Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Clusters of nonverbal behavior differentiate truths and lies about future malicious intent in checkpoint screening interviews” de Matsumoto, D. y Hwang, H. C. (2020), en el que se examinan verdades y mentiras sobre la intención de cometer un acto malicioso en el futuro mediante entrevistas breves de control de seguridad.

El comportamiento no verbal asociado con la verdad y el engaño ha sido estudiado durante décadas. Sin embargo, ningún estudio ha examinado si múltiples comportamientos no verbales permiten diferenciar las verdades de las mentiras sobre la intención con respecto a futuros comportamientos maliciosos, o entre múltiples grupos culturales o étnicos.

Los mentirosos mienten sobre sus pensamientos y piensan sobre sus mentiras, al igual que ocurre con sus emociones. Todo esto ocurre mientras intentan manejar las impresiones de sí mismos que le dan a los demás y mantener el control cognitivo y emocional. Se trata, por tanto, de un proceso complejo. Debido a que las personas verbalizan solo una parte de sus contenidos mentales, y a que los diferentes estados mentales se asignan a distintos canales de comportamiento no verbal, la señalización veraz versus engañosa puede ocurrir en múltiples canales y de diferentes maneras.

Emocionalmente, el miedo a ser atrapado –o la culpa, o incluso la emoción por mentir– puede ser delatado por el rostro, el cuerpo o la voz, al igual que el nerviosismo. Cognitivamente, la ofuscación, la fabricación u omisión en las palabras pueden ser traicionadas por la voz y el gesto. Las mentiras sobre las emociones y las sensaciones experimentadas sobre un incidente pueden variar desde la ira o el miedo hasta la vergüenza o la alegría.

Existe, pues, una miríada de posibilidades en cogniciones y emociones combinadas con la complejidad del sistema de conducta no verbal. En consecuencia, el análisis de canales de conducta no verbal individuales será subestimado para diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos. Así, el análisis de comportamientos no verbales a través de múltiples canales puede ser más útil, como algunos estudios previos han señalado.

Las mentiras sobre el futuro pueden ser diferentes de las mentiras sobre el pasado porque pueden acceder a diferentes dominios de la cognición y la memoria. Examinar las mentiras sobre la intención futura tiene implicaciones prácticas. Su estudio puede informar a los profesionales sobre los indicadores de comportamiento que pueden ocurrir en interacciones breves, con implicaciones para los procedimientos de seguridad en entornos que evalúan futuras intenciones maliciosas.

Así, el estudio de los autores aborda la posibilidad de utilizar múltiples comportamientos no verbales para diferenciar las verdades de las mentiras sobre futuras intenciones maliciosas. La muestra participó en un experimento de crimen simulado sobre un robo futuro. Los riesgos se asociaron con el rendimiento, haciendo que los participantes los percibieran en niveles moderados a altos; también se aseguró que estuvieran emocionados.

Los participantes (226 en total) fueron entrevistados en una entrevista de selección antes de obtener acceso al área donde podría ocurrir un robo. Se llevó a cabo una entrevista de detección inicial en un área inspirada en un puesto de control de seguridad. La entrevista de proyección incluyó siete preguntas breves y duró aproximadamente dos minutos. El contexto era análogo a los entornos de la vida real, en los que las personas con intenciones maliciosas necesitan ocultar sus intenciones.

El comportamiento de los participantes se grabó en video. En total, se extrajeron datos de cuatro canales de conducta no verbal: expresiones faciales de emoción, gestos, movimientos de todo el cuerpo y vocales. Probamos si el comportamiento no verbal diferenciaba o no a los que dicen la verdad de los mentirosos, tanto individualmente como en combinación. Se usaron dos criterios en los análisis univariados para determinar si era posible esta diferenciación o no: la prueba de significación de hipótesis nula y los tamaños del efecto.

El experimento fue un diseño bidireccional que incluía verdades frente a mentiras y cultura o etnia de los participantes (europeo americano, chino, hispano y del Medio Oriente). Después de completar las medidas previas a la sesión, se informó a estos que serían asignados aleatoriamente para robar un cheque de 100 dólares (los mentirosos) o no (los que contaban la verdad). A los participantes se les dijo que, si se les juzgaba como honestos, recibirían dinero adicional y se les permitiría irse temprano, pero si se los juzgaba como mentirosos, no recibirían dinero adicional y tendrían que quedarse más tiempo para completar otros procedimientos. Los participantes calificaron estos riesgos en una escala de 1 (sin consecuencias, aunque sea ligeramente placentero) hasta 10 (consecuencia máxima).

Los hallazgos de este estudio muestran que, a través de los análisis, los mentirosos produjeron más expresiones faciales de miedo y disgusto, encogimiento de hombros, inquietud / acicalamiento, balanceo corporal y postura rígida. Quienes decían la verdad produjeron más expresiones faciales de felicidad y sorpresa, latencias de respuesta más largas, mayor tono. rangos y duraciones más largas y pausas sin completar.

Los comportamientos no verbales a través de múltiples canales superaron el comportamiento no verbal en canales únicos, lo que respalda el argumento de que el comportamiento no verbal representa un sistema de comunicación corporal complejo y completo que transmite múltiples mensajes en múltiples señales a través de múltiples canales.

Por tanto, los resultados sugirien que los procesos cognitivos y emocionales asociados con la verdad y el engaño pueden ser similares, independientemente de si se está hablando y pensando en el pasado o futuro. Ambos implican mentir sobre el pensamiento de uno, pensar que está mintiendo, mentir sobre sus emociones y tener emociones por mentir. Las conductas no verbales producidas pueden, por tanto, ser señales de estos procesos. Esta interpretación es consistente con los estudios de neuroimagen que han demostrado similitudes entre recordar el pasado e imaginar el futuro.

Ni la cultura o etnia ni el género moderaron, a grandes rasgos, los resultados descritos en este caso. Aunque hay una amplia evidencia de diferencias culturales en la producción de comportamiento no verbal (podéis leer más al respecto aquí), la situación expuesta, con preguntas breves, puede haber reducido la posibilidad de que surjan tales diferencias debido al enfoque en reacciones y respuestas rápidas.

Así, investigaciones futuras podrían tratar de identificar patrones de comportamiento no verbal que surjan de manera consistente, y también con muestras más grandes. Aún no existe tal volumen de investigación, por lo que los hallazgos actuales y otros podrían servir como un llamado para que se elaboren más estudios al respecto.

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