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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Robot lecture for enhancing presentation in lecture” de Ishino, T.; Goto, M. y Kashihara, A. (2022), en el que los autores realizan un experimento para saber si la utilización de robots con habilidades especializadas en comunicación no verbal es algo positivo y beneficioso para el aprendizaje de los alumnos en clase.

Desde hace unos años, se ha ido extendiendo la utilización de robots, sobre todo de pequeño tamaño, en diversos contextos como los cuidados, la enfermería, la educación, la orientación, la hostelería… y además, su interés en algunas de estas áreas crece de forma exponencial, especialmente, en la educación. 

En este artículo, los autores se enfocan en el uso de robots de comunicación para dar conferencias o lecciones cortas en clases pequeñas. 

En una conferencia, generalmente, es muy importante presentar los contenidos con diapositivas de apoyo a la exposición oral, de forma que se pueda promover una mejor y más fácil comprensión por parte de los alumnos. Esto requiere que los profesores controlen la atención de los alumnos, tanto a las diapositivas como a la exposición oral, y esto debe hacerse por medio de muchos elementos no verbales: la mirada, los gestos, el paralenguaje, etcétera. 

Por ejemplo, si los profesores quieren atraer la atención de los alumnos a un punto importante de una diapositiva en concreto, deben dirigir su rostro hacia la presentación y señalar con un gesto directo de forma simultánea. 

Por otro lado, el comportamiento no verbal que sea histriónico, excesivo, innecesario, impediría que los alumnos mantengan su atención en la comprensión de los contenidos. En consecuencia, es indispensable que los profesores o los ponentes de las conferencias tengan una cierta formación en comunicación no verbal. 

Sin embargo, incluso para aquellos comunicadores con experiencia, no es tan fácil hacer un uso adecuado de las herramientas aprendidas de comunicación no verbal y mantenerlo a lo largo de la conferencia. Y si le sumamos que también hay personas inexpertas y no conocen las técnicas efectivas en este tipo de situaciones, el asunto se vuelve más complejo. 

Aquellos que tienen menos experiencia tienden a concentrarse más en la explicación oral y dejar de lado la comunicación no verbal. En consecuencia, el proceso de aprendizaje para los alumnos será más difícil. 

Los autores proponen la utilización de robots para dar conferencias, sustituyendo a los profesores humanos. El objetivo era reproducir un comportamiento no verbal lo más adecuado posible para que los alumnos presten atención a los contenidos más importantes de la lección. 

El robot reproduce la presentación que forma parte del material de apoyo de la ponencia o la clase, y dirige su rostro y sus gestos en función de ésta. 

En el estudio se compara la efectividad de las conferencias realizadas por humanos y realizadas por robots en cuanto al aprendizaje de los alumnos. 

Los participantes fueron 36 estudiantes de universidad. Se prepararon tres videoconferencias distintas que duraban entre 5 y 6 minutos. 

Los resultados obtenidos informaron de que los robots tenían dificultades para llevar a cabo un comportamiento preciso como ponentes, debido a sus limitaciones obvias (no son seres humanos), pero su comportamiento era reconocible. 

En el caso de un gesto de señalar, realizado por profesores humanos, se requiere señalar lugares precisos. Si es impreciso, puede dar lugar a confusión por parte de los alumnos,  y perderán la atención. El gesto de señalar por parte de un robot tiende a ser más firme, en consecuencia, los alumnos prestarían atención inmediata en la dirección señalada. 

De todas formas, para suplir las posibles carencias de los robots en cuanto a los gestos, los autores proponen utilizar punteros láser o efectos visuales en las diapositivas.

Como punto que también se debe mejorar, los autores mencionan que el robot necesita reconocer los estados de aprendizaje y comportamiento en la clase por parte de los alumnos. Por ejemplo, si hay personas que sienten que la conferencia es difícil, el robot tendrá que presentar un comportamiento no verbal distinto que ayude a cambiar esta percepción. 

Los resultados son positivos en cuanto a la atención cuando se trata de conferencias dadas por el robot, posiblemente por el factor novedad, aunque también se menciona que son ponencias breves y esto puede ser un punto a favor. Por ello, los autores proponen apostar por modelos híbridos donde robots hagan las introducciones a ciertos temas y profesores humanos expliquen las partes más complejas o que requieran de un factor menos “tecnológico”. 

En el futuro, los autores tienen la intención de saber más sobre las aplicaciones de los robots en el campo de la educación. Mientras tanto, invitan a otros investigadores a indagar sobre el tema, para incluir cada vez más este tipo de tecnología en nuestras vidas. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “In the name of love: can nonverbal communication serve as a predictor of Acceptance and Rejection of Potential Partners?”, de van den Eijnden, L.; van Telgen, T.; van Viersen, J. y Visser, T. (2022), en el que los autores realizan un par de estudios para saber si la comunicación no verbal y, en particular, la expresión facial, nos ayuda a predecir si un potencial compañero sentimental o sexual nos va a rechazar o no. 

Durante muchos años, los investigadores han coincidido en que la comunicación no verbal tiene un papel muy importante en el proceso de envío y recepción de mensajes, al transmitir información relevante que va más allá de las palabras. 

La investigación de los autores se centra específicamente en las parejas, porque se considera que la comunicación verbal es un factor fundamental de la transmisión de mensajes y, por tanto, de las emociones de las personas. Dado que el amor se basa en las emociones más que en la racionalidad, es razonable decir que la comunicación no verbal puede ser especialmente relevante para el amor. 

Por tanto, los autores se preguntan: ¿hasta qué punto la comunicación no verbal sirve como predictor en la elección de la pareja?

Para investigar este tema, los autores toman como referencia un programa de televisión holandés, donde un grupo de hombres agricultores busca el amor y tienen citas con diferentes candidatas. En la investigación actual se tiene en cuenta la expresión facial que el hombre que va a decidir, muestra antes de verbalizar su decisión. 

