalidad antisocial y la psicopatía se relacionan con rasgos antisociales severos. 

El trastorno de personalidad antisocial (TPA de ahora en adelante) tiene una identidad propia, y en muchos manuales se considera a la psicopatía como parte de ella. Sin embargo, numerosos expertos  consideran que la psicopatía puede considerarse como una personalidad en sí misma, y no como un rasgo conductual. 

La psicopatía, como ya hemos explicado en otros artículos, incluiría los rasgos de la tríada oscura, que abarca características afectivas, interpersonales y conductuales. 

Interpretar y transmitir correctamente los estados afectivos y emocionales es algo crucial para las relaciones sociales y el funcionamiento saludable en grupo de los seres humanos. 

La expresividad facial juega un papel central en las relaciones interpersonales, ya que comunica señales sociales silenciosas y ayuda a reforzar comportamientos sociales aceptables. Además, es un canal no verbal al que le prestamos mucha atención. 

Estudios previos sugieren que las personas con rasgos psicópatas se caracterizan por deficiencias en el reconocimiento de las emociones en el rostro, lo que a su vez, da como resultado una mala adaptación social y relaciones interpersonales disfuncionales. 

Esto plantea la idea de que, los déficits similares que se observan en las personas con trastorno de personalidad antisocial se deban al propio trastorno o sean resultado de rasgos psicopáticos, que no está claro si forman o no parte del trastorno antisocial. 

El estudio de esta semana tenía como objetivo diferenciar los déficits en el procesamiento de emociones de individuos con estos rasgos, al examinar cómo personas con trastorno de personalidad antisocial, personas con trastorno psicopático, y personas que poseen ambos, identifican expresiones faciales afectivas y cómo cumplen con las instrucciones en las que se les pide que imiten estas expresiones. 

La evidencia empírica sugiere que las personas con rasgos psicopáticos mostrarán deficiencia en el reconocimiento de las emociones, pero especialmente en la expresiones faciales de miedo y tristeza

Con respecto al trastorno de personalidad antisocial, muy pocas personas han explorado el asunto. En un estudio de 2014 se encontraron deficiencias más severas en el reconocimiento del asco en una muestra de personas con TPA en comparación con el grupo de control. En 2002, se encontraron deficiencias en la identificación correcta de las expresiones faciales felices y tristes, pero ningún estudio controló los rasgos psicopáticos que aparecían en los sujetos con TPA.

Si estas personas experimentan, teóricamente, dificultades para identificar las emociones de los demás, ¿son capaces de practicar la mímica facial?

Los individuos con un desarrollo típico de su personalidad, se involucran en la mímica facial automáticamente cuando observan las expresiones de los demás, y esto se ha asociado con la empatía. 

Sin embargo, los hallazgos con respecto al mimetismo facial en individuos con rasgos psicopáticos son variados. Por ejemplo, según un estudio, tienen intacta la capacidad de imitar con precisión la expresión de miedo; según otro, tienen dificultades para reflejar las emociones negativas. 

Algo que parece ser lógico, es que si las personas con rasgos psicopáticos y las personas con TPA tienen déficits en su capacidad de ser empáticos, tendrán algún tipo de dificultad para imitar correctamente las emociones de los demás. Pero, como vemos, es algo que parece no estar confirmado. 

Para este estudio se reunió a 107 personas mayores de edad, que fueron evaluados individualmente. Se les presentaron estímulos dinámicos que representaban expresiones faciales prototípicas de tristeza, felicidad, ira, miedo y dolor, además de expresiones neutras. Debían imitar las expresiones presentadas, suprimir cualquier respuesta facial provocada por el estímulo, o bien no hacer nada y únicamente responder a la pregunta de qué expresión facial se estaba mostrando. 

Los resultados mostraron que la precisión del reconocimiento facial fue significativamente peor en el grupo que poseía rasgos psicopáticos y TPA al mismo tiempo, en comparación con el grupo de control. Además, el grupo de rasgos psicopáticos + TPA mostró un aumento de elección de la expresión facial de enfado en comparación con los demás. Sorprendentemente, el grupo que sólo poseía TPA mostró expresiones faciales más pronunciadas cuando tenían que imitar las expresiones que se les mostraban

Estos hallazgos están alineados con trabajos previos sobre las deficiencias de estas personas en el reconocimiento de las emociones faciales y apuntan a la idea de que la presencia de rasgos psicopáticos aislados de la personalidad antisocial, puede representar un perfil en sí mismo, en el que los individuos funcionarían de una forma parecida, pero diferente.  

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