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Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “The Limits of Conscious
Deception Detection: When Reliance on False Deception Cues Contributes to Inaccurate Judgements”,
de Stel, M.; Schwarz, A.; van Dijk, E. y van Knippenberg, A. (2020), en el que los autores exploran las
ideas del pensamiento inconsciente, de las señales falsas de engaño y de la capacidad de las personas
para detectar las mentiras.

En varios artículos hemos visto cómo la capacidad de detectar el engaño, además de ser uno de los campos más interesantes en el estudio del lenguaje no verbal, es una habilidad sumamente importante y práctica en la vida cotidiana.

Sin embargo, es importante recordar que la mayoría de estudios demuestra que el nivel de esta habilidad no suele superar el nivel de la probabilidad.

Uno de los argumentos esgrimidos para explicar esto, es que las personas tenemos la tendencia a creer en la información que se nos presenta, lo que se denomina sesgo de la verdad o el “valor predeterminado de la verdad”. Como la mayoría de las comunicaciones son honestas la mayor parte del tiempo, los beneficios de creer superan los costes del engaño ocasional.

Por tanto, se entiende que las personas pueden detectar verdades con mayor precisión que las mentiras. Entonces, si un exceso de confianza se interpone en el camino de una detección exitosa del engaño, ¿no sería la desconfianza un antídoto para ello?

Los autores investigan en este artículo si la capacidad de las personas para detectar el engaño varía en función de si sienten o no desconfianza.

Investigaciones previas mostraron que aumentar la sospecha disminuiría el sesgo de verdad. Sin embargo, los estudios sobre los efectos de la sospecha en la precisión de la detección del engaño nos ofrecen resultados mixtos: en algunos con resultados positivos y en otros con resultados negativos.

Pero sólo unos pocos estudios sobre la detección del engaño se centraron en los efectos de la desconfianza en lugar de la sospecha. Son conceptos parecidos, pero distintos. En un estado de sospecha, los perceptores no están seguros de las motivaciones de los demás; mientras que en un estado de desconfianza, se suman las expectativas negativas sobre estas motivaciones.

Como resultado, los perceptores que sospechan están más dispuestos a buscar información para
determinar si las motivaciones de otra persona son honestos o no. Por otro lado, la desconfianza afecta a la necesidad del perceptor de enfrentarse a una situación posiblemente amenazante. Al tener efectos diferentes, es probable que afecten también de forma distinta a las habilidades de detección del engaño. Según algunos expertos, la desconfianza indica que el entorno no es normal y, como resultado, las personas evitan las estrategias rutinarias y examinan de forma más detallada el comportamiento de las personas. Esto fomenta el procesamiento consciente deliberado, mientras que cuando tenemos señales de que una situación es segura, se fomenta el procesamiento cognitivo de menor esfuerzo.

Es decir, se sugiere que un estado de desconfianza promovería el procesamiento consciente de la
información, mientras que un estado de confianza, promovería el procesamiento intuitivo o inconsciente.
Las decisiones para ambas formas de pensamiento tienen diferencias: para las decisiones de pensamiento inconsciente, la atención se dirige a otra parte antes de tomarlas; para las decisiones conscientes o automáticas, la decisión se toma de forma inmediata. Todo esto, hace que estas ideas se conviertan en atractivas para los autores y decidan explorarlas.

Otros hallazgos sugieren que los procesos conscientes pueden obstaculizar la capacidad de detectar el
engaño. Juzgar si una persona es veraz o nos engaña, puede ser una decisión compleja de tomar. Primero, se evalúan las señales, como el nivel de detalle, la plausibilidad del relato…, y esto es cognitivamente exigente. En segundo lugar, se debe procesar el contenido verbal y no verbal, y prestar atención a diferentes tipos de señales observables. Debido a que juzgar si una persona dice la verdad o no, es un proceso exigente, la teoría del pensamiento inconsciente sugiere que la detección del engaño se puede manejar mejor con él, ya que se supone que el pensamiento inconsciente tendría más capacidad de procesamiento.

La investigación dedicada directamente al pensamiento consciente e inconsciente, mostró que la capacidad de las personas para detectar el engaño aumentó cuando se les impidió deliberar de forma consciente sobre la información presentada.

Para el experimento realizado, los autores utilizaron una manipulación encubierta, haciendo que los observadores adoptaran expresiones faciales de desconfianza (ojos entrecerrados) o confianza (ojos muy abiertos). De esta forma, se buscaba inducir esos estados de ánimo, basándose en estudios previos.

Participaron un total de 93 estudiantes unversitarios que vieron ocho fragmentos de vídeo que mostraban a una persona mintiendo o diciendo la verdad. Después, se preguntó a los participantes cuánto confiaban
en esta persona, siendo necesaria una puntuación en una escala para medir este aspecto.

Se realizó un segundo estudio en el que se investigaba si la confianza en el uso de indicadores falsos del engaño influía en la desconfianza en la detección. En éste participaron 54 personas, siendo el experimento similar al primero, sólo que los participantes debían explicar por qué confiaban o desconfiaban de las personas de los vídeos.

Aunque se esperaba que aumentar la desconfianza redujese el sesgo de verdad, los resultados no mostraron que las personas que desconfían fuesen menos propensas a confundir una mentira con una verdad. Por el contrario, sucedió que la desconfianza llevó a los participantes a confundir verdades con mentiras.

Es decir, la desconfianza llevó a los participantes a juzgar incorrectamente a aquellos que decían la verdad como mentirosos. Además, con el estudio 2, se mostró que las personas que desconfiaban se basaban más en creencias falsas acerca de la mentira al juzgar a los que decían la verdad, que al juzgar a los mentirosos.

Aunque finalmente no se probó de forma directa la existencia o no de beneficios en los juicios de engaño
inconscientes, mostraron que los modos de pensamiento inducidos contextualmente afectan a la capacidad de detectar el engaño, cuando se indujo la confianza o la desconfianza en los sujetos.

Una limitación es que la muestra del estudio 2 es bastante pequeña, y como tal, los resultados deben
interpretarse con precaución.

Como conclusión, los autores demostraron que la desconfianza contextual obstaculiza la capacidad de las personas para detectar el engaño, especialmente para aquellos que dicen la verdad, que en muchas
ocasiones son juzgados como mentirosos.

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Do not think carefully? Re-examining the effect of unconscious thought on deception detection” de Wu, S.; Mei, H. y Yan, J. (2019), en el que los autores realizan un estudio para saber si el pensamiento inconsciente mejora nuestra capacidad de detectar engaños en comparación con el pensamiento consciente.

Los estudios de lenguaje no verbal sobre detección del engaño han descubierto que las personas, en realidad, no somos buenas diferenciando entre verdades y mentiras. De hecho, nuestro porcentaje de aciertos suele estar sólo ligeramente por encima del nivel de la probabilidad.

Los psicólogos han dado numerosas explicaciones a estos resultados: puede ser que los individuos no podamos procesar de forma consciente tanta información compleja en tan poco tiempo, debido a nuestros recursos cognitivos limitados; además, las diferencias entre los mentirosos y quienes dicen la verdad son muy pequeñas; por último, los individuos poseen creencias incorrectas sobre cómo detectar a los mentirosos.

Los investigadores, en uno de los muchos intentos por superar este porcentaje de precisión, han propuesto que el pensamiento inconsciente podría mejorar nuestra capacidad de detección de la mentira.

¿Por qué? Porque todas las razones anteriores están relacionadas con la consciencia, entonces, es posible que podamos mejorar la capacidad de detectar el engaño restringiendo el pensamiento consciente o promoviendo el inconsciente.