Las expresiones faciales son, a menudo, el medio a través del cuál se infieren muchas emociones. Las personas tienden a asociar ciertos movimientos faciales con algunas emociones y, por tanto, es posible que las señales no verbales que se muestran en el rostro de quien va a tomar una decisión, nos revelen su respuesta.

Una hipótesis de los autores es que, al observar al agricultor, se puede predecir la decisión que éste va a tomar antes de que la comunique.

Por otro lado, es importante averiguar cuáles son los elementos que nos hacen deducir que el agricultor tomará una u otra decisión. Es decir, qué movimientos inclinan la balanza hacia el rechazo o la aceptación. Los autores tienen en cuenta cuatro: 1) levantar las cejas, 2) sonreír, 3) cabecear y 4) sacudir la cabeza. 

Levantar las cejas se ha asociado a menudo con la tristeza y el enfado, incluso la sorpresa o el miedo, dependiendo del movimiento. 

La sonrisa, por su parte, puede expresar felicidad, pero hay muchos tipos de sonrisa, como las falsas, o la triste.

El cabeceo y sacudir la cabeza son también importantes porque pueden transmitir acuerdo y atención o bien desacuerdo, reticencia, incluso enfado…

Por tanto, los autores predicen que estos elementos van a ser predictores importantes de la aceptación o el rechazo a la potencial pareja. 

Se analizaron un total de 40 clips donde aparecían algunos de los hombres agricultores protagonistas del programa justo antes de rechazar a sus candidatas.

A diferencia de las expectativas, los resultados no mostraron apoyo a la idea de que  podemos predecir si el agricultor va a rechazar o aceptar una candidata. Tampoco hubo apoyo para la expectativa de que las señales faciales desempeñen un papel en la predicción del rechazo o la aceptación. 

Una posible explicación es que las señales visuales son, a menudo, subjetivas. Por ejemplo, una sonrisa puede indicar que alguien está feliz, pero a veces también puede ser una señal de timidez o cinismo. Levantar las cejas puede indicar múltiples emociones, como asombro o preocupación, lo cual dificulta juzgar el estado emocional de las personas. 

Por eso, es especialmente importante tener en cuenta el contexto y otros canales de comunicación no verbal, ya que uno solo nos proporciona información escasa y poco confiable. 

Los autores sugieren investigar con más participantes en futuros estudios, así como clasificar los vídeos: por un lado, aquellos en los que el candidato acepta alguien, por el otro, aquellos en los que rechaza a la persona. De esta forma, se puede contrastar entre unas expresiones faciales y otras. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Prediction of Communication Effectiveness During Media Skills Training Using Commercial Automatic Non-Verbal Recognition Systems”, de Pereira, M.; Meng, H. y Hone, K. (2022) en el que los autores realizan un estudio con tecnología comercial para saber si, con ella, se pueden detectar las señales que son útiles para dar discursos o entrevistas en los medios de comunicación. 

Ser capaces de comunicar de forma efectiva en las entrevistas con los medios de comunicación es importante en multitud de roles laborales. De hecho, se realizan grandes inversiones para mejorar las habilidades de comunicación de las personas, de forma que se muestren positivamente. 

Esto no nos sorprende, ya que desde hace unos años se sabe que la comunicación verbal representa un pequeño porcentaje de la comunicación social, donde cobran especial importancia las señales no verbales. 

Por ello, es importante que las observaciones precisas y objetivas de señales no verbales se incorporen en la evaluación del desempeño de las personas en las entrevistas en los medios de comunicación, y en las intervenciones para mejorar las habilidades de estas personas de forma que el éxito sea más sencillo de alcanzar. Sin embargo, las herramientas actuales para esto, son más limitadas de lo que parecen.

Investigaciones anteriores sobre la comunicación no verbal se basaron únicamente en la observación y el análisis meticuloso de grabaciones de vídeo. El problema es que este método es propenso a caer en la subjetividad y requiere mucho tiempo. 

En este artículo, los autores proponen la alternativa de utilizar tecnologías comerciales y al alcance de prácticamente cualquier persona, para realizar una medición más rápida y objetiva de elementos no verbales.

Pero, antes de llegar a este punto, hacen una pequeña revisión de los aspectos más básicos del lenguaje no verbal. 

Por ejemplo, mencionan que el lenguaje no verbal cumple con una función importante desde el punto de vista evolutivo, mostrando emociones y beneficiando con ello tanto a los emisores como a los receptores del mensaje en las relaciones sociales. 

Explican, además, los canales que existen: las expresiones faciales, la prosodia (el comportamiento vocal), los gestos, las posturas… 

También mencionan la existencia de Ekman y sus investigaciones, además del sistema FACS de codificación facial, del que ya hemos hablado en varias ocasiones. 

Dentro de la prosodia, comentan la importancia de las vocalizaciones no lingüísticas y lingüísticas, así como la calidad de la voz o el silencio. Por ejemplo, la entonación puede cambiar un mensaje de forma que sea irónico o sarcástico. 

Los gestos a menudo se usan para regular las interacciones, cambiando los movimientos de los brazos, las piernas, las posturas, todo ello para mostrar emociones. 

Además, se sabe que la comunicación entre dos interlocutores depende del objetivo de ésta y del contexto. Por ejemplo, la señal no verbal que se identifica como más importante en una entrevista de trabajo es sonreír más, mientras que en el aula, las claves no verbales más importantes son la calidad de la voz y la actividad gestual. 

En algunos manuales se hacen recomendaciones para las entrevistas en los medios de comunicación. Por ejemplo, la falta de contacto visual, la velocidad rápida del habla, la voz monótona, influyen negativamente en cómo la audiencia percibe al entrevistado. Se recomienda, por lo contrario, imitar los movimientos del entrevistador, mantener el contacto visual y sonreír. 

