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La imitación durante el proceso de confirmación conductual. Club Lenguaje No Verbal.
La imitación durante el proceso de confirmación conductual. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “The tongue-tied chameleon: El papel de la imitación no consciente en el proceso de confirmación conductual”, de los autores K. Rachelle Smith-Genthôs, Darcy A. Reich y Mario P. Casa de Calvo de la Universidad Tecnológica de Texas (EE.UU.) y, Jessica L. Lakin de la Universidad Drew (EE.UU.), que analiza la conducta de imitación que se produce durante las interacciones sociales.

Los comportamientos de las personas se interrelacionan durante las interacciones sociales. En la investigación actual, se señala que estos procesos están íntimamente conectados. Concretamente, el comportamiento de un perceptor impulsado por una expectativa negativa puede ser involuntariamente imitado por el destinatario, lo que lleva a la confirmación conductual. La imitación no consciente se produce cuando el destinatario corresponde involuntariamente al comportamiento del perceptor con un comportamiento idéntico o similar. Las personas imitan las expresiones faciales de enfado a un nivel muscular cuando se les muestran imágenes representativas e imitan un tono negativo de voz cuando repiten un texto que han escuchado en un tono negativo. Una de las cuestiones analizadas por la actual investigación es si se imitan los comportamientos no verbales negativos que se producen durante las interacciones sociales en curso. Algunas investigaciones plantean que esto podría ocurrir, pero las interacciones sociales implican demandas y metas de auto-presentación que pueden inhibir la imitación de comportamientos negativos. Una segunda pregunta es si la imitación conductual negativa en las interacciones sociales guiadas por expectativas puede conducir a consecuencias negativas. El objetivo asociado es un fuerte motivador de la conducta de imitación. Por lo tanto, en las interacciones en las que las necesidades de afiliación son más notables (situaciones de entrevista), es posible que se imite la conducta del compañero de interacción incluso si no es lo más beneficioso. La profecía auto cumplida ha sido demostrada en varias interacciones y puede ocurrir sin el conocimiento o intención de perceptores o destinatarios. Ocurre cuando el perceptor se crea expectativas sobre el compañero de interacción, trata a su destinatario de forma congruente con la expectativa y este inconscientemente se comporta de manera que confirma las expectativas del perceptor. El perceptor provoca el comportamiento consistente con la expectativa del destinatario alterando el clima afectivo, el esfuerzo realizado, la retroalimentación y las oportunidades para responder. La influencia de los efectos de la expectativa sigue siendo un tema de investigación activo. Podría existir un interesante vacío teórico en el modo en que las tendencias de comportamiento del perceptor suscitan conductas consistentes con la expectativa del destinatario. Existen dos procesos capaces de explicarlo, y se propone además un tercero. En primer lugar, los comportamientos del perceptor imponen limitaciones situacionales y el destinatario muestra reacciones situacionalmente limitadas. En segundo lugar, las conductas del perceptor son conscientemente interpretadas por el destinatario y este decide conscientemente reaccionar del mismo modo. Una tercera posibilidad es que los comportamientos del perceptor congruentes con la expectativa son percibidos por el destinatario, quien, sin saberlo, se implica en comportamientos idénticos a través del proceso automático conductual de imitación. Cuando el perceptor tiene expectativas negativas sobre el destinatario, el comportamiento no verbal refleja esa negatividad. El destinatario puede percibir esos comportamientos e imitarlos inconscientemente. Las conductas negativas mostradas por el destinatario pueden entonces confirmar las expectativas negativas del perceptor.

Este estudio investiga esta posibilidad. En concreto, se analiza, si en el caso de que la imitación conductual negativa se produzca en una interacción social, las consecuencias de la imitación de un comportamiento negativo y la imitación explican cómo los comportamientos congruentes con las expectativas de los perceptores provocan la confirmación conductual con la expectativa del destinatario. En este caso, se simuló una entrevista telefónica, en la que los participantes se postulaban para un hipotético puesto de trabajo. Se manipularon los comportamientos de los entrevistadores relevantes a las expectativas en vez de las propias expectativas formulando a los supuestos candidatos preguntas en un tono de voz negativo o neutral. Se predijo que los candidatos que escucharon las preguntas formuladas en un tono negativo rendirían peor y utilizarían un tono más negativo que los candidatos que escucharon las preguntas neutralmente formuladas. Además, la relación entre el tono de voz del entrevistador y el rendimiento de los candidatos debería estar influida por el tono de voz de los candidatos. Los candidatos cambiaban su tono para encajar con el tono del entrevistador, y hay que considerar este cambio para los efectos del tono de voz del entrevistador en el desempeño general de los candidatos durante la entrevista.