Pero ¿qué son estos términos? La teoría del pensamiento inconsciente propuso que las personas que se dedican a este, pueden obtener mejores resultados al tomar decisiones complejas.

El pensamiento consciente se refiere a procesos de pensamiento relevantes para el objetivo del momento, que ocurren cuando la atención se enfoca, también, en la tarea objetivo. El pensamiento inconsciente se refiere a procesos de pensamiento que también son relevantes para el objetivo del momento, pero que ocurren cuando la atención consciente se enfoca en tareas que distraen.

En un experimento mencionado en el artículo, se encontró que el desempeño de los individuos en una tarea objetivo mejoraba después de la tarea de distracción. Sin embargo, en otros estudios, no se encontró evidencia sustancial de este efecto. Incluso los estudios que obtuvieron efectos significativos fueron criticados por muestras muy pequeñas y otras limitaciones.

También se han realizado experimentos online, pero es difícil supervisar y controlar los comportamientos reales de los participantes en estas condiciones.

Por tanto, el primer objetivo del artículo es observar los efectos del pensamiento inconsciente en la detección del engaño mediante experimentos de laboratorio.

Para comprender mejor el efecto del pensamiento inconsciente es útil identificar señales o información específicas que éste utiliza para tomar una decisión. En un experimento citado en el artículo, se descubrió que la posición natural, la tensión vocal y la duración de las pausas eran señales efectivas que ayudaban a los participantes con la condición de pensamiento inconsciente a tomar decisiones precisas.

Dado que estas son señales no verbales, es posible que el pensamiento inconsciente sea más sensible a señales no verbales. Además, casualmente, hay algunas evidencias que apoyan lo contrario para el pensamiento consciente.

El primero de los experimentos realizados se llevó a cabo con 145 estudiantes, que serían los sujetos de investigación. Se invitó a otros 16, que serían los que producirían estímulos. A éstos se les pidió que describieran la experiencia de un viaje, algunos debían mentir y otros decir la verdad. Posteriormente, fueron grabados en vídeo mientras narraban su viaje.

A los estudiantes sujeto de investigación se les asignó al azar la condición de decisión inmediata o la condición de pensamiento inconsciente.

En el primer caso, debían hacer un juicio inmediato después de que se les presentara cada estímulo. Estos estímulos consistieron en vídeos y audios.

En el caso de los sujetos asignados a la condición de pensamiento inconsciente, primero se les pidió que escucharan los estímulos sin emitir juicios. Después, que realizasen un sudoku durante 3 minutos. Por último, debían tomar su decisión sobre las narraciones.

La precisión media de todos los participantes fue del 47,93%. Los resultados no apoyaron, en principio, la hipótesis de los autores. El pensamiento inconsciente no mostró ninguna ventaja en la detección del engaño en comparación con la decisión inmediata.

Teniendo esto en cuenta, se considera que es muy pronto para sacar conclusiones en una u otra dirección.

En el segundo estudio, se presentó el estímulo para distraer a los sujetos mientras éstos debían tomar las decisiones objetivo.

La precisión total del grupo de pensamiento inconsciente fue mayor en el segundo estudio que en el primero. Una explicación puede ser que en el segundo estudio se les dio un tiempo de 20 minutos a los sujetos para completar las tareas, en lugar de 3.

Para comprender mejor estos resultados contradictorios, los investigadores deben construir una teoría más específica que se centre en los límites y los requisitos del efecto del pensamiento inconsciente, para explicar cómo, cuándo y por qué los procesos inconscientes pueden aumentar la capacidad de detectar el engaño.

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “A liar and a copycat: nonverbal coordination increases with lie difficulty” de Van Der Zee, S.; Taylor, P.; Wong, R.; Dixon, J. y Menacere, T. (2020), en el que los autores investigan si la coordinación interpersonal aumenta o disminuye cuando se está mintiendo.

En varias ocasiones hemos hablado de la mentira, de cómo reconocerla y de cuáles son los efectos observables que tiene en las personas.

Por ello, ya sabemos que la mayoría de los estudios sobre el engaño y el comportamiento no verbal se enfocan en la conducta de los entrevistados cuando tienen la tarea de mentir o decir la verdad, y también en el comportamiento de los entrevistadores, que tienen la tarea de determinar la veracidad del relato.

Sin embargo, pocos consideran el conjunto de la interacción.

Esto sorprende a los autores porque el impacto que el interlocutor tiene en el entrevistado forma parte de las explicaciones de por qué cambia el comportamiento cuando mentimos.

Por ejemplo, se cree que el aumento de carga cognitiva asociado al proceso de mentir, se debe en gran parte a la necesidad de crear y mantener un relato coherente mientras se presta atención a las reacciones del entrevistador.

Es decir, la mayoría de la literatura nos sugiere que las muestras conductuales de los procesos cognitivos y sociales de la mentira, probablemente se observan mejor en una dinámica de comportamiento interpersonal.

Una de estas muestras conductuales que parecen fundamentales, tanto para la interacción interpersonal como para la mentira, es la coordinación no verbal, los movimientos sincrónicos que ocurren entre dos personas que comparten una interacción.

Se cree que este tipo de coordinación puede haber evolucionado para permitir a los individuos mantener relaciones armoniosas con los miembros de un grupo, facilitando el comportamiento social.

Sin embargo, en el reino animal, la imitación de los comportamientos de las presas es una técnica engañosa que permite la supervivencia de muchos depredadores.

Podemos extrapolarlo a las relaciones humanas si pensamos en que, tal y como describe un artículo mencionado en este trabajo, habría una mayor coordinación del movimiento de la cabeza en conversaciones engañosas en comparación con las conversaciones honestas.

Los autores creen que mentir podría afectar a la coordinación no verbal interpersonal de dos formas radicalmente opuestas.

Por un lado, la mentira podría aumentar la coordinación siguiendo la idea de que las demandas cognitivas del engaño dejarían al mentiroso con menos recursos para controlar su comportamiento social.

¿Por qué? Existen estudios que sugieren que liderar la propia conducta rítmica, en lugar de seguir a la conducta del interlocutor, requeriría inhibir las acciones de éste, o al menos mejorar la representación de las propias acciones de uno. Y esto es una conducta que demanda un gran esfuerzo cognitivo.

Por lo tanto, si los mentirosos tienen menos recursos cognitivos para dedicar a la gestión de sus señales sociales, se puede esperar que demuestren una mayor coordinación.

Por el otro lado, la otra opción se relaciona con la tendencia de las personas a paralizarse en respuesta a factores estresantes o amenazas sociales. Este “congelamiento” podría conducir a una disminución de coordinación.

Las señales del engaño, como la dilatación de la pupila o el aumento de la tensión, podrían indicar que mentir es, efectivamente, estresante. Por ello, se podría esperar que los mentirosos que “se congelan” muestren una coordinación reducida en comparación con las personas que dicen la verdad.

Para comprobar esto, los autores llevaron a cabo dos experimentos en los que, básicamente, se explicó a unos participantes que debían mentir a diferentes niveles (mentiras sencillas, complejas o muy complejas), infiltrarse en un grupo, entre otras actividades. Lo interesante es que se realizó una monitorización de su conducta no verbal mientras el participante llevaba a cabo estas tareas.

Entre los resultados obtenidos, se encuentran las siguientes ideas.

Lo principal y más interesante es que parece existir evidencia de que la coordinación no verbal aumenta junto a la dificultad de mentir.

Esto sería consistente con la hipótesis primera, que sostiene que el mimetismo aumentaría cuando la carga cognitiva aparece, debido a una mayor dependencia de los procesos automáticos de la conducta interpersonal.