Lo que ocurre es que, si se utilizan softwares para analizar esto, son de alto coste y de difícil acceso. Es por eso por lo que los autores mencionan la utilidad de programas accesibles y comerciales como Emotients FACET, Affectiva o Microsoft Kinect.

Los objetivos de este trabajo son dos. Por un lado, investigar qué combinaciones de señales no verbales son importantes en una entrevista con los medios y, por otro, presentar un posible método más objetivo de capturar señales sociales durante las entrevistas con los medios. 

Para la investigación se usaron entrevistas grabadas en vídeo de 39 participantes. En una primera sesión se grabaron 17 y en otra 22. 

Los resultados sugieren que la posición del cuerpo, las expresiones faciales, las señales vocales y los gestos con las manos son, como ya suponíamos, relevantes para el contexto de las entrevistas con los medios. 

Parece ser que se considera que las personas que están aparentemente relajadas y tranquilas, proyectan mayor honestidad y comodidad. 

Los resultados sobre las expresiones faciales sugieren que aquellos que mostraron más ira y asco fueron clasificados como mejor comunicadores. Esto puede ser porque el descenso de la frente y las cejas puede entenderse a menudo como concentración, sugiriendo que los sujetos están escuchando y con una actitud reflexiva.

Con el estudio se demuestra que la tecnología comercial utilizada, detallada en el artículo, se puede utilizar de forma exitosa para la medición de señales verbales de distintos canales, lo cual se puede utilizar para ayudar a los capacitadores brindándoles un mecanismo más sencillo para proporcionar a los alumnos una retroalimentación objetiva en su formación. 

También puede ser relevante para investigadores de psicología social, que necesitan evaluaciones de alta calidad de entrevistas en medios de comunicación. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Detecting deception using comparable truth baselines” de Bogaard, G.; Meijer, E. H.; Vrij, A. y Nahari, G. (2022), en el que los autores realizan un par de experimentos para saber cómo afecta a la detección de la mentira el utilizar líneas base veraces. 

Ya hemos visto en varias ocasiones a lo largo de los diferentes posts cómo la capacidad humana para detectar mentiras es bastante pobre. Tanto la habilidad de los legos como la habilidad de los profesionales no suele superar los niveles del azar y la casualidad. 

Entre las posibles razones que explicarían la deficiencia de estas habilidades se encuentra la idea de que las personas prestamos demasiada atención a las señales de comportamiento, como la aversión a la mirada y los movimientos corporales. La realidad es que no hay tanta relación como se cree entre estas señales y el engaño.

La investigación también ha demostrado que, para mejorar la precisión en la detección de verdades y mentiras, los observadores deben centrarse principalmente en el contenido de las declaraciones de las personas, ya que se ha mostrado como una técnica más prometedora. 

Sin embargo, incluso las herramientas de detección de mentiras verbales tienen una tasa de error importante, y una fuente potencial de esta tasa de error son las diferencias individuales en el comportamiento verbal del mentiroso; la investigación metaanalítica así lo ha mostrado.

Es decir, que los observadores sean capaces de detectar una mentira depende en gran medida de las cualidades de las habilidades para decir mentiras de alguien. 

Por ejemplo, las personas propensas a la fantasía son mejores para formular mentiras creíbles, y las personas con habilidades verbales se salen con la suya con más frecuencia porque tienden a incluir más detalles en sus historias falsas. 

Esto concuerda con el hallazgo de que los buenos mentirosos informan de que confían mucho en las estrategias verbales cuando mienten. 

Una forma de incluir las diferencias individuales y verbales de los mentirosos en un procedimiento de detección de mentiras es a través de la línea base. Esto es, utilizando una declaración que se sabe que es verdadera, o parte de una declaración verdadera, para comparar entre ésta y la mentira. 

La idea es que las personas dicen la verdad durante una pequeña charla trivial, y cualquier diferencia de comportamiento entre ésta y la parte de la entrevista que trata sobre el tema importante que se está investigando, se interpreta como una señal a la que se debe prestar atención y como un posible indicador de engaño. 

El problema es que esta comparación es confusa. Los temas que se tratan en las charlas triviales son distintos a los que se investigan y, según el tema y la relevancia personal, las personas pueden responder de manera diferente. Además, lo que está en juego contrasta sustancialmente. 

Por ello, existe la llamada “línea base veraz comparable”. Esta línea base se utiliza para poder considerarla comparable al tema de investigación.

Estudios previos arrojan la idea de que los mentirosos cuyas mentiras están acompañadas de verdades incluyen más detalles. Es decir, los buenos mentirosos calibran sus respuestas engañosas en función de información veraz. Por tanto, aparecen dos ideas contradictorias. Por un lado, si los mentirosos calibran la cantidad de detalles que informan en su mentira en función de una respuesta veraz anterior, un LBVC podría disminuir la discriminabilidad entre la mentira y la verdad. Sin embargo, si los mentirosos no pueden calibrar  sus respuestas, el uso de una LBVC tiene la posibilidad de mejorar la discriminación entre mentira y verdad. 

Es por ello que, en dos experimentos, se investigaron dos aspectos: primero, si proporcionar una LBVC influye en el detalle de una declaración posterior proporcionada por la misma persona; y segundo, si usar una declaración de LBVC mejoraría la capacidad de detección de mentiras gracias a las señales verbales. 

En el primer experimento participaron 171 personas; en el segundo, 138. En ellos básicamente se asignaba a los participantes el rol de decir la verdad o mentir según unas determinadas condiciones, bien explicadas en el artículo original, para después pasar su declaración completa por una herramienta utilizada para evaluar la credibilidad del discurso, que es el Reality Monitoring.

Los análisis mostraron la existencia de un patrón verbal interesante: las declaraciones objetivo (las principales y referentes a los temas de investigación) de los que dicen la verdad suelen incluir más detalles temporales y auditivos que su declaración de referencia, o su LBVC, mientras que los resultados de los mentirosos mostraban el patrón opuesto. 