Este experimento ha demostrado que los participantes en esas entrevistas simuladas imitaron el tono de voz negativo del entrevistador, ese tono de voz (manipulado para manifestar un comportamiento guiado por las expectativas) condujo a una profecía auto cumplida en cuanto al rendimiento de los participantes, y que el efecto del tono del entrevistador en el rendimiento de los candidatos se produjo por un cambio en el tono de voz de estos. Por lo tanto, la imitación del tono de voz juega un papel fundamental en el proceso de confirmación conductual. El presente estudio demuestra que las personas imitan comportamientos negativos en las interacciones sociales, incluso cuando esa imitación produce resultados negativos (un peor rendimiento). Las futuras investigaciones deberían investigar qué tipos de comportamientos negativos son imitados en esas interacciones, las circunstancias en las que se produce la imitación negativa, y las posibles consecuencias de esa imitación. Es posible que los procesos de imitación sustenten otros patrones de interacción perjudiciales, así como el incremento de los conflictos en las relaciones. El presente estudio es también el primero en demostrar que la conducta de imitación no consciente puede servir como un proceso a través del cual los comportamientos de los perceptores guiados por las expectativas (paso 2) conducen a los destinatarios a alterar involuntariamente su propio comportamiento para mostrar un rendimiento congruente con la expectativa (paso 3). La imitación puede actuar sola o junto con otros mecanismos, tales como limitaciones situacionales o reciprocidad deliberada, para facilitar la confirmación conductual. Las futuras investigaciones deberían continuar explorando estos y otros mecanismos para llenar el vacío teórico existente entre las tendencias de comportamiento que transmiten las expectativas del perceptor y las conductas de confirmación de expectativas exhibidas por el destinatario. Así pues, la actual investigación amplía la comprensión tanto de la imitación como de la confirmación conductual y demuestra que estos procesos están íntimamente conectados.

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Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Experiencias emocionales en las aulas. Club Lenguaje No Verbal.
Experiencias emocionales en el aula. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les sugerimos un resumen del artículo “Experiencias emocionales de los alumnos en el aula: Un estudio cualitativo multimétodo”, de los autores Wondimu Ahmed, Margaretha P.C. Van der Werf y Alexander Minnaert de la Universidad de Groningen (Países Bajos), que estudia las reacciones emocionales de los alumnos en el aula de clase.

Las recientes investigaciones sobre emociones en el contexto educativo han recibido mucha atención. Este aumento del interés se ha atribuido al reconocimiento de las emociones como importantes constructos psicológicos que fomentan el aprendizaje y el rendimiento. La emoción es un constructo hipotético compuesto de distintos componentes que generalmente, incluyen, pero no se limitan a, sentimientos subjetivos (estoy enfadado), expresiones (fruncir el ceño cuando se siente ira) y reacciones fisiológicas.

Por lo tanto, la comprensión de la experiencia emocional hace necesario el conocimiento de los componentes emocionales subyacentes así como la forma en que funcionan mutuamente. Un tema muy relacionado con las manifestaciones emocionales son sus posibles antecedentes. La bibliografía sobre emociones destaca la viabilidad de las valoraciones cognitivas en la obtención de emociones. Las valoraciones determinan y diferencian las experiencias emocionales. El propósito de este estudio es examinar de qué manera el sistema de respuesta emocional (cambios en el ritmo cardíaco, expresiones no verbales y sentimientos subjetivos) funciona de forma simultánea para revelar las experiencias emocionales y cómo la valoración de situaciones específicas se relaciona con las emociones experimentadas de forma temporal. Se ha tratado de analizar estas cuestiones en las aulas, utilizando un enfoque cualitativo.

