Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Body language influences on Facial Identification at Passport Control: an exploration in virtual reality”, de Tummon, H. M.; Allen, J. y Bindemann, M. (2020), en el que los autores estudian la influencia del lenguaje corporal en la identificación de las personas en los controles de los aeropuertos.

Hoy en día vivimos en un mundo globalizado, donde es posible moverse por (casi) todo el globo terráqueo sin problemas.

Por ello, es necesario identificar correctamente a las personas para llevar un registro de quiénes entran y salen de los países.

Las personas encargadas de los controles se ven obligadas a observar de forma rutinaria a un gran volumen de pasajeros, normalmente mediante documentación fotográfica, comparando la imagen del pasaporte con la persona que tienen delante.

Un problema de seguridad se presenta con los impostores y suplantadores de identidad, que viajan con documentos ilegales de alguien que se les parece e intentan no ser detectados.

Y a los autores de este artículo se les ocurrió que podían investigar esta problemática desde un enfoque que hasta ahora no se había estudiado.

Sabemos que la conducta no verbal influye en prácticamente cualquier área de la vida y las relaciones interpersonales, pero ¿también afecta a la identificación de las personas en los aeropuertos? Y si es que sí, ¿cómo?

En términos generales, ya existe alguna evidencia de que la información que transmite el cuerpo afecta a la coincidencia de identidad.

Por ejemplo, aunque el rostro es más importante en lo que a identificar a una persona se refiere, la precisión con la que esta tarea se realiza es mucho mayor si cuerpo y rostro están presentes.

Es decir, las personas son más fáciles de distinguir cuando se muestran completas, que con rostros y cuerpos aislados.

Los autores comentan las ideas preconcebidas y de sentido común que todos consideramos ciertas. Por ejemplo, que los impostores, al buscar no ser detectados, pueden traicionar su intención transmitiendo señales conductuales de ansiedad, como cambios en su postura corporal o movimientos en las extremidades.

Para investigar este asunto, los autores llevan a cabo un total de 6 experimentos, cuyos resultados explicamos al final del post.

En líneas generales, todos consistían en que los sujetos participantes identificasen, en un entorno de realidad virtual, a personas con las fotografías de sus pasaportes.

En el primer experimento se investiga si el lenguaje corporal inusual influye en la identificación de la persona con la fotografía de su pasaporte. La idea obtenida más importante fue que el nivel de actividad del lenguaje corporal pareció no influir, en primera instancia, en la identificación de la persona.

Por ello, se llevó a cabo el segundo experimento. Para investigar la posibilidad de que las diferencias de intensidad fuesen muy sutiles y por ello no se hubiesen observado diferencias. Aún así, parecía que los resultados no eran concluyentes.

Se sostuvo la posibilidad de que, al no saber los participantes que debían fijarse específicamente en el comportamiento no verbal, éste no hubiese influido en sus opiniones. Para el tercer experimento se les comentó que debían prestarle atención.

Los resultados obtenidos indicaron que aquellos avatares que exhibían un lenguaje corporal inusual tendían a ser clasificados como no concordantes con su foto del pasaporte. Sin embargo, la mayoría de los avatares cuyo comportamiento era clasificado como inusual, presentaban movimientos corporales muy vivos.

Por tanto, a los autores les surgió la pregunta de si habían sido clasificados como no concordantes con su pasaporte por simplemente haber aumentado el lenguaje corporal normal. Esto es lo que se exploró en el cuarto experimento.

En éste, los avatares con una actitud tranquila influyeron mucho menos a los participantes que aquellos con un comportamiento corporal más vivo, lo que sugiere, otra vez, que lo que más afecta para identificar a una persona con su pasaporte sería el aumento del lenguaje corporal, más que un lenguaje corporal inusual.

Para comprobar este punto, los autores llevaron a cabo el quinto experimento con únicamente dos tipos de avatares: inactivos y muy activos. Previamente había un tercer grupo de avatares con un comportamiento a medio camino entre ambos extremos, pero se suprimió para el quinto experimento.

El resultado fue que, efectivamente, parece ser que presentar un lenguaje corporal considerado inusual, como podría ser un comportamiento corporal exagerado o muy vivo, afectaría al emparejamiento de rostros y, por tanto, a la identificación de las personas con sus fotos de los pasaportes.

En el experimento final, los autores intentan investigar por qué puede surgir este sesgo de identificación.

Concluyen con que existen varias explicaciones potenciales para este efecto. Por ejemplo, podría ser que, el hecho de que apareciese un nivel alto de actividad en el lenguaje corporal de forma inesperada o inusual, distrajese a las personas de manera que no pudiesen extraer de los rostros la información visual relevante para realizar las tareas de identificación.

A pesar de todo esto, los autores señalan que parece ser que el lenguaje corporal sólo influiría decisivamente en este contexto en las personas que son conscientes de que deben fijarse en él.

Una limitación de los estudios es que, a pesar de realizar seis, los autores no consideran que se alcanzase un número de pruebas suficiente.

Por ello, resaltan que se debe ahondar en este tema para saber cómo el conocimiento del comportamiento no verbal puede ayudar a mejorar la seguridad en este tipo de controles.

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