Parpadear o no parpadear, recurso peripersonal defensivo. Club del Lenguaje no Verbal.
El parpadeo como recurso peripersonal defensivo. Club del lenguaje no Verbal.

Estimados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal,  hoy los autores de este artículo nos invitan a aprender algo más sobre el  acto reflejo de parpadear. Dichos investigadores son G. D. Iannetti de la Universidad College de Londres (UK), B. Forster de la Universidad de la Ciudad de Londres (UK), C. F. Sambo perteneciente a las dos Universidades anteriores y S. C. Williams del King’s College de Londres (UK).
El parpadeo provocado por la estimulación eléctrica del nervio mediano en la muñeca es un reflejo subcortical, una respuesta defensiva que se ve reforzada cuando se estimula el espacio peripersonal de la cara. El experimento presente se desglosó en 3 partes:

1.- Se demostró que la especificidad somatotópica de la mejora del HBR (reflejo de parpadeo de la mano) es parcialmente homosegmental, es decir, es mayor para el HBR  provocado por la estimulación de la mano cerca de la cara en comparación con la otra mano, siempre mantenida lejos de la cara.

2.- Se demostró que el HBR se mejora sólo cuando los participantes esperan recibir los estímulos en la mano cerca de la cara y por lo tanto depende en gran medida de las expectativas cognitivas.

3.- Se demostró que la mejora del HBR con la mano próxima a la cara se suprime cuando se coloca una pantalla de madera fina entre la cara de los participantes y su mano. Por lo tanto, la pantalla reduce la extensión del espacio peripersonal defensivo, de modo que la mano no está nunca en el interior del espacio peripersonal de la cara, incluso estando cerca de ella.

Estos hallazgos indican una afinación somatotopical y cognitiva producto de la excitabilidad de los circuitos del tronco cerebral que inervan el HBR, cuya fuerza se ajusta en función del contexto de una manera intencionada.

En este experimento participaron diez voluntarios sanos (cinco de ellos mujeres) y diestros, de edades comprendidas entre los 25 y los 37 años. Fueron reclutados a partir de una base de datos de 15 “respondedores”, es decir, que mostraran un HBR reproducible.  El estudio fue aprobado, previamente, por el comité de ética local. Se aplicaron estímulos eléctricos en el nervio mediano de la muñeca empleando un estimulador bipolar unido a la muñeca de los participantes con una tira de velcro. Es importante destacar que el estimulador proporciona pulsos de corriente constante y que la intensidad del estímulo se ajustó para cada uno de los participantes, con el objetivo de obtener un HBR claro en tres ensayos consecutivos. Ninguno de los participantes sufrió dolor alguno durante la estimulación, incluso ante altas intensidades de dicho estímulo. La duración de éste fue de 200 ms y el intervalo entre estímulos sucesivos fue de 30 s. La actividad electromiográfica (EMG) se registró  a  partir del músculo orbicular de los párpados empleando dos pares de electrodos de superficie. En este estudio se caracterizó la especificidad somatotopical de la mejora del HBR, atribuible a la proximidad espacial entre el lado estimulado y la cara. También se investigó el efecto de las expectativas cognitivas y de la presencia de objetos que protegen la cara en tal situación.

¿Cuál podría ser el mecanismo neural responsable de los efectos observados? Se plantean dos hipótesis. En primer lugar, la modulación cortical podría ser dirigida a ambos circuitos del tronco cerebral que median el HBR, provocados por la estimulación de la mano que se encuentra en el espacio peripersonal de la cara, y los que median en el HBR, provocados por la estimulación de la mano contralateral, aunque la modulación de este último sería menos fuerte. Esta hipótesis asume que las interneuronas de los circuitos del tronco cerebral que median en el HBR, provocadas por la estimulación de las dos manos, son totalmente independientes e implicarían dos modulaciones distintas. Alternativamente, la modulación cortical podría ser dirigida únicamente a las interneuronas del tronco cerebral que median el HBR provocado por la estimulación de la mano colocada en el interior del espacio peripersonal de la cara, mientras que la mejora más pequeña del HBR provocado por la estimulación de la mano contralateral sería un subproducto resultante de la arquitectura neuronal de los circuitos del tronco cerebral que inervan ambas respuestas. Esta segunda hipótesis supondría que los circuitos del tronco cerebral que median el HBR provocados por la estimulación de las dos manos comparten un subconjunto de sus interneuronas.

 La modulación reportada y reproducida depende de manera crucial de las expectativas de los sujetos. Cuando los participantes no tenían un conocimiento a priori sobre que una de sus manos recibiría los estímulos eléctricos, la mejora del HBR provocado por la estimulación de la mano que entró en el espacio peripersonal de la cara fue menor que la obtenida anteriormente. Estos hallazgos indican que la corteza es capaz de ajustar con precisión el nivel de la excitabilidad de los circuitos del tronco cerebral como una función de la probabilidad de que ocurra el estímulo.

 Cuando se colocó una pantalla de madera fina cerca de la cara de los participantes, que la separaba así de la mano, la mejora del HBR desapareció. Este resultado sugiere que la presencia de la pantalla cambia los límites del espacio peripersonal de la cara y la mano ya no entra en el espacio peripersonal, aunque esté cerca del mismo. Por lo tanto, la falta de modulación del HBR por la posición de la mano se puede producir debido a que en las condiciones de lejos y cerca la mano permanece fuera del espacio peripersonal facial, reducida en extensión por la existencia de la pantalla. La extensión del espacio peripersonal se modula drásticamente por la presencia de objetos. Es importante destacar que la falta de modulación del HBR ante la presencia de la pantalla no puede ser explicada por el efecto de la no visualización de la mano. De hecho, la modulación cerca/lejos del HBR no se ve afectada en absoluto cuando los ojos están cerrados, lo que indica que la información propioceptiva es suficiente para determinar una mejora del HBR de magnitud similar a la observada cuando los ojos están abiertos.

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Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

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