Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Justice and Nonverbal Communication in a Post-pandemic World: An Evidence-Based Commentary and Cautionary Statement for Lawyers and Judges” de Denault, V y Patterson, M. L. (2021), en el que se estudia la integridad de los juicios y de los sistemas judiciales en base a la comunicación no verbal exhibida en interacciones personales.

Las nuevas normas de distanciamiento físico resultantes han tenido muchas consecuencias, algunas de las cuales experimentadas en el sistema judicial. Así, los tribunales de todo el mundo limitaron sus actividades.

No obstante, muchas jurisdicciones han recurrido a la tecnología para asuntos urgentes. El uso de aplicaciones telefónicas e informáticas, como Skype o Zoom, para realizar juicios por videoconferencia plantea preocupaciones similares a las identificadas por juristas, como deshumanizar a los acusados.

El uso de la comunicación no verbal durante los juicios se remonta a cientos, si no miles de años. Hasta el día de hoy, en los sistemas de justicia estadounidense y canadiense, por ejemplo, quienes juzgan los hechos están legalmente autorizados para valorar la conducta de los testigos. De acuerdo con las opiniones de los mayores tribunales, los que juzgan los hechos suelen recurrir al comportamiento de los testigos para evaluar la credibilidad. Este enfoque, sin embargo, ha sido severamente criticado.

No debe haber ninguna duda sobre la importancia, si no la necesidad, de reconocer los peligros de los prejuicios y estereotipos sistémicos en los tribunales. Los mitos sobre la violación, por ejemplo. Lo mismo se aplica a las creencias erróneas sobre la validez de las señales no verbales para detectar mentiras. Tanto las señales visuales no verbales comunes para detectar mentiras como muchas señales vocales y verbales son, en gran parte, débiles y poco fiables. Además, las técnicas novedosas desarrolladas para detectar mentiras se han promovido como alternativas para entrevistas de investigación, no procedimientos judiciales reales.

No obstante, esas técnicas ignoran las características reales prácticas de los sistemas de justicia. Esto es, la naturaleza de las preguntas formuladas en la vida real, a menudo, es diferente de las que se hacen en entornos experimentales. Lo mismo ocurre con las respuestas de los testigos en los tribunales.

Los académicos de varias disciplinas han demostrado que, durante los intercambios en persona, nuestro rostro y cuerpocumplen una variedad de funciones más allá de la detección de mentiras. Por tanto, el diseño y disposición de los tribunales; las características de apariencia; y las señales y comportamientos no verbales de jueces, jurados, secretarios, guardias de seguridad, acusados, testigos y abogados afectan al curso de los procedimientos judiciales.

En el caso de los juicios ante jurado, las oportunidades para observar comportamientos no verbales incluyen: cuando los jueces hablan con testigos y abogados; testifican testigos; interrogatorios y contrainterrogatorios a testigos; cuando los abogados presentan sus argumentos de apertura y cierre; y cuando los abogados y los clientes hablan. Además, las reacciones expresivas por parte de jueces, jurados, acusados, testigos y abogados hacia otros participantes de la interacción precipitan evaluaciones sobre el curso de los hechos.

Muy pocas señales y comportamientos no verbales tienen un significado definido. Los factores contextuales que involucran las intenciones de los codificadores, sus otros comportamientos verbales y no verbales, otras personas y el entorno afectarán el significado. Además, la forma en que las personas comprenden y se adaptan a las expresiones faciales, patrones de mirada, posturas y movimientos corporales suelen ocurrir inconscientemente, incluso a través de la tendencia automática a imitar el comportamiento de los demás. La mímica no consciente también tiene muchas otras consecuencias prosociales o positivas. Una gran cantidad de investigaciones muestra que los gestos con las manos,producidos durante el habla, son, junto con las palabras, parte de un sistema integrado de producción del habla.

Finalmente, aunque el uso de aplicaciones telefónicas e informáticas limitan la amplitud de visión y la capacidad de los abogados e investigadores para elegir su enfoque, se podría argumentar que la información conductual es simplemente diferente. Por ejemplo, a diferencia de los juicios en persona, las características faciales de los testigos podrían verse mejor en las videoconferencias. Sin embargo, esto podría introducir otras preocupaciones sobre el curso de los procedimientos judiciales.

Cuando la atención se centra, principalmente, en la cara, por ejemplo, aumenta el impacto potencial de las características faciales. Esto no debe tomarse a la ligera. Las características faciales pueden influir negativamente en la evaluación de las pruebas y la sentencia de los acusados.

No debe haber duda de que durante la pandemia del Covid-19, la tecnología ha permitido ¾y permite¾ que los investigadores escuchen a testigos y resuelvan disputas urgentes, aunque de manera imperfecta. Y es evidente que, en algunas situaciones delicadas, la tecnología puede facilitar el testimonio de personas vulnerables. Sin embargo, se deben considerar las múltiples funciones de la comunicación no verbal, al igual que otras preocupaciones planteadas por los expertos.

Los estudiosos han escrito sobre diversas consecuencias adversas de los juicios por videoconferencia. Estas no solo incluyen deshumanizar a los acusados, sino también comprometer su derecho a una asistencia letrada eficaz, así como obstaculizar la imagen y el papel de los jueces, la función simbólica de los juzgados y la legitimidad y autoridad de la ley.

Las preocupaciones planteadas por los profesionales tampoco deben pasarse por alto. Por ejemplo, en ausencia de juicios en persona, es difícil, si no imposible, saber si alguien no visible en la pantalla está entrenando a los testigos, o si estos están consultando documentos no autorizados para ayudar en su interrogatorio y contrainterrogatorio. Además, el acceso inadecuado a ordenadores e Internet de alta velocidad podría generar graves problemas de equidad.

A la luz de todos estos problemas, los abogados y jueces pueden trabajar en estrecha colaboración con los académicos de la comunicación no verbal en la búsqueda de mejorar la administración de justicia en un mundo pospandémico.

A pesar de los desafíos de investigar los sistemas de justicia, tales esfuerzos brindan una oportunidad para que los académicos de la comunicación no verbal contribuyan a la mejora de la sociedad.

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