En el primero de los experimentos no apareció ninguna evidencia de que el uso de una LBVC mejore la precisión a la hora de detectar verdades y mentiras. 

En el experimento número 2, los observadores que usaron la LBVC se volvieron peores en la detección de verdades, pero igualmente precisos en la detección de mentiras, en comparación con aquellos que no usaron la LBVC. 

Sin embargo, los autores mencionan que sus resultados deben interpretarse con cautela, porque el apoyo de éstos es débil y parece prematuro utilizarlos como referencia. Por tanto, animan a que otros investigadores continúen ahondando en este tema, y dejan la puerta abierta a futuros experimentos relacionados. 

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y cómo influye en con las relaciones interpersonales, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Shall I Show My Emotions? The Effects of Facial Expressions in the Ultimatum Game” de Ferracci, S.; Giuliani, F.; Brancucci, A. y Pietroni, D. (2021), en el que los autores realizan un par de experimentos para saber cómo afecta la expresión de algunas emociones a los momentos más tensos de una negociación. 

En los últimos años se ha demostrado que las emociones tienen un papel esencial y central en la comunicación de las intenciones y los deseos. 

Las emociones y la información asociada a ellas se pueden transmitir a través de expresiones faciales durante interacciones sociales específicas, donde su inferencia puede influir en procesos de toma de decisiones, como por ejemplo, las negociaciones

El juego del ultimátum tiene mucho que ver con las negociaciones. Fue desarrollado hace cuarenta años como una representación de la realidad de las negociaciones. En este juego, un jugador propone cómo asignar una determinada cantidad de dinero entre él y otro jugador. Este segundo jugador puede aceptar la propuesta, en cuyo caso cada uno recibirá la cantidad decidida, o bien puede rechazarla, haciendo que ninguno de los jugadores reciba dinero. 

Según la economía clásica, el que responde tendría que aceptar cualquier oferta mayor que 0, ya que cualquier cosa es mejor que nada. Sin embargo, se ha observado que los participantes tienden a rechazar las ofertas que están, aproximadamente, por debajo del 30% del total, prefiriendo no ganar nada antes que aceptar una distribución desigual del dinero. Por tanto, frente a la teoría económica clásica, aparece el comportamiento humano y su intolerancia a la desigualdad. 

A partir de esta idea, surge la duda de cómo influye la expresión de las emociones humanas en las negociaciones, tema que ha sido estudiado con anterioridad.

En algunos de estos artículos previos, parece ser que las ofertas propuestas con una cara sonriente fueron aceptadas con mayor frecuencia en comparación con las realizadas con una expresión facial neutra. Además, solía haber tasas de aceptación más bajas si las ofertas eran realizadas por una persona con expresión facial de enfado. 

El comportamiento del respondedor, por otro lado, podría estar más impulsado por la sensación de justicia y equidad percibidas de la que ya hemos hablado antes. 

En cuanto a los estudios que hacían que el participante asumiera el papel del proponente, Van Dijk estudió los efectos de la alegría y la ira del respondedor sobre las ofertas del proponente. Encontró que el enfado del respondedor llevaba al proponente a hacer mejores ofertas.

Estos estudios señalan que los proponentes deben tener mucho cuidado en captar el estado emocional de quien responde, ya que así pueden utilizar información obtenida para modular sus respuestas posteriores.

También es interesante el papel de la ira, con resultados diferentes. Por un lado, hay estudios que demuestran que cuando el respondedor reacciona con ira, el proponente realiza más concesiones. Pero por otro lado, hay estudios que afirman lo contrario. 

Los autores deciden explorar y esta y otras cuestiones en dos experimentos. En el primero de ellos participaron 113 personas. Los autores seleccionaron imágenes de rostros que se manipularon para ofrecer cuatro expresiones: feliz, neutral, enfadado/a y asqueado/a. Los participantes, en este caso, fueron los que debían responder si aceptaban o no la oferta. 

En el segundo experimento, a todos los participantes se les asignó el rol contrario, el de proponente. Participaron 134 sujetos y la metodología y el procedimiento fueron los mismos. 

Los resultados mostraron que, en el experimento uno, para la persona que responde la decisión está fuertemente impulsada por la equidad en la oferta, tal y como los autores esperaban. 

También las emociones tuvieron efecto: la emoción neutral y la felicidad llevaron a tasas más altas de aceptación en comparación con la ira y el asco. 

Algunas teorías han intentado explicar los comportamientos irracionales en la toma de decisiones relacionadas con la equidad, como la de “la aversión a la desigualdad”, que confirma las preferencias de los individuos por resultados justos. 

Por otro lado, en el experimento dos, los participantes, en el rol de los proponentes modularon sus ofertas en función de las expresiones que vieron en los rostros de los respondedores.

Específicamente, la ira y el asco no tuvieron efectos diferenciales y se percibieron como igualmente negativos. Se propusieron ofertas más generosas a aquellos con expresiones neutrales, y más generosas aún a los que mostraban expresiones faciales de felicidad. 

Entonces ¿qué pasa con la ira y los estudios previos con ideas contrapuestas? Un trabajo realizado por Steinel y colegas propone la idea de que la ira tendrá un efecto u otro en función de hacia dónde se proyecta. 

Cuando la emoción se dirige a la oferta, puede entenderse como una estrategia para conocer los límites del oponente y, por tanto, puede dar lugar a mayores concesiones. 

Por el contrario, si la emoción se dirige a la persona, puede conducir a resultados negativos, indicando poca cooperación. 

Los autores señalan la necesidad de seguir investigando, sobre todo para conocer los efectos de la ira y el asco en profundidad, y mejorar estos experimentos, por ejemplo, con incentivos reales y más altos. 

