Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Does attention to one’s own emotion relate to the emotional interpretation of other people’s faces?”, de Munin, S. y Beer, J. S. (2022), en el que las autoras realizan un par de estudios para saber si, tal y como nos parece en primera instancia, existe una relación positiva entre prestarle atención a las emociones propias e inferir correctamente las emociones que otros sienten a partir de sus expresiones faciales.

Debido al interés que la comunicación no verbal ha ido despertando en los últimos años, algunos expertos se han preguntado algo que parece lógico: ¿la tendencia de las personas a prestar atención a sus propias emociones predice su capacidad de percibir correctamente las emociones de los demás? 

Las investigaciones han demostrado que desde la infancia y durante la edad adulta, las personas tienden a observar las expresiones de los rostros de otras personas en busca de pistas sobre cómo pueden sentirse, pero hay pocos estudios que se centren en si existe una relación como la descrita anteriormente. 

Aunque ninguna investigación ha examinado directamente la atención a las emociones propias en relación con la percepción ajena de éstas, es posible extrapolar hipótesis de investigaciones previas sobre las diferencias individuales en cuanto a la atención a la emoción y cómo esta se asocia con la categorización, también de las emociones. 

Una de ellas es la posibilidad de que los individuos con mayor atención a la emoción puedan tener una mayor capacidad para diferenciar las expresiones faciales percibidas en los demás y ser capaces de indicar la intensidad o la autenticidad de éstas. Esta es la idea que hemos mencionado algo más arriba, ya que es la que nos viene a todos a la mente si reflexionamos sobre el tema, pero ¿es cierto?

Lo que sabemos es que las personas con una mayor atención a las emociones controlan las suyas propias con mayor frecuencia, son más propensas a dejarse llevar por ellas y, también, tienen una mayor tendencia a utilizar su estado de ánimo como base para tomar decisiones. 

Sin embargo, no es tan sencillo cuando se trata de las emociones de otras personas, tema sobre el que se necesita más investigación. 

Con los artículos y publicaciones existentes se pueden elaborar dos hipótesis. Primero, que parece ser que los individuos que prestan más atención a las emociones, mostrarían una mayor capacidad de diferenciación de las señales que informan de la intensidad y la autenticidad emocional. Segundo, parece ser que también son capaces de etiquetar de forma más precisa las emociones de otra persona. Por último, hay otras investigaciones que dicen que estas personas pueden sobrevalorar la autenticidad de las emociones que ven en los rostros de los demás. 

Para aclarar estas cuestiones, las autoras decidieron realizar dos estudios. En el primero de ellos se analizó si las diferencias individuales en la atención a las emociones están relacionadas, de forma significativa, con las percepciones de la intensidad y la autenticidad de éstas en otras personas. 

Participaron 256 personas. En el experimento, vieron 48 imágenes de expresiones faciales presentadas al azar, con las emociones de enfado, felicidad o tristeza, y calificaron su intensidad emocional. Por otro lado, vieron 10 imágenes de sonrisas presentadas al azar, 5 de ellas eran “sonrisas Duchenne”, y tuvieron que puntuar la autenticidad de todas. 

El segundo estudio era muy similar al primero. Participaron 254 personas, que completaron una encuesta online con tareas de intensidad emocional, test relacionados, preguntas demográficas, entre otras. 

Los resultados observados no fueron consistentes con las hipótesis sugeridas por las investigaciones anteriores. En el estudio 1 no se encontró que la capacidad de prestar atención a las emociones propias moderara significativamente la capacidad de percibir la intensidad o la autenticidad emocional ajena.

Además, las percepciones de la emoción de los rostros de otras personas no siempre son precisas y, a menudo, quienes perciben hacen interpretaciones sesgadas. 

La investigación futura puede investigar situaciones en las que el comportamiento facial de los demás es muy breve, o también tener en cuenta estos sesgos que pueden aparecer cuando se interpretan las expresiones faciales e identificarlos. 

A medida que la investigación futura amplíe su enfoque y preste atención a cómo las diferencias individuales en la atención a la emoción pueden dar forma a la interpretación de los movimientos faciales, también podría considerar nuevas hipótesis y, con ellas, dar lugar, a su vez, a más investigaciones relevantes y de importancia. 

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