Además, este hallazgo es coherente con la idea de que los procesos automatizados pueden volverse más frecuentes cuando las personas se cargan cognitivamente.

El hecho de haber obtenido estos resultados convierte el mimetismo automático en una pista hasta ahora inexplorada para el engaño.

Cuando intentan parecer creíbles, los mentirosos pueden implementar contramedidas como evitar los comportamientos asociados con la mentira o mostrar deliberadamente comportamientos asociados con la honestidad. También podría ser posible que la consecuencia de estos efectos puede ser la coordinación recíproca, lo que tiene el efecto de disminuir la capacidad del entrevistador para identificar el engaño.

Esto sugeriría que mentir no siempre es más difícil que decir la verdad, especialmente cuando hablamos de mentiras simples.

En próximas investigaciones, a los autores les gustaría investigar quién es quien lidera el cambio del grado de coordinación, si el entrevistado o el entrevistador, ya que lo consideran un punto muy interesante.

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Sitting in judgment: How Body Posture Influences Deception Detection and Gazing Behavior”, de Zloteanu, M.; Krumhuber, E. G. y Richardson, D. C. (2021), en el que los autores estudian si cambiar la postura corporal afecta a la habilidad de las personas de percibir e interpretar el comportamiento de los demás.

Un campo de estudio muy popular dentro de la comunicación no verbal es la detección del engaño.

La realidad es que, aunque nos creamos muy buenos para ello, somos bastante malos. Nuestras probabilidades de acierto están en torno al azar, aunque tengamos ciertos estudios destinados a detectar la mentira. Y, además, tendemos a considerar como verdad lo que se nos cuenta.

Investigaciones recientes citadas en el artículo, han demostrado que los cambios de postura parecen tener efectos sistemáticos y causales en cómo vemos el mundo y cómo nos vemos a nosotros mismos. Un ejemplo de esto sería el “power-posing” que se ha venido dando a conocer en los últimos años.

Entonces, si existen estudios que corroboran que mantener una postura en concreto durante determinado tiempo puede hacernos sentir más seguros y poderosos, ¿podrá también la postura hacernos mejores o peores detectores de mentiras?

Este es el interrogante que se plantean los autores del artículo, y el motivo por el cual creen que la investigación es tan importante.

Las posturas transmiten mucha información en lenguaje no verbal, por ejemplo, amistad u hostilidad. Afectan a cómo somos percibidos, cómo percibimos nosotros y cómo interpretamos información. Incluso tienen efectos a nivel cognitivo y de memoria, según algunas investigaciones.

Los autores se preguntan cuáles son las diferencias que aparecerían en nuestra capacidad de detectar mentiras según si adoptamos una postura de apertura o de cierre cuando observamos al objetivo a analizar.

Pero ¿qué es una postura de apertura o cierre?

Tradicionalmente se ha venido entendiendo como postura de apertura, por ejemplo, sentarse con los brazos y piernas descruzados, con el cuerpo ligeramente reclinado. Básicamente, sería una postura con la que transmitimos tranquilidad e interés por la interacción.

Por otro lado, una postura de cierre sería una en la que nos sentamos con brazos y piernas cruzados, con el cuerpo rígido. Sería una postura que adoptaríamos cuando nos sentimos amenazados, incómodos o aburridos; en definitiva, no habría interés por la interacción.

La hipótesis de la que parten los autores y que pretenden comprobar con sus estudios es la siguiente: si la postura influye en los encuentros sociales, aquellos “jueces” (entendiendo por jueces a las personas que deben descubrir si alguien está mintiendo o no) que adopten una postura abierta deberían prestar mayor atención a la información no verbal e integrarla de forma óptima en los juicios sobre veracidad que deban hacer.

¿Ocurrirá tal y como los autores esperan?

Para responder a esto realizaron dos estudios. El primero de ellos tenía como objetivo saber si adoptar una postura de apertura o cierre influye en los juicios sobre el engaño. El segundo, introduce la variable de la mirada, para saber a qué lugares se dirige según tengamos una u otra postura.

A los participantes de ambos estudios se les hizo visionar un total de 12 vídeos, en 6 de ellos la persona que aparecía estaba mintiendo y en los otros 6, decía la verdad.

Los sujetos fueron instruidos brevemente acerca de las microexpresiones faciales que se identifican con cada una de las emociones básicas y además, realizaron un test sobre empatía, ya que como sabemos, este es un elemento importante a la hora de inferir emociones.

Tras el primer estudio, parece ser que adoptar una postura de apertura resulta en una mayor discriminación entre verdades y mentiras, comparado con adoptar posturas de cierre. Este efecto era más visible cuando la persona en cuestión tenía unos niveles más altos de empatía.

En el segundo estudio, cuando las personas adoptaban posturas de apertura, parece que no miraban tanto a las manos como las personas que adoptaban posturas de cierre. En general, con posturas de apertura se les prestaba menos atención a los canales de comunicación no verbal, en contra de lo que en principio podría parecernos lógico.

La explicación que encuentran los autores para este último dato es que quizá, cuando la gente adopta posturas de apertura, le dedica más recursos a procesar información social. De esta forma, la postura podría afectar a cómo los jueces procesan la información que les llega, pero no a cómo inspeccionan a sus objetivos.

Como suele pasar, siempre hay alguna limitación en el estudio que se debe mencionar. Por ejemplo, no se midió la capacidad de cada sujeto para reconocer las emociones que mostraban las personas de los vídeos. Por otro lado, tampoco se estudiaron posibles sesgos de género.

Los autores recomiendan que las investigaciones futuras subsanen estos puntos para obtener resultados más prometedores. Además, señalan la importancia de continuar investigando esta área de aplicación del lenguaje no verbal. Porque a todos nos interesa reconocer cuándo nos mienten y cuándo no, ¿verdad?

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Credibilidad de las denuncias de agresión sexual. Club del Lenguaje No Verbal.
Credibilidad de las denuncias de agresión sexual. Club del Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Despistado por la emoción: la capacidad de los observadores de discriminar denuncias de agresiones sexuales reales y falsas”, de los autores Kristine A. Peace de la Universidad Grant MacEwan (Canadá), Stephen Porter de la Universidad British Columbia (Canadá) y Daniel F. Almon de la Universidad Dalhousie (Canadá), que trata sobre la detección del engaño en las denuncias de agresión sexual.

Una de las razones por las que el engaño ha generado un enorme interés científico son los problemas que han surgido en el sistema legal como resultado de las evaluaciones de credibilidad erróneas y en consecuencia condenas injustas. En particular, los casos de agresiones sexuales suponen un importante reto para la policía y para los jueces; el hecho no suele denunciarse de inmediato y normalmente no existen pruebas confirmatorias. Si bien es difícil establecer un número determinado, se estima que hasta un 20% de las denuncias podrían ser falsas. Por lo tanto, resulta esencial investigar los factores asociados con las características de las denuncias de agresión sexual reales y falsas y la exactitud en la discriminación de los observadores es crucial.

El presente estudio examina la capacidad de los observadores (posibles jurados) para discriminar informes reales y falsos de agresión sexual, y si las diferencias individuales están relacionadas con la capacidad para determinar la credibilidad de tales afirmaciones. Uno de los objetivos del estudio es determinar si existe una predisposición a la veracidad ante denuncias reales y falsas de agresión sexual. Se prevé que en el análisis de las declaraciones escritas que contienen descripciones impactantes y perturbadoras de agresiones sexuales, los observadores serán más propensos a creer el informe. Además de determinar la precisión del observador en la valoración de las denuncias de agresión sexual, se ha tratado de identificar las posibles diferencias individuales entre los observadores legos que podrían contribuir a diferentes niveles de competencia de valoración. La fuerza del contenido emocional de la declaración podría interactuar con la función emocional y la personalidad del juez para influir en los juicios de credibilidad. Los distintos rasgos de personalidad podrían asimismo estar relacionados con el uso diferenciado de señales en la toma de decisiones.