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y cómo influye en con las relaciones interpersonales, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Effects of Body-Oriented Interventions on Preschoolers’ Social-emotional Competence: A systematic review” de Dias Rodrigues, A.; Cruz-Ferreira, A.; Marmeleira, J. y Veiga, G. (2022), en el que los autores realizan una revisión de la literatura previa sobre las intervenciones orientadas al cuerpo con niños de preescolar, para saber si éstas mejoran sus capacidades socioemocionales, entre otras.

La primera infancia es un período fundamental de la vida. En él hay un desarrollo muy significativo de las competencias socioemocionales, que son una base muy importante para la salud, el bienestar y el éxito de los niños. Estas competencias son también cruciales para que los niños se enfrenten a factores estresantes, desafíos actuales y futuros.

Cuando hablamos de competencias socioemocionales nos referimos a competencias sociales (capacidad de resolver problemas, ajustar la conducta según la situación social, etcétera) y emocionales (comprensión, regulación y expresión de las emociones) que trabajan juntas hacia el desarrollo adaptativo.

Estas competencias socioemocionales se desarrollan desde edades muy tempranas a través del proceso de socialización de emociones, es decir, a través del modelado, la observación y la comunicación de las emociones.

En las últimas décadas se han implementado varios programas de intervención en contextos educativos con el objetivo de promover el desarrollo de las competencias socioemocionales en niños.

Uno de estos tipos de intervenciones son las orientadas al cuerpo, que nos interesan especialmente porque asumen que las experiencias corporales y emocionales están asociadas entre sí y relacionadas con la psicomotricidad, el juego, la danza, la actividad física o la relajación. Es decir: elementos no verbales.

Todo esto serviría para tener conciencia del cuerpo, del cuerpo en relación con los demás y la conexión entre éste y la emociones.

Un fuerte grupo de evidencias respalda la efectividad de estas intervenciones en el contexto educativo. Es por ello que la investigación trata sobre este contexto específicamente.

El objetivo es saber si efectivamente hay una mejora de las competencias socioemocionales con estas intervenciones enfocadas al cuerpo que utilizan elementos no verbales de comunicación.

El proceso fue el siguiente: se escogieron una serie de artículos, recopilados de varias bases de datos, publicados entre 2000 y 2020. Era necesario que los participantes del estudio fuesen niños de entre 3 y 7 años y asistiesen a educación preescolar. Además, el estudio debía utilizar intervenciones enfocadas al cuerpo durante al menos una semana y obligatoriamente en el contexto de la escuela.

Hasta la fecha, es la primera revisión sistemática para conocer los efectos de las intervenciones enfocadas al cuerpo en los contextos educativos sobre las competencias socioemocionales de niños en edad preescolar.

A pesar de la dificultad para identificar cuál es la “dosis” de intervención ideal, el consenso emergente entre los investigadores apunta a que los niños que recibieron más sesiones demostraron mayores resultados. Sin embargo, según el análisis realizado, no hay evidencias suficientes de esta idea.

Algunos de los instrumentos de evaluación utilizados en los estudios incluidos, fueron autoinformes de padres y maestros. El uso de informes de los padres se basa en la idea que los padres ven, y en su conocimiento del niño en varios contextos, por lo tanto, pueden observarlos en situaciones muy distintas. Sin embargo, pueden dejarse llevar por el impulso de crear una imagen positiva de sus hijos y por ello, su opinión puede estar sesgada.

Hubo evidencias limitadas de los efectos positivos de este tipo de intervenciones en el reconocimiento de emociones, en las estrategias de regulación emocional y en la cooperación e independencia social. Sin embargo, los autores sí consideran que las experiencias corporales y emocionales proporcionadas por estas intervenciones posiblemente faciliten el reconocimiento y regulación de las emociones.

Estas habilidades son esenciales para las interacciones sociales y son predictoras de conductas sociales cooperativas.

También hubo evidencias, si bien limitadas, de que estas intervenciones mejoran la interacción en el juego y la habilidad en este, los problemas de conducta y la hiperactividad.

Las investigaciones futuras no deben omitir datos importantes, como ocurrió en algunas de las analizadas, sobre, por ejemplo, criterios de elegibilidad.

Los autores señalan la necesidad de conocer exactamente qué tipo de intervención orientada al cuerpo es más útil para el desarrollo de las competencias socioemocionales en niños de estas edades y lo marcan como uno de los objetivos principales de futuros estudios.

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Hong Kong women project a larger body when speaking to attractive men”, de Lee, A. y Ng, E. (2022), en el que los autores realizan un pequeño experimento para saber si las mujeres heterosexuales realizan cambios en su voz cuando hablan con hombres que les resultan atractivos.

¿Tener una voz bonita nos reporta beneficios sociales? Según algunos estudios, parece que sí. Los oyentes tienden a asociarla con una cara atractiva, una personalidad simpática, e incluso una buena salud. 

Además, percibir a una persona como atractiva y más simpática, conduce a ventajas en citas, solicitudes de empleo, ascensos en el trabajo, elecciones públicas, más apoyo social… 

Sin embargo, aunque la apariencia física no se puede alterar fácilmente, sí se puede modular la voz y con ello, influir en la percepción que los demás tienen de nuestra apariencia. 

Entonces, ¿cómo conseguir esto? ¿Cuáles son las tendencias de modulación de la voz para influir en nuestro atractivo físico?

Existen dos hipótesis, aparentemente contrapuestas, que buscan explicar la fonética de una voz atractiva. Son la hipótesis del promedio y la proyección del tamaño corporal. 

La primera hipótesis defiende el fenómeno del atractivo del promedio, y argumenta que las voces similares a la media de la población se consideran más atractivas. 

Desde el punto de vista evolutivo, la voz promedio puede indicar buenos genes ya que ha resistido a los cambios adaptativos y se ha convertido en la norma, produciendo un efecto similar al de las caras promedio, que parecen sugerir una buena condición física y de salud. 

