Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “The Child Emotion Facial Expression Set: A Database for Emotion Recognition in Children” de Negrão, J. G.; Caldas Osorio, A. A.; Focaccia Siciliano, R.; Gerber Lederman, V. R.; Harumi Kozasa, E.; Famá D’Antino, M. E.; Tamborim, A.; Santos, V.; Barsand de Leucas, D. L.; Camargo, P. S.; Mograbi, D. C.; Pontrelli Mecca, T. y Salomão Schwartzman, J. (2021), en el que se estudia el reconocimiento facial de las emociones en niños de 4 a 6 años.

La capacidad de reconocer y nombrar las propias emociones y las de los demás, según las pistas de la expresión facial, es una capacidad de adaptación importante para sobrevivir y prosperar en la sociedad. Esta capacidad está directamente relacionada con la forma en que un individuo interactúa con los demás y comprende los sentimientos y emociones en cada contexto. Dicha habilidad es aún más importante en la niñez, cuando ocurren las primeras interacciones sociales.

Una gran cantidad de información se puede determinar a primera vista en el rostro de otra persona, como el grupo de edad, el sexo y la dirección de la mirada. La mayor parte de la comunicación no verbal entre humanos se muestra en la cara. El análisis facial informa rápidamente a una persona sobre las emociones y el comportamiento de los demás durante la interacción social. Decodificar con precisión las emociones de los rostros parece ser uno de los principales mecanismos para comprender la información social.

Las ventajas de comprender las emociones para el desarrollo saludable de un niño son claras. La falta de este reconocimiento está estrechamente relacionada con problemas en el desarrollo infantil y posibles retrasos en las habilidades sociales primordiales necesarias para adaptarse a la vida en sociedad. El conocimiento deficiente de las emociones en los niños se ha relacionado con resultados negativos: funcionamiento social y rendimiento académico deficiente, así como problemas de comportamiento.

La literatura científica indica que el reconocimiento de emociones entre los 6 y los 11 años predice el bienestar y las relaciones sociales. Sin embargo, muchos trastornos pueden ocurrir antes de este punto. Los niños en edad preescolar, de 3 a 5 años, pueden sufrir una incapacidad para integrarse con sus compañeros de clase y evitar las actividades sociales, llegando a no ser aceptados por sus compañeros. Todas estas dificultades podrían estar relacionadas con problemas de identificación emocional.

Recientemente, se ha descrito la importancia de tener las expresiones emocionales de los niños representadas en bases de datos para investigar el procesamiento de estas durante el desarrollo temprano. Por tanto, se necesitan conjuntos validados de rostros emocionales infantiles para su uso en la investigación del desarrollo. Una elección importante en la construcción de un conjunto de datos es la forma de despertar diferentes emociones en los participantes. Eso se puede dividir en tres categorías: expresiones planteadas, inducidas y espontáneas.

El método planteado lleva a la persona a realizar la emoción proporcionando una imagen a replicar, o instrucciones a seguir indicando a la persona exactamente la expresión que desea ver el investigador. Este método es el más sencillo de recopilar fotografías de emociones. Por otro lado, el método inducido es capaz de capturar emociones más genuinas. El individuo normalmente interactúa con otras personas o mira estímulos audiovisuales con el fin de evocar emociones reales.

Dada la importancia del diagnóstico precoz de los trastornos del desarrollo y las dificultades socioemocionales asociadas, deberían producirse más bases de datos que cubran el rango de edad preescolar, utilizando estas fotos inducidas y estímulos de video. Así, el estudio de los autores tuvo como objetivo desarrollar una base de datos de fotos y videos inducidos y posados ​​de expresiones emocionales universales y neutrales en niños de entre 4 y 6 años.

Entre las bases de datos publicadas de expresiones emocionales infantiles, sólo una, la CAFE, estudió predominantemente las expresiones faciales en niños en su primera infancia (hasta los 6 años). Se sabe que las expresiones faciales de emoción pueden variar según la edad, especialmente en los primeros años de vida.

Como participantes se contó con 132 niños de 4 a 6 años en Brasil. Después de realizar dos estudios piloto, todos los niños seleccionados fueron a un estudio de cine, acompañados de sus tutores, vistiendo una blusa blanca y sin maquillaje. Los participantes vieron los extractos de caricaturas en una secuencia ininterrumpida con el objetivo de provocar, respectivamente: neutralidad, felicidad, disgusto, sorpresa, miedo, tristeza, ira y desprecio. Durante este proceso se grabó a los niños, para su posterior análisis y la producción de fotografías y videos de emociones espontáneas. Cuatro jueces certificados en el Sistema de Codificación de Acción Facial (FACS en inglés) participaron en el análisis y selección de estímulos. El FACS es un método de análisis y puntuación de expresión emocional, cuantificando datos cualitativos importantes. Se capturaron un total de 29 horas de video en el estudio.

Aunque no se tratara del objetivo principal del estudio, los jueces tuvieron mayor facilidad para identificar las expresiones faciales en niños afrodescendientes que caucásicos. Así, debería ser importante realizar más investigaciones con diferentes etnias. De hecho, las diferencias étnicas en el reconocimiento emocional disminuyen con una mayor coexistencia, al igual que el entrenamiento puede reducir los efectos de la etnia en el reconocimiento emocional.

En cuanto al método de inducción de estímulos, hubo mayor acuerdo entre los jueces para los estímulos planteados que para los inducidos. Esta diferencia podría explicarse por el hecho de que los estímulos planteados generan emociones exageradas, que facilitan la identificación. Además, los videos y fotos de emociones inducidas pueden involucrar expresiones faciales más complejas, revelando características sutiles de la mímica facial particular en cada emoción.

Es importante señalar que cuanto mayor es el número de emociones evaluadas, más complejo se vuelve el acuerdo entre los jueces. Cabe señalar también que el mayor acuerdo entre los jueces fue por la emoción de felicidad. Este resultado también se ha observado en otras bases de datos de niños. Entre las emociones básicas, la felicidad es la única con valencia positiva, y el reconocimiento suele ser más fácil que para las emociones con valencia negativa. En las interacciones sociales, se entiende como un instrumento de aproximación afectiva y social.

La expresión facial de las principales emociones universales y la neutralidad se puede representar en fotos, videos, y tanto de forma inducida como posada, siendo esta última aparentemente más efectiva.

No obstante, deben tenerse en cuenta algunas limitaciones de este estudio. Por un lado, debería considerarse un segundo estudio que busque validar los estímulos con niños que desempeñen el papel de jueces de estas emociones. Asimismo, en este estudio hubo un predominio de caucásicos, por lo que, en el futuro, podría hacerse una comparación detallada de la influencia de la heterogeneidad étnica en el acuerdo de reconocimiento de emociones.

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