En general, el análisis empírico de las capacidades de detección del engaño y las diferencias individuales ha arrojado resultados inconsistentes. Las investigaciones que analizan el uso de señales ha revelado que los participantes que se apoyan en un mayor número y variedad de señales (ya sean verbales y/o no verbales) tienden a ser más precisos en la detección del engaño. Este estudio cuenta con tres objetivos principales: (1) evaluar la exactitud de los juicios de credibilidad de denuncias reales y falsas de agresión sexual; (2) analizar el papel de la personalidad y las diferencias individuales en la precisión de la detección; y (3) examinar las estrategias de utilización de señales y su relación con la precisión en las valoraciones de credibilidad.

Los resultados del estudio apoyan las anteriores investigaciones que indicaban que la precisión en la detección está en general alrededor del nivel de azar, y se confirma la predicción con respecto a la predisposición a la veracidad cuando se juzgan denuncias de victimización sexual. De hecho, los observadores que obtuvieron peores resultados, mostraron poca precisión discriminatoria y respuestas sesgadas. Sin embargo, es posible que los juicios sobre la intensidad emocional se hayan visto limitados por la naturaleza emocional de las denuncias de agresión sexual. Curiosamente, el estudio reveló una ligera correlación negativa entre confianza y precisión en la detección de denuncias reales de victimización. Como tal, es importante tener en cuenta la confianza en la toma de decisiones dado que se asocia con percepciones de veracidad. Por otro lado, se halló una correlación negativa entre extraversión y precisión global, lo que indica que los participantes que puntúan bajo en extraversión demostraron más capacidades de detección. Otro hallazgo fue la asociación positiva entre precisión, apertura a la experiencia y neuroticismo.

El análisis sobre el uso de señales en este estudio no apoya las hipótesis; la precisión no está relacionada con el número o el tipo de señales empleadas. Parece ser que tanto las denuncias falsas como las reales contenían muchas de las señales más utilizadas (cantidad de detalles, consistencia lógica, detalles relevantes), lo que limita cualquier asociación entre uso de señales y precisión. De este modo, el uso de señales irregulares de palabras/frases se asoció con una mayor precisión en la correcta discriminación de informes reales. Se analizó igualmente si los jueces más precisos utilizan señales diferentes a las que emplean los jueces que cometen más errores. Pero contrariamente a lo que cabría esperar, no existe diferencia en la utilización de señales entre los jueces.

Algunos investigadores han llegado a la conclusión de que las diferencias en la detección del engaño dependen más de las características y conductas del que engaña más que del observador. Algunos argumentan que las diferencias individuales son insignificantes, salvo que las personas difieran en su predisposición a la veracidad de las declaraciones. Los hallazgos sugieren que los factores de personalidad tienen al menos una ligera influencia sobre la capacidad de detección del engaño y confirman que los legos asumen más a menudo que las denuncias de agresión sexual son veraces.

El siguiente paso en esta investigación es evaluar la capacidad de los investigadores de la policía y de los que toman las decisiones judiciales para discriminar las denuncias de agresión sexual reales y falsas, y si estos profesionales presentan predisposiciones similares o diferentes hacia la credibilidad de estas denuncias. El presente estudio ofrece una visión de las capacidades de detección del engaño cuando se usan estímulos reales y emocionalmente evocadores.

Los participantes obtuvieron peores resultados que al nivel de azar en general, y demostraron una predisposición a la veracidad en sus determinaciones. Estos resultados tienen consecuencias para el ámbito forense, cuando los investigadores se enfrentan a denuncias de agresión sexual, y afrontan el reto de determinar la veracidad.

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Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Arrepentimiento y Justicia. Club del Lenguaje No Verbal.
Arrepentimiento y Justicia. Club del Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les sugerimos un resumen del artículo “arrepentimiento y Justicia Penal”, de la autora Susan A. Bandes de la Universidad DePaul (EE. UU.), acerca de la influencia del arrepentimiento de un acusado en la sentencias judiciales.

El acusado no tiene que burlarse, reírse o quedarse dormido para que se juzgue su falta de arrepentimiento , los jurados deducen esa falta por su visible falta de emoción cuando durante el juicio se aportan como evidencias las “terribles descripciones de sus crímenes”. Las entrevistas con miembros del jurado revelan un denominador común: esperan que los acusados expresen una emoción visible, e interpretan su ausencia como arrogancia, indiferencia y falta de arrepentimiento . Percibir el arrepentimiento de un acusado o la falta de este, es uno de los factores más importantes en la decisión de los miembros del jurado para condenarlo a muerte. El análisis de esto juega un papel crucial en una gran número de resoluciones penales (audiencias, libertad condicional, evaluaciones forenses, etc.). En la mayoría de estos contextos, el que toma la decisión está presente mientras el individuo verbaliza sus emociones y actitudes. Aun así, su comportamiento es considerado como un indicador fiable de su nivel de arrepentimiento . Aunque los jueces y los jurados a menudo creen que reconocen el arrepentimiento cuando lo ven, el término en sí rara vez se define en los procesos judiciales, y no hay consenso legal acerca de cómo identificarlo. Esta falta de consenso no se limita a los que tienen que tomar las decisiones.

Existen evidencias de que quienes toman las decisiones lo evalúan a través de su propio punto de vista cultural y emocional, y que analizar el arrepentimiento a través de la conducta es particularmente problemático a causa de las diferencias culturales y raciales, o cuando el acusado es un menor de edad, discapacitado o enfermo mental o ha ingerido drogas. Todo esto conduce una serie de preguntas. ¿Se puede desarrollar un perfil completo del arrepentimiento que determine los signos externos que pueden ser identificados durante un juicio? La respuesta a esta pregunta depende en parte de una cuestión legal: ¿Es relevante el arrepentimiento para el Sistema Judicial Penal? Por ejemplo, se ha demostrado que los que toman las decisiones lo valoran porque consideran que los delincuentes arrepentidos tienen menos posibilidades de reincidir.

Asimismo, se ha probado que ciertos tipos de remordimientos están relacionados con una mayor probabilidad de reincidencia. Por lo tanto, si el arrepentimiento tiene relación con la reincidencia, es fundamental identificarlo en un perfil que lo distinga del remordimiento. Por otro lado, el sistema legal suele considerar como indicadores de arrepentimiento ciertos rasgos de personalidad más duraderos como la empatía o la compasión. Esto plantea la cuestión jurídica de si la sentencia debe depender de la personalidad o también es una cuestión de ciencia afectiva: ¿Pueden la empatía, la compasión o la personalidad analizarse a través de la conducta?

El arrepentimiento juega un papel importante en las decisiones judiciales en EE. UU. y en otros sistemas de derecho común, incluyendo Canadá, Reino Unido y Australia. El comportamiento y la apariencia del acusado durante el juicio es el factor más potente en la determinación del análisis del arrepentimiento en los miembros del jurado. No obstante, el arrepentimiento no es un término definido dentro de las ciencias, ciencias sociales y humanidades, o incluso dentro de cualquier campo concreto. Proeve y Tudor hacen referencia a un grupo de emociones denominadas “emociones de retracción”, que incluye la culpa, el remordimiento, el reproche, la contrición y el arrepentimiento. Que esta imprecisión taxonómica sea problemática o no depende del contexto.

En el Derecho, es un problema serio. A pesar de la falta de definiciones legales, los que toman las decisiones a menudo creen reconocer el arrepentimiento cuando lo ven. Así, el arrepentimiento se considera un indicador de buena conducta y un predictor de futuro comportamiento respetuoso con la ley. Sin embargo, a pesar de este interés por el arrepentimiento y cómo analizarlo, no existe ningún tipo de orientación sobre cómo hacerlo. El problema depende, en primer lugar, de la información legalmente relevante que están descubriendo (o piensan que están descubriendo) los que toman las decisiones cuando tratan de analizar el arrepentimiento. También depende de si este análisis les conduce por el mal camino, por ejemplo, hacia decisiones influidas por un sesgo racial o cultural. Por otra parte, el arrepentimiento desempeña un papel fundamental en teorías y prácticas de castigo menos tradicionales, en particular en aquellas más centradas en las víctimas, como la justicia restaurativa.

Si el arrepentimiento va a seguir desempeñando un papel influyente en la justicia penal debe ser identificado con una precisión razonable. El proceso de identificación no debe aumentar la probabilidad de que los factores ilegítimos como la raza o la etnia influyan en los resultados de la justicia penal. Si no se pueden cumplir estos criterios, el arrepentimiento debe ser eliminado del proceso de deliberación. Sin embargo, la idea de desterrar el arrepentimiento tiene sus problemas ya que se relaciona con otras características que valoran los que toman las decisiones, como la empatía y la conciencia. Un conjunto más asequible de reformas consistiría en educar y guiar sobre cómo analizar el arrepentimiento. Si se determina que el arrepentimiento no se puede percibir de forma fiable por las expresiones faciales y el lenguaje corporal, los jueces podrían entonces instruir a los jurados, y los peritos testificar al efecto.

El estudio del arrepentimiento durante un juicio ofrece una oportunidad para estudiar las emociones, ya que en realidad se desarrollan en el ámbito social, no en un entorno de laboratorio que no puede captar la dimensión social esencial de la expresión e interpretación emocional. La otra gratificación de estudiar el arrepentimiento en el sistema legal es que los resultados tendrán consecuencias reales para la reforma del sistema de justicia penal. La cuestión de si esta actitud compleja puede ser identificada a través de signos externos y además a través de señales exhibidas durante un procedimiento penal tiene que ser urgentemente orientada. Hasta que no se trate adecuadamente, el sistema de justicia penal procederá según el cuestionable supuesto de que el arrepentimiento se puede identificar de forma fiable a través de la actitud, y se tomarán decisiones sobre la vida y la libertad en base a esa suposición.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su aplicación, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira. También puedes seguir leyendo artículos de comportamiento no verbal en nuestro blog de Comportamiento No Verbal.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Reconocimiento de emociones en las relaciones jerárquicas. Club Lenguaje No Verbal.
Reconocimiento de emociones en las relaciones jerárquicas. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Exactitud en el reconocimiento de las emociones en las relaciones jerárquicas”, de las autoras Marianne Schmid Mast y Annick Darioly de la Universidad de Neuchatel (Suiza), que trata sobre la precisión en el reconocimiento de emociones.

En un ambiente de trabajo con una gran demanda de productividad, los empleados suelen quejarse de que sus superiores no les tienen en cuenta y les consideran simplemente un medio para un fin. Pero en realidad no todos los superiores valoran a sus subordinados únicamente por su función laboral, y los que muestran interés y se preocupan por ellos tienen mucho que ganar: la importancia de la consideración del individuo para un liderazgo efectivo ha sido ampliamente demostrada. Como superior, ser capaz de detectar con precisión las emociones que sienten los subordinados, o los compañeros de interacción social en general, es una habilidad fundamental que produce efectos positivos en los resultados de la interacción.

La investigación revela que la precisión en la detección de emociones está positivamente asociada al éxito en el caso de vendedores, así como a la satisfacción de los pacientes y al cumplimiento con la cita en el caso de los médicos. La capacidad de evaluar correctamente las emociones de otras personas (precisión en el reconocimiento de emociones) ha sido identificada como un importante predictor de la conducta de liderazgo transformativo. Dada la importancia de una buena precisión en el reconocimiento de emociones para los superiores, cabe preguntarse si están especialmente cualificados en el reconocimiento de emociones, ya sea porque esta habilidad les ayudó a ascender con mayor facilidad o porque el hecho de tener el poder les hace percibir con más precisión las emociones de los demás, o ambas cosas. Para aclarar los términos, los superiores y sus subordinados se encuentran en una relación jerárquica que se define por las diferencias en el control sobre los demás: los superiores tienen más control que los subordinados. Existen evidencias que indican que un estilo de procesamiento más global se relaciona con un mejor reconocimiento de las emociones. De ser así, entonces los individuos poderosos deberían ser mejores en el reconocimiento de emociones que los individuos con poco poder.

Por otra parte, el modelo de poder de aproximación-inhibición de Keltner y cols. (2003) postula que los individuos poderosos están más motivados hacia el acercamiento, y que, por lo tanto, entre otras cosas, experimentan más emociones positivas y menos negativas. En base a estas consideraciones teóricas, los individuos poderosos deberían ser mejores que los individuos menos poderosos midiendo las emociones de los demás. Tomando como muestras parejas jerárquicas que realmente trabajan juntas, ha sido posible controlar algunos de los posibles factores de confusión. Además, se reclutaron parejas de diferentes organizaciones con el fin de aumentar la validez externa de los resultados. Se prevé que los superiores muestren una mayor precisión en el reconocimiento de emociones que sus subordinados. Para ello se ha utilizado el Analysis of Nonverbal Accuracy-Adult Faces (DANVA-AF-2) para medir la precisión. El DANVA-AF-2 consta de 24 imágenes de caras de adultos, cada una representa una de estas cuatro emociones: miedo, felicidad, ira o tristeza. Cada imagen se muestra durante 2 segundos, después de lo cual el participante elige una de las cuatro opciones de respuesta.

Se predijo y se ha descubierto que los superiores son más precisos en el reconocimiento de emociones que sus subordinados. La capacidad de inferir correctamente las emociones de los demás está relacionada con el liderazgo transformativo. Esto puede significar que las personas con gran precisión son particularmente hábiles en abrirse camino en el mundo social y ganarse una buena reputación como líderes, lo que les ayuda a ascender en la jerarquía de la organización. Por otro lado, la experiencia de ser un superior y tener poder podría aumentar la precisión en el reconocimiento de emociones de una persona. Es más, la experiencia de ser un superior podría ser la causa de una mayor precisión. Si los superiores tienen una ventaja sobre sus subordinados en el reconocimiento de emociones porque esta habilidad fue decisiva para alcanzar su posición de alto estatus o si alcanzar esa posición y/o la experiencia de ser un superior, resultó en una mejoría en la precisión en el reconocimiento de emociones (o ambas cosas), sigue siendo un interrogante.

Al analizar la precisión en el reconocimiento de emociones de los superiores y subordinados que están en una relación jerárquica real, el presente estudio va más allá de los estudios existentes que se centran en las correlaciones entre el rango jerárquico en la organización y la precisión en el reconocimiento de emociones. Dado que cada superior reclutó a uno de sus subordinados directos, lo más probable es que la distancia de poder entre superiores y subordinados fuera relativamente constante. El estudio no evaluó la precisión de los superiores en el reconocimiento de las emociones de sus subordinados o viceversa. Se empleó una prueba estandarizada de precisión en el reconocimiento de emociones que mide la capacidad de evaluar correctamente las emociones de los demás (pero no necesariamente del compañero de interacción). Esto permitió medir la precisión en el reconocimiento de las emociones de cada uno de los superiores y subordinados independientemente de la expresividad del otro.

En consecuencia, los hallazgos revelan que los superiores podrían ser mejores que los subordinados en la interpretación de las emociones en general, no sólo las de sus subordinados, sino también las emociones de socios y clientes. Esta habilidad es fundamental para ser un buen superior porque se relaciona con mejores resultados en las interacciones. No obstante, existe una considerable variabilidad individual en los niveles de precisión. Para los superiores que poseen niveles bajos de precisión en la lectura de emociones, la formación podría ayudarles a desarrollar sus habilidades. Se utilizó el DANVA-AF-2, que no cubre todo el espectro de emociones y tampoco cubre todos los posibles canales de expresión de emociones (cuerpo, voz y cara). Sin embargo, se empleó este instrumento debido a que es una de las pruebas estandarizadas más comúnmente utilizadas, y porque se ha demostrado que predice resultados del mundo real.

En resumen, el estudio muestra que los superiores son más precisos en el reconocimiento de emociones que sus subordinados. Contrariamente a la imagen a menudo negativa de los superiores de ser corruptos o abusadores, este estudio plantea que, en las jerarquías reales, los superiores son hábiles interpretando las emociones de los demás y la investigación muestra que esta habilidad afecta a los subordinados de forma positiva. Desafortunadamente, sigue siendo un interrogante si esta cualidad les permite convertirse en superiores o si la adquieren una vez que están en una posición de liderazgo.

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Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

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Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “El rol de la personalidad en el inicio de situaciones de comunicación”, de los autores Sofie Frederickx de la Universidad de Leuven (Bélgica) y Joeri Hofmans de la Vrije Universiteit Brussel (Bélgica), acerca de la relación entre los rasgos de personalidad y el tipo de comunicación que se establece.

En el campo de la comunicación existe un enorme interés en cómo las diferencias individuales afectan a la manera de comunicarse. Los rasgos generales de personalidad, y especialmente la extraversión, el neuroticismo y la afabilidad, influyen en diversos aspectos de la comunicación interpersonal. Los estudios previos se han centrado exclusivamente en el papel de la personalidad cuando ya se está involucrado en una situación de comunicación. La investigación sobre la elección de la situación ha demostrado que las personas no acaban de forma pasiva en esas situaciones, sino que participan activamente en su selección y evitación. Por otra parte, el tipo de situaciones que se escogen y evitan difieren considerablemente entre las personas, y la personalidad parece ser un importante determinante. Dado el impacto de los rasgos generales de personalidad en la forma de comunicarse, cabe preguntarse si también están relacionados con los tipos específicos de situaciones de comunicación que se eligen.

En el presente estudio, se aborda esta cuestión examinando si los cinco grandes rasgos de personalidad se relacionan con los tipos de conversaciones que se inician en la vida diaria. Para ello, se plantea la hipótesis de que los individuos tienden a buscar las situaciones de comunicación que son congruentes con su personalidad. Puesto que el hecho de comportarse de manera discordante con los rasgos de personalidad propios genera sentimientos negativos y positivos cuando la conducta es congruente.

Para probar esta hipótesis, se han centrado en la congruencia entre los cinco grandes rasgos de personalidad y tres características de situaciones de comunicación: (1) la familiaridad con el compañero de interacción, (2) la colaboración del compañero, y (3) la certeza sobre el tema de conversación. En primer lugar, la familiaridad con el interlocutor ha demostrado aumentar los sentimientos de simpatía y disminuir las sensaciones de incertidumbre y ansiedad. Como consecuencia, esta función está ligada a una mayor calidad y frecuencia de la interacción. En segundo lugar, un pequeño aporte del compañero a la conversación produce un aumento de la afectividad negativa y se asocia con la evitación de iniciar la conversación. Por último, la incertidumbre en general conduce a eludir las interacciones interpersonales. Por ello, se espera que estas características se relacionen con una mayor probabilidad de iniciar una conversación.

En cuanto a los rasgos de personalidad, en primer lugar, la extraversión es una dimensión que se relaciona con la sociabilidad, los individuos que puntúan alto en extraversión se caracterizan por una gran necesidad de contacto social y atención. Por lo tanto, se prevé que las personas con alta extraversión escojan más situaciones de comunicación interpersonal en comparación con personas con baja extraversión, independientemente de las características específica de la situación (Hipótesis 1).

 

En segundo lugar, las personas afables suelen ser amables, generosas, y con predisposición a ayudar a los demás. Asimismo, participan en las conversaciones con un enfoque más positivo, están motivados por mantener relaciones interpersonales positivas, y experimentan más sentimientos desagradables cuando se involucran en discusiones que los individuos con baja afabilidad. Así pues, se plantea la hipótesis de que los individuos con alta afabilidad van a elegir más frecuentemente situaciones de conversación con conocidos (Hipótesis 2a) que propician la conversación (Hipótesis 2b). En tercer lugar, el neuroticismo se caracteriza como la tendencia crónica a experimentar sentimientos y pensamientos negativos, a la inestabilidad emocional y la inseguridad. Por lo tanto, las personas con altas puntuaciones en neuroticismo seleccionarán situaciones que se caracterizan por la incertidumbre y la ansiedad.

Es decir, situaciones de conversación con extraños (Hipótesis 3a) determinadas por la incertidumbre sobre el tema (Hipótesis 3b). En cuarto lugar, se ha probado también cómo los rasgos de apertura a la experiencia (imaginación, cultura, tolerancia y sensibilidad artística) y responsabilidad están relacionados con la selección de los diferentes tipos de situación de comunicación. Por último, se ha analizado asimismo si las relaciones entre los cinco grandes rasgos y el inicio de la situación de comunicación varían cuando se controla la variable de autoestima. Un rasgo que ha demostrado estar asociado con medidas de comunicación tales como la aprehensión y la preferencia por la comunicación cara a cara.

Se ha examinado la relación entre las diferencias individuales en los tipos de conversaciones iniciadas y las diferencias individuales en extraversión, afabilidad, neuroticismo, apertura y responsabilidad. Se han hallado relaciones significativas en línea con el principio de congruencia que establece que las personas buscan situaciones que sean congruentes con su personalidad. Así pues, los resultados apoyan la conclusión de que la personalidad no sólo afecta a la conducta una vez que las personas están involucradas en una situación, sino que también es un determinante importante de diferencias interindividuales en la selección y la evitación de la situación. Se ha descubierto igualmente, que al controlar la variable de autoestima, los individuos con puntuaciones altas en neuroticismo participan con más frecuencia en comunicaciones cuando el compañero de interacción es conocido.

Por último, las diferencias individuales en apertura y responsabilidad no tienen un efecto significativo sobre las situaciones de comunicación que se inician. En cuanto a las limitaciones del estudio, es importante destacar que se han medido inicios de situaciones de comunicación auto informadas y no reales. Futuras investigaciones deberían comprobar si las relaciones halladas en estas situaciones también se dan en inicios reales. Una segunda limitación de los datos auto informados es que el margen de error de la memoria puede haber afectado al informe. Por lo tanto, en futuras investigaciones podrían apoyarse en la experiencia basada en sucesos ya que de esta manera se informa sobre el comportamiento cuando se está llevando a cabo.

 

En tercer lugar, es posible que las diferencias individuales en el informe de inicio de situaciones de comunicación sean debidas a las diferencias individuales en la forma de reflejar lo experimentado en lugar de a las diferencias individuales en su comportamiento real. Esta limitación de nuevo subraya la necesidad de replicar los hallazgos con medidas de conducta reales, en lugar de auto informadas.

En cuarto lugar, el estudio se ha basado únicamente en unas pocas características situacionales.

En quinto lugar, sólo se midieron las conversaciones iniciadas por los sujetos, dejando de lado las conversaciones que no iniciaron ellos. Así pues, puede ser interesante para futuras investigaciones medir asimismo el nivel de actividad social y examinar el número de conversaciones iniciadas en relación al total de conversaciones.

Por último, las características situacionales se han conceptualizado como categorías binarias (presentes o ausentes). Por lo tanto, en futuras investigaciones debería probarse si la medición de las características situacionales de manera continua afecta a los resultados. De esta manera, se ha demostrado que las diferencias individuales en la personalidad no sólo se reflejan en la conducta durante una comunicación, sino también en los tipos de situaciones de comunicación que las personas eligen en la vida diaria.

En particular, los individuos dedican tiempo a situaciones de comunicación que fomentan, promueven y alientan las manifestaciones conductuales de su personalidad. En consecuencia, se ha demostrado que únicamente se puede alcanzar una completa comprensión del papel de la personalidad en la comunicación si a su vez se estudia su impacto en el tipo de situaciones elegidas.

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Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

La imitación durante el proceso de confirmación conductual. Club Lenguaje No Verbal.
La imitación durante el proceso de confirmación conductual. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “The tongue-tied chameleon: El papel de la imitación no consciente en el proceso de confirmación conductual”, de los autores K. Rachelle Smith-Genthôs, Darcy A. Reich y Mario P. Casa de Calvo de la Universidad Tecnológica de Texas (EE.UU.) y, Jessica L. Lakin de la Universidad Drew (EE.UU.), que analiza la conducta de imitación que se produce durante las interacciones sociales.

Los comportamientos de las personas se interrelacionan durante las interacciones sociales. En la investigación actual, se señala que estos procesos están íntimamente conectados. Concretamente, el comportamiento de un perceptor impulsado por una expectativa negativa puede ser involuntariamente imitado por el destinatario, lo que lleva a la confirmación conductual. La imitación no consciente se produce cuando el destinatario corresponde involuntariamente al comportamiento del perceptor con un comportamiento idéntico o similar. Las personas imitan las expresiones faciales de enfado a un nivel muscular cuando se les muestran imágenes representativas e imitan un tono negativo de voz cuando repiten un texto que han escuchado en un tono negativo. Una de las cuestiones analizadas por la actual investigación es si se imitan los comportamientos no verbales negativos que se producen durante las interacciones sociales en curso. Algunas investigaciones plantean que esto podría ocurrir, pero las interacciones sociales implican demandas y metas de auto-presentación que pueden inhibir la imitación de comportamientos negativos. Una segunda pregunta es si la imitación conductual negativa en las interacciones sociales guiadas por expectativas puede conducir a consecuencias negativas. El objetivo asociado es un fuerte motivador de la conducta de imitación. Por lo tanto, en las interacciones en las que las necesidades de afiliación son más notables (situaciones de entrevista), es posible que se imite la conducta del compañero de interacción incluso si no es lo más beneficioso. La profecía auto cumplida ha sido demostrada en varias interacciones y puede ocurrir sin el conocimiento o intención de perceptores o destinatarios. Ocurre cuando el perceptor se crea expectativas sobre el compañero de interacción, trata a su destinatario de forma congruente con la expectativa y este inconscientemente se comporta de manera que confirma las expectativas del perceptor. El perceptor provoca el comportamiento consistente con la expectativa del destinatario alterando el clima afectivo, el esfuerzo realizado, la retroalimentación y las oportunidades para responder. La influencia de los efectos de la expectativa sigue siendo un tema de investigación activo. Podría existir un interesante vacío teórico en el modo en que las tendencias de comportamiento del perceptor suscitan conductas consistentes con la expectativa del destinatario. Existen dos procesos capaces de explicarlo, y se propone además un tercero. En primer lugar, los comportamientos del perceptor imponen limitaciones situacionales y el destinatario muestra reacciones situacionalmente limitadas. En segundo lugar, las conductas del perceptor son conscientemente interpretadas por el destinatario y este decide conscientemente reaccionar del mismo modo. Una tercera posibilidad es que los comportamientos del perceptor congruentes con la expectativa son percibidos por el destinatario, quien, sin saberlo, se implica en comportamientos idénticos a través del proceso automático conductual de imitación. Cuando el perceptor tiene expectativas negativas sobre el destinatario, el comportamiento no verbal refleja esa negatividad. El destinatario puede percibir esos comportamientos e imitarlos inconscientemente. Las conductas negativas mostradas por el destinatario pueden entonces confirmar las expectativas negativas del perceptor.

Este estudio investiga esta posibilidad. En concreto, se analiza, si en el caso de que la imitación conductual negativa se produzca en una interacción social, las consecuencias de la imitación de un comportamiento negativo y la imitación explican cómo los comportamientos congruentes con las expectativas de los perceptores provocan la confirmación conductual con la expectativa del destinatario. En este caso, se simuló una entrevista telefónica, en la que los participantes se postulaban para un hipotético puesto de trabajo. Se manipularon los comportamientos de los entrevistadores relevantes a las expectativas en vez de las propias expectativas formulando a los supuestos candidatos preguntas en un tono de voz negativo o neutral. Se predijo que los candidatos que escucharon las preguntas formuladas en un tono negativo rendirían peor y utilizarían un tono más negativo que los candidatos que escucharon las preguntas neutralmente formuladas. Además, la relación entre el tono de voz del entrevistador y el rendimiento de los candidatos debería estar influida por el tono de voz de los candidatos. Los candidatos cambiaban su tono para encajar con el tono del entrevistador, y hay que considerar este cambio para los efectos del tono de voz del entrevistador en el desempeño general de los candidatos durante la entrevista.

Este experimento ha demostrado que los participantes en esas entrevistas simuladas imitaron el tono de voz negativo del entrevistador, ese tono de voz (manipulado para manifestar un comportamiento guiado por las expectativas) condujo a una profecía auto cumplida en cuanto al rendimiento de los participantes, y que el efecto del tono del entrevistador en el rendimiento de los candidatos se produjo por un cambio en el tono de voz de estos. Por lo tanto, la imitación del tono de voz juega un papel fundamental en el proceso de confirmación conductual. El presente estudio demuestra que las personas imitan comportamientos negativos en las interacciones sociales, incluso cuando esa imitación produce resultados negativos (un peor rendimiento). Las futuras investigaciones deberían investigar qué tipos de comportamientos negativos son imitados en esas interacciones, las circunstancias en las que se produce la imitación negativa, y las posibles consecuencias de esa imitación. Es posible que los procesos de imitación sustenten otros patrones de interacción perjudiciales, así como el incremento de los conflictos en las relaciones. El presente estudio es también el primero en demostrar que la conducta de imitación no consciente puede servir como un proceso a través del cual los comportamientos de los perceptores guiados por las expectativas (paso 2) conducen a los destinatarios a alterar involuntariamente su propio comportamiento para mostrar un rendimiento congruente con la expectativa (paso 3). La imitación puede actuar sola o junto con otros mecanismos, tales como limitaciones situacionales o reciprocidad deliberada, para facilitar la confirmación conductual. Las futuras investigaciones deberían continuar explorando estos y otros mecanismos para llenar el vacío teórico existente entre las tendencias de comportamiento que transmiten las expectativas del perceptor y las conductas de confirmación de expectativas exhibidas por el destinatario. Así pues, la actual investigación amplía la comprensión tanto de la imitación como de la confirmación conductual y demuestra que estos procesos están íntimamente conectados.

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Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Experiencias emocionales en las aulas. Club Lenguaje No Verbal.
Experiencias emocionales en el aula. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les sugerimos un resumen del artículo “Experiencias emocionales de los alumnos en el aula: Un estudio cualitativo multimétodo”, de los autores Wondimu Ahmed, Margaretha P.C. Van der Werf y Alexander Minnaert de la Universidad de Groningen (Países Bajos), que estudia las reacciones emocionales de los alumnos en el aula de clase.

Las recientes investigaciones sobre emociones en el contexto educativo han recibido mucha atención. Este aumento del interés se ha atribuido al reconocimiento de las emociones como importantes constructos psicológicos que fomentan el aprendizaje y el rendimiento. La emoción es un constructo hipotético compuesto de distintos componentes que generalmente, incluyen, pero no se limitan a, sentimientos subjetivos (estoy enfadado), expresiones (fruncir el ceño cuando se siente ira) y reacciones fisiológicas.

Por lo tanto, la comprensión de la experiencia emocional hace necesario el conocimiento de los componentes emocionales subyacentes así como la forma en que funcionan mutuamente. Un tema muy relacionado con las manifestaciones emocionales son sus posibles antecedentes. La bibliografía sobre emociones destaca la viabilidad de las valoraciones cognitivas en la obtención de emociones. Las valoraciones determinan y diferencian las experiencias emocionales. El propósito de este estudio es examinar de qué manera el sistema de respuesta emocional (cambios en el ritmo cardíaco, expresiones no verbales y sentimientos subjetivos) funciona de forma simultánea para revelar las experiencias emocionales y cómo la valoración de situaciones específicas se relaciona con las emociones experimentadas de forma temporal. Se ha tratado de analizar estas cuestiones en las aulas, utilizando un enfoque cualitativo.

Un supuesto fundamental en la medición de emociones, es que las emociones son constructos hipotéticos que pueden inferirse a través de varios indicadores. Tales inferencias son: la experiencia subjetiva, los cambios fisiológicos, y las expresiones no verbales que acompañan a la experiencia. Por lo tanto, para entender el constructo psicológico de la emoción es necesario evaluar distintos sistemas de respuesta emocional a la vez. Otra de las cuestiones de interés en la exploración de las experiencias emocionales son los determinantes de las emociones. Las emociones son el resultado de la valoración cognitiva de eventos significativos para el individuo. La opinión acerca del suceso en el contexto es crucial para provocar emociones. Los contextos pueden variar en función de sus posibilidades y limitaciones, algunos comprenden tareas desafiantes y otros menos exigentes.

La conclusión es, que las emociones se producen como resultado de las valoraciones cognitivas en un contexto por lo que no pueden analizarse por separado. Así pues, en el ámbito educativo, el estudio de las experiencias emocionales de los estudiantes en el contexto exige tener en cuenta el aula de clase. El objetivo de este estudio es triple. En primer lugar, se pretende explorar la correspondencia entre los sentimientos subjetivos, las expresiones emocionales no verbales y las reacciones fisiológicas asociadas al aula. Se evaluaron las emociones (ira, ansiedad, aburrimiento, placer, orgullo y vergüenza) en el aula de matemáticas de forma simultánea a través de múltiples modalidades de respuesta. El segundo objetivo, es examinar la relación entre las emociones de los estudiantes y las valoraciones de rendimiento y valor. Y el tercer propósito, es determinar si los patrones de experiencias emocionales en el aula dependen de la dificultad de la tarea y la capacidad de los participantes.

En cuanto al primer objetivo de este estudio, los resultados revelaron que las expresiones emocionales no verbales de la ira, la ansiedad y del placer son en cierto modo congruentes con la reacciones fisiológicas y con la propia confirmación retrospectiva de los estudiantes de experimentar las emociones simultáneamente. Las expresiones no verbales de aburrimiento, orgullo y vergüenza rara vez correspondieron con las respuestas de los estudiantes en la entrevista. La falta de expresión de emociones de orgullo y vergüenza podría explicarse de varias maneras. La experiencia y expresión de estas emociones requieren tres importantes habilidades cognitivas: conocer las normas y reglas, tener un concepto de sí mismo y ser capaz de valorarse en relación a esas normas.

Otra explicación podría ser que informar acerca de las propias emociones es embarazoso, especialmente en contextos como éste. En relación al segundo de los objetivos, los resultados sugieren que las funciones lineales sencillas no son aptas para explicar las relaciones. Las valoraciones de rendimiento y valor parecen funcionar de manera interactiva. Un examen más detenido de las emociones dominantes experimentadas por cada estudiante y su correspondientes evaluaciones, sugiere que el bajo rendimiento y el bajo valor de la tarea percibidos puede provocar ira y/o ansiedad, mientras que las valoraciones de bajo valor y alto rendimiento pueden llevar al aburrimiento.

Por otra parte, las valoraciones de alto rendimiento y alto valor pueden provocar placer. La explicación más plausible para estos diferentes patrones de relaciones entre las valoraciones y las emociones tiene que ver con las características de medición. Otra posible explicación es que las valoraciones de rendimiento y valor podrían no haber sido suficientes para obtener las distintas emociones. Respecto al tercer objetivo, no se ha hallado una clara asociación entre el nivel de dificultad de la tarea y las emociones de los estudiantes.

A pesar de que el enfoque multimétodo cualitativo utilizado en el presente estudio ha servido para analizar las experiencias emocionales de los estudiantes de manera más eficaz que con un solo método, existen algunas limitaciones que deben ser consideradas. En primer lugar, aunque el diseño del estudio de casos múltiples ha permitido explorar la experiencia emocional de un número limitado de casos con mucho más detalle que con métodos de encuesta, los resultados no se pueden generalizar. Segundo, no se puede asegurar que las emociones manifestadas durante la entrevista sean representaciones precisas de cómo los individuos se sienten en una situación real. En tercer lugar, las reacciones fisiológicas pueden deberse a simples movimientos de la mano y pueden haber interferido en el registro de datos de la frecuencia cardíaca. Por último, las expresiones emocionales no verbales son a priori muestras de esquemas de codificación existentes.

Por lo tanto, la aplicación de tales instrumentos para codificar las emociones en un contexto natural como las aulas puede requerir el muestreo de emociones intensas, que no suelen darse con frecuencia. Teniendo en cuenta estas limitaciones, las futuras investigaciones podrían recurrir al uso de cámaras de vídeo ocultas para registrar las expresiones emocionales no verbales de los participantes. A pesar de estas limitaciones, los resultados del actual estudio tienen importantes implicaciones para la docencia y los procesos de aprendizaje.

Los resultados muestran que hay cierta correspondencia entre los sistemas de respuesta emocional en el contexto del aula. La sincronización de los sistemas emocionales de respuesta moviliza los recursos del organismo para afrontar un reto importante. Por lo tanto, un sistema emocional de respuesta coordinado puede ayudar a los estudiantes a afrontar o evitar las tareas de clase. Por otra parte, las expresiones emocionales no verbales de los estudiantes permiten a los profesores inferir las experiencias subjetivas y las tendencias de acción de los estudiantes. Los resultados revelan asimismo que atendiendo al rendimiento y al valor de las valoraciones de los estudiantes en el aula, se puede mejorar la experiencia de emociones de adaptación.

En conclusión, el enfoque multimétodo plantea que la evidencia convergente de múltiples métodos puede facilitar la comprensión del impreciso constructo de la emoción. En consecuencia, es necesario pasar de los métodos únicos a los multimétodos y de los autoinformes retrospectivos a las evaluaciones online.

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