Por otro lado, la hipótesis de proyección del tamaño del cuerpo sostiene que los animales usan su voz para proyectar diferentes tamaños corporales y cumplir con ciertas funciones comunicativas. 

Extendiendo esta idea a los humanos, un estudio descubrió que una voz masculina, en inglés, atractiva para las oyentes femeninas heterosexuales, era una que sonaba como procedente de una persona grande, ocurriendo lo contrario para una voz femenina y oyentes masculinos heterosexuales. 

En general, parece que una voz atractiva es aquella que se asemeja a la media de la población, con ciertos tamaños corporales proyectados que agregan efectos de realce, pero sin desviarse del promedio. 

Se ha visto, sin embargo, que las hablantes femeninas estadounidenses utilizan cada vez más un cierto tono chirriante en sus voces. Esto parece desviarse del principio de proyección del tamaño del cuerpo, ya que se considera que ésta característica pertenece a un cuerpo grande por su sonoridad. También hay evidencias de que el uso de la voz chirriante por parte de las mujeres estadounidenses se considera menos atractivo que una voz normal. 

Por lo tanto, parece ser que no todos los cambios que se producen en las estrategias vocales se alinean con lo que el sexo opuesto considera atractivo. 

Otros estudios realizados con población no occidental encontraron que, si bien los principios generales de la voz promedio y la proyección del tamaño del cuerpo pueden mantenerse, existen ciertas desviaciones específicas según el idioma en el que se hable. Por ejemplo, en japonés y mandarín, la proyección de un tamaño corporal muy grande no sería atractivo ni para hombres ni para mujeres. 

Partiendo de estas ideas y estudios, los autores investigan los cambios vocales en las mujeres heterosexuales cuando se dirigen a un hombre que les resulta atractivo, todo ello en el contexto del habla cantonesa. 

Un total de 19 mujeres participaron en el estudio. Primero vieron unas fotografías de hombres y tuvieron que decir cuáles les parecían atractivos, en una escala del 1 al 10. Con base en las calificaciones anteriores, se les presentaron imágenes de los más atractivos por un lado y también los menos atractivos y se les propuso a las mujeres un juego de rol: tenían que fingir que eran compañeros de universidad y hacerles una pregunta hablada, que posteriormente sería analizada. 

Incluso con las variaciones interlingüísticas, los autores esperaban que las mujeres cantonesas usaran al menos algunas señales que proyectasen un tamaño corporal pequeño. De forma inesperada, las participantes parecían tratar de proyectar una voz que sonara grande cuando hablaban con una cara atractiva.

Esto puede ser porque intentasen, de forma deliberada, sonar menos nerviosas o ansiosas frente a una pareja potencial atractiva. Sin embargo, esta idea debe interpretarse de forma cautelosa. 

Estudios futuros deberían analizar otros factores, los autores sugieren investigar si el ciclo menstrual tiene alguna influencia y también aumentar el número de sujetos del estudio. 

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y cómo influye en con las relaciones interpersonales, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Communication training is inadequate: the role of deception, non-verbal communication and cultural proficiency” de Baugh, A. D.; Vanderbilt, A. A. y Baugh, R. F. (2020), en el que los autores explican por qué consideran que es necesario mejorar el entrenamiento comunicativo en el contexto de la medicina. 

El artículo de esta semana parte de la pregunta de: ¿estamos entrenando bien a nuestros médicos para que la comunicación sea efectiva con todo tipo de paciente? 

Los sistemas de salud de todas las sociedades tienen interés en mejorar la capacidad de sus médicos para dar una atención competente a todos los usuarios del sistema, sin importar cuál sea su cultura. 

Las Naciones Unidas han reconocido que se deben abordar las desigualdades a las que se enfrentan las poblaciones marginadas y ha incluido el asunto en su agenda. 

Más del 20% de las personas desplazadas o pertenecientes a colectivos marginados afirman haber renunciado a buscar atención médica por completo, debido a las dificultades que encontraron en el camino y a malas experiencias previas, lo que demuestra la importancia de una atención culturalmente sensible. Además, identificaron el racismo como una de las principales causas de insatisfacción.

Lo que los autores defienden, teniendo todo esto en cuenta, es que los fallos en la comunicación son lo que subyace a estos problemas, y tienen sus raíces en la demografía cambiante y heterogénea de la cultura actual y las actitudes de los médicos. Además, consideran que la comunicación intercultural efectiva nace del conocimiento de las diferencias culturales y de un deseo genuino de comunicarse de forma activa y correcta.

Para ello, es importante tener en cuenta que la socialización durante la infancia imparte valores y tendencias sociales que arraigan en nosotros y guían nuestro comportamiento en la vida, a pesar de la educación, las experiencias posteriores, etcétera. 

Los estudiantes de medicina a menudo carecen de exposición intercultural, debido a la tendencia a la autosegregación residencial, económica y cultural. En ausencia de esto, predomina la tendencia a privilegiar la propia y se presagia un efecto negativo en las actitudes interculturales cuando se exponen a la diversidad. Y la creciente desigualdad sólo emporará la situación. 

La comunicación, un pilar fundamental de la interacción social humana, y por tanto también para la práctica de la medicina, requiere de la alineación y sincronización del hablante y el oyente. 

La comunicación efectiva entre dos personas requiere la superposición de señales verbales y no verbales, que pueden ser, en ocasiones, culturalmente específicas. 

La sanidad debe aspirar a algo más alto: la creación de una realidad compartida entre el médico y el paciente

Las influencias culturales surgen a raíz de muchos factores: el origen étnico, la religión, la edad, el estatus socioeconómico, o el nivel educativo entre otros. 

Tanto la aspiración a una realidad compartida, como las complejidades inherentes a la práctica de la medicina y las influencias culturales, hacen que confiar únicamente en señales verbales o no verbales sea una estrategia poco exitosa, sino que ambas son necesarias. 

Por ejemplo, debido a que la mayor parte de la comunicación no verbal es inconsciente, se pueden usar de forma predeterminada señales que quizá no sean las adecuadas y, por tanto, frustrar los intentos de mejorar la comunicación. 

También está el punto de que, los daños en las relaciones médico-paciente también se relacionan con la capacidad del paciente para percibir una comunicación deshonesta. 

El comportamiento o la comunicación no verbal incongruente es lo que subyace a la mayoría de la detección de mentiras. Por ejemplo, existen diferencias detectables a partir de la activación o no de ciertos músculos del rostro para saber si una sonrisa es falsa o es genuina (la llamada “sonrisa de Duchenne”). 

Los pacientes aprecian las incongruencias no verbales de los médicos y las pueden entender como señales de deshonestidad. 

Además, los encuentros médicos representan situaciones tensas o de riesgo, que hacen más probable la detección de falta de sinceridad. 

Para remediar todo esto, se ha visto que los estudiantes adquieren fluidez cultural de forma más lenta cuando se hace en pequeñas dosis, por ejemplo, en encuentros médicos; mientras que ocurre lo contrario si pasan un tiempo inmersos en una cultura diferente. Además, cuanto mayor y más extensa sea la exposición previa y la interacción con otra cultura, menores serán los sesgos inconscientes. 

Hay algunas escuelas que imparten cursos de lenguaje médico, reconociendo la relación del lenguaje y la cultura, sin embargo, tienen una accesibilidad limitada y sería muy positivo facilitarla más. 

Se debe entrenar a las escuelas de medicina para rediseñar la capacitación en comunicación, de manera que los estudiantes sean más conscientes de estas debilidades y se busque cómo cambiarlas.

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “The effect of optimism on the facial expression of pain: Implications for pain communication” de Basten-Günther, J.; Kunz, M.; Peters, M. y Lautenbacher, S. (2021), en el que los autores realizan un experimento para saber si influye el optimismo en la expresión facial del dolor, y si es así, cómo lo hace. 

El optimismo se define normalmente como las expectativas positivas que podemos tener sobre el futuro. Se ha demostrado que tiene numerosos efectos positivos relacionados con la salud, por ejemplo, en el tratamiento de enfermedades como el cáncer o problemas cardiovasculares. 

También hay muchos estudios que exploran la idea de que el optimismo ayude con el padecimiento del dolor. Sin embargo, no hay resultados consistentes. Hay indicios de que el optimismo conduce a una menor catastrofización cuando se siente dolor, lo que, a su vez, puede reducir los informes de éste. 

Como, aparentemente, el optimismo reporta beneficios para la salud, se ha investigado cómo inducirlo. Una de las técnicas propuestas sería “El mejor yo posible” (BPS por sus siglas en inglés). Consiste en imaginar y escribir sobre un futuro en el que todo va bien para uno mismo. Hay varios estudios donde se demuestra que esta técnica tiene éxito. 

Sin embargo, uno de los aspectos que nos resultan más interesantes, al igual que a los autores, es estudiar las reacciones faciales durante el dolor y ver si varían, y cómo lo hacen, cuando el optimismo entra en juego. 

La idea de que el optimismo afecte a la expresión facial del dolor tiene que ver con que numerosos estudios han revelado que las reacciones faciales a este último pueden verse influenciadas por factores cognitivos y afectivos, como el miedo. 

También varían con el contexto social. Por ejemplo, la función socioevolutiva de la expresión facial de dolor es advertir a otra persona, pedir ayuda o compasión. Este dato puede relacionarse con el optimismo porque el optimismo se ha asociado con una mayor búsqueda de apoyo social. En consecuencia, la expresión facial del dolor podría verse influenciada por el optimismo. 

¿Cómo? Pueden darse dos efectos contrarios entre sí. El primero, es que la expresión facial de dolor podría verse debilitada tras la inducción del estado de optimismo, como consecuencia de una disminución de la experiencia del dolor. Por otro lado, dado que el optimismo también se asocia con una mayor confianza en el entorno social, haciendo que las personas manifiesten su debilidad y pidan ayuda, el optimismo podría conducir a una mayor expresividad facial del dolor. 

Por lo tanto, el objetivo de este estudio es decidir cuál de los dos efectos prevalece. 

Para ello, se reclutó a un total de 40 personas, todos ellos sanos y sin dolores. Se les pidió que no tomasen alcohol, analgésicos o cualquier psicotrópico que pudiese apaciguar una experiencia de dolor. Se les proporcionó una recompensa monetaria al final del experimento. 

Se dividió a las personas en dos grupos: a uno de ellos se les manipularía para sentir optimismo y el otro sería el grupo de control. 

Los participantes se sometieron a una estimulación térmica en el brazo, que les provocaría un nivel de dolor suficiente como para ser notado pero no excesivamente incómodo. Se registró su actividad facial, frecuencia cardíaca y además, se realizaron autoinformes. 

El grupo que fue sometido a una manipulación para la inducción del optimismo, realizó el ejercicio de la técnica BPS, donde escribían sobre su vida futura y todo les salía bien, tal y como ellos querían. El otro grupo debía escribir sobre un día típico en su vida. 

Los rostros de los participantes fueron grabados en vídeo durante la estimulación con calor. Para evitar los efectos de la deseabilidad social en las expresiones faciales, se les dijo a los participantes que el foco de interés principal era la medición de la frecuencia cardíaca. También se les indicó que no hablasen durante la estimulación con calor.

Las expresiones faciales se codificaron a partir de grabaciones de vídeo, utilizando el Sistema de Codificación de la Acción Facial (FACS) de Ekman y Friesen, que como ya sabemos, se basa en un análisis anatómico de los movimientos faciales y distingue una serie de unidades de acción producidas por los músculos del rostro. 

Los resultados obtenidos mostraron que el optimismo, efectivamente, afecta a la expresión facial del dolor. ¿Cómo? Soltando el freno que normalmente retiene esta expresión. Los autores encontraron que los cambios en las respuestas faciales al dolor dependen de la presencia de otras personas. Las respuestas faciales fueron significativamente más fuertes en presencia de personas con las que tenemos una relación íntima, como nuestra pareja, en comparación con las condiciones en las que los directores del experimento estuvieron presentes. 

El optimismo puede conducir así a una mayor apertura comunicativa a medida que las expectativas sobre el contexto social presente se vuelven más positivas. Al estar en un estado de optimismo, uno puede estar inclinado a esperar empatía y ayuda por parte de los demás, en lugar de rechazo, y por tanto, estaría más dispuesto a mostrar el propio dolor a través de respuestas faciales. 

Un hallazgo que vale la pena señalar es que el aumento en la expresión facial del dolor como consecuencia del optimismo inducido, se observó principalmente en dos unidades de acción: AU4 (ceño fruncido) y AU6 y 7 (ojos entrecerrados). 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Sorry, not sorry: Effects of Different Types of Apologies and Self-Monitoring on Non-verbal Behaviors” (2021) de Yamamoto, K.; Kimura, M. y Osaka, M., en el que las autoras realizan un experimento de laboratorio para ver en qué se diferencian las disculpas genuinas de las falsas.

Uno de los temas que se estudian con más interés dentro del lenguaje no verbal es el de la detección de mentiras. Dentro de este, muy complejo y extenso, encontramos las disculpas: ¿hay forma de saber cuándo son genuinas y cuándo son falsas?

Lo que sabemos seguro es que las disculpas cumplen con la importante función social de facilitar el perdón interpersonal. Sin embargo, no siempre son eficaces. El hecho de que resuelva o no el conflicto generalmente depende de la percepción de la disculpa: ¿es confiable, genuina y sincera? Entonces, seguramente, sea aceptada con éxito.

Podemos dividir las disculpas en dos tipos: por un lado, tenemos la disculpa sincera, hecha desde el corazón, que requiere culpa, reconocimiento y aceptación de la responsabilidad; por otro, tenemos la disculpa instrumental, hecha con un propósito, como evitar el castigo o el rechazo, sin reconocer culpa ni aceptar la responsabilidad.

Estas últimas no resuelven conflictos porque éstos se repiten una y otra vez cuando no hay aceptación de responsabilidad o consciencia de culpabilidad. Sin embargo, estas disculpas pueden ser útiles cuando se trata simplemente de apaciguar las emociones de los demás, como puede ser el caso de las relaciones entre vendedor/servidor-cliente.

Con respecto al comportamiento no verbal en las disculpas, varios estudios han demostrado que las demostraciones no verbales de tristeza y/o remordimiento facilitan los efectos positivos de la disculpa más que sonreír; además, también reducen los sentimientos negativos de la parte agraviada.

Existe la creencia social de que apartar la mirada es un indicador confiable de engaño, pero ocurre justo lo contrario. Expertos han demostrado que las personas mentirosas hacen más contacto visual que aquellos que dicen la verdad, con la intención de parecer convincentes. Teniendo esto en cuenta, y también que el sentimiento de culpa propio de una disculpa genuina está relacionado con la aversión de la mirada, las autoras consideran que en las disculpas instrumentales habrá un mayor contacto visual.

Por otro lado, las autoras investigan el autocontrol. Los individuos con un alto nivel de autocontrol están más preocupados por la adecuación de su comportamiento social según el contexto en que se encuentren, de manera que es más probable que adapten su comportamiento de acuerdo con la situación. Es decir, es lógico pensar que a estas personas les resultaría más sencillo adecuar su expresión facial para simular una disculpa genuina.

Las autoras realizan un experimento para explorar estas cuestiones. En él, reúnen a un total de 53 personas, asignando 27 de ellas a la condición de disculpa sincera y 26 a la condición de disculpa instrumental.

Se indicó a los participantes que observasen un vídeo donde un camarero ofrecía un vaso de agua a un cliente y el agua se derramaba sobre este último, haciéndolo enfadar. Para aquellos participantes asignados a la condición de disculpa sincera, la culpa fue del camarero. Para aquellos participantes asignados a la condición de disculpa instrumental, la culpa había sido del cliente. A ambos tipos de participantes se les pidió que escenificasen una disculpa.

La primera hipótesis que manejaban las autoras era que la aversión a la mirada era más probable que ocurriese en una disculpa sincera que en una disculpa instrumental. Con respecto a ello, los hallazgos sugieren que una persona con un alto autocontrol trata de transmitir una disculpa sincera manteniendo un mayor contacto visual, tanto si estamos hablando de una disculpa realmente genuina como de una disculpa instrumental.

Por otro lado, las autoras manejaban la hipótesis de que las disculpas instrumentales facilitarían expresiones faciales más duraderas que las disculpas sinceras. Esta era una de las ideas principales porque numerosos expertos han demostrado que las expresiones faciales fingidas tienen una mayor duración que aquellas que son sinceras.

En apoyo a esta hipótesis, los resultados mostraron una duración mayor de las expresiones en la mitad superior de la cara en las disculpas instrumentales que en las disculpas sinceras.

En resumen, las personas con un alto autocontrol y rendimiento den público intentaron transmitir una disculpa al cliente combinando mayor contacto visual y demostraciones faciales de remordimiento, aunque no sintiesen culpa.

Existen algunas limitaciones del estudio, por ejemplo, la conducta no verbal obtenida en un juego de rol puede ser diferente a la expresión espontánea.

Además de continuar investigando sobre esta dinámica, las autoras recomiendan ahondar en temas como la forma en que afecta la carga de una disculpa instrumental a la persona que se disculpa.

Consideran también que los hallazgos de este estudio son importantes para mejorar la relación entre vendedores o servidores y clientes, y también las relaciones interpersonales en general.

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