Un supuesto fundamental en la medición de emociones, es que las emociones son constructos hipotéticos que pueden inferirse a través de varios indicadores. Tales inferencias son: la experiencia subjetiva, los cambios fisiológicos, y las expresiones no verbales que acompañan a la experiencia. Por lo tanto, para entender el constructo psicológico de la emoción es necesario evaluar distintos sistemas de respuesta emocional a la vez. Otra de las cuestiones de interés en la exploración de las experiencias emocionales son los determinantes de las emociones. Las emociones son el resultado de la valoración cognitiva de eventos significativos para el individuo. La opinión acerca del suceso en el contexto es crucial para provocar emociones. Los contextos pueden variar en función de sus posibilidades y limitaciones, algunos comprenden tareas desafiantes y otros menos exigentes.

La conclusión es, que las emociones se producen como resultado de las valoraciones cognitivas en un contexto por lo que no pueden analizarse por separado. Así pues, en el ámbito educativo, el estudio de las experiencias emocionales de los estudiantes en el contexto exige tener en cuenta el aula de clase. El objetivo de este estudio es triple. En primer lugar, se pretende explorar la correspondencia entre los sentimientos subjetivos, las expresiones emocionales no verbales y las reacciones fisiológicas asociadas al aula. Se evaluaron las emociones (ira, ansiedad, aburrimiento, placer, orgullo y vergüenza) en el aula de matemáticas de forma simultánea a través de múltiples modalidades de respuesta. El segundo objetivo, es examinar la relación entre las emociones de los estudiantes y las valoraciones de rendimiento y valor. Y el tercer propósito, es determinar si los patrones de experiencias emocionales en el aula dependen de la dificultad de la tarea y la capacidad de los participantes.

En cuanto al primer objetivo de este estudio, los resultados revelaron que las expresiones emocionales no verbales de la ira, la ansiedad y del placer son en cierto modo congruentes con la reacciones fisiológicas y con la propia confirmación retrospectiva de los estudiantes de experimentar las emociones simultáneamente. Las expresiones no verbales de aburrimiento, orgullo y vergüenza rara vez correspondieron con las respuestas de los estudiantes en la entrevista. La falta de expresión de emociones de orgullo y vergüenza podría explicarse de varias maneras. La experiencia y expresión de estas emociones requieren tres importantes habilidades cognitivas: conocer las normas y reglas, tener un concepto de sí mismo y ser capaz de valorarse en relación a esas normas.

Otra explicación podría ser que informar acerca de las propias emociones es embarazoso, especialmente en contextos como éste. En relación al segundo de los objetivos, los resultados sugieren que las funciones lineales sencillas no son aptas para explicar las relaciones. Las valoraciones de rendimiento y valor parecen funcionar de manera interactiva. Un examen más detenido de las emociones dominantes experimentadas por cada estudiante y su correspondientes evaluaciones, sugiere que el bajo rendimiento y el bajo valor de la tarea percibidos puede provocar ira y/o ansiedad, mientras que las valoraciones de bajo valor y alto rendimiento pueden llevar al aburrimiento.

Por otra parte, las valoraciones de alto rendimiento y alto valor pueden provocar placer. La explicación más plausible para estos diferentes patrones de relaciones entre las valoraciones y las emociones tiene que ver con las características de medición. Otra posible explicación es que las valoraciones de rendimiento y valor podrían no haber sido suficientes para obtener las distintas emociones. Respecto al tercer objetivo, no se ha hallado una clara asociación entre el nivel de dificultad de la tarea y las emociones de los estudiantes.

A pesar de que el enfoque multimétodo cualitativo utilizado en el presente estudio ha servido para analizar las experiencias emocionales de los estudiantes de manera más eficaz que con un solo método, existen algunas limitaciones que deben ser consideradas. En primer lugar, aunque el diseño del estudio de casos múltiples ha permitido explorar la experiencia emocional de un número limitado de casos con mucho más detalle que con métodos de encuesta, los resultados no se pueden generalizar. Segundo, no se puede asegurar que las emociones manifestadas durante la entrevista sean representaciones precisas de cómo los individuos se sienten en una situación real. En tercer lugar, las reacciones fisiológicas pueden deberse a simples movimientos de la mano y pueden haber interferido en el registro de datos de la frecuencia cardíaca. Por último, las expresiones emocionales no verbales son a priori muestras de esquemas de codificación existentes.

Por lo tanto, la aplicación de tales instrumentos para codificar las emociones en un contexto natural como las aulas puede requerir el muestreo de emociones intensas, que no suelen darse con frecuencia. Teniendo en cuenta estas limitaciones, las futuras investigaciones podrían recurrir al uso de cámaras de vídeo ocultas para registrar las expresiones emocionales no verbales de los participantes. A pesar de estas limitaciones, los resultados del actual estudio tienen importantes implicaciones para la docencia y los procesos de aprendizaje.

Los resultados muestran que hay cierta correspondencia entre los sistemas de respuesta emocional en el contexto del aula. La sincronización de los sistemas emocionales de respuesta moviliza los recursos del organismo para afrontar un reto importante. Por lo tanto, un sistema emocional de respuesta coordinado puede ayudar a los estudiantes a afrontar o evitar las tareas de clase. Por otra parte, las expresiones emocionales no verbales de los estudiantes permiten a los profesores inferir las experiencias subjetivas y las tendencias de acción de los estudiantes. Los resultados revelan asimismo que atendiendo al rendimiento y al valor de las valoraciones de los estudiantes en el aula, se puede mejorar la experiencia de emociones de adaptación.

En conclusión, el enfoque multimétodo plantea que la evidencia convergente de múltiples métodos puede facilitar la comprensión del impreciso constructo de la emoción. En consecuencia, es necesario pasar de los métodos únicos a los multimétodos y de los autoinformes retrospectivos a las evaluaciones online.

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Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Reconocimiento de anomalías conductuales y detección de mentiras. Club Lenguaje No Verbal.
Reconocimiento de anomalías conductuales y Detección de mentiras. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Efectos positivos del entrenamiento en reconocimiento de anomalías conductuales para la detección de mentiras”, de los autores David Matsumoto y Hyisung C. Hwang de la Universidad Estatal de San Francisco (EE.UU.), Lisa G. Skinner del F.B.I. (EE.UU.) y Mark G. Frank de la Universidad Estatal de Nueva York (EE.UU.), que trata de los posibles efectos positivos del entrenamiento en la detección de anomalías conductuales para los agentes de la ley.

El reconocimiento de indicadores relacionados con la verdad y la mentira puede ser una valiosa ayuda para los agentes de la ley, y la investigación ha proporcionado una gran fuente de información relativa a dichos indicadores. Una de ellas proviene del análisis de las palabras utilizadas en las tomas de declaración o los interrogatorios. Las mentiras contienen menos palabras y omisiones de información; son menos plausibles, estructuradas, y lógicas; son más internamente discrepantes y ambivalentes; contienen detalles recurrentes y carecen de marco contextual; e incluyen más descripciones de lo que no ocurrió. Otra fuente de indicadores proviene del análisis del comportamiento no verbal.

Los indicadores de comportamiento no verbal se producen debido a que las emociones y cogniciones se expresan verbalmente y porque los pensamientos y sentimientos opuestos generados al mentir suelen filtrarse a pesar de los intentos de controlarlos. Los indicadores de comportamiento no verbal de la mentira comprenden cambios en el uso de ilustradores del habla y gestos emblemáticos; expresiones faciales de emoción y cognición, especialmente fuga emocional; cambios en el parpadeo, pausas, y tasas de habla; e intentos de controlar o regular las propias emociones. A pesar de la existencia de estas dos ricas fuentes de indicadores de la verdad y la mentira, no son fácilmente identificables. Pero para algunas profesiones, es crucial que las mentiras se detecten con mayor precisión que al azar; la aplicación de la ley es una de esas profesiones. Dado que no existen indicios de engaño, una cuestión fundamental es si los individuos en general, y los agentes de la ley en particular, pueden ser entrenados para mejorar su capacidad para detectar mentiras.

Por lo tanto es importante formar a las personas en el reconocimiento de los indicadores verbales y no verbales de la verdad y la mentira conjuntamente puesto que suelen aparecer de forma simultánea. Se ha examinado si la formación tanto en indicadores verbales como no verbales de la verdad y la mentira tendría efectos positivos sobre la capacidad de los agentes de la ley para su detección. Los participantes del estudio son alumnos de la Academia Nacional del FBI.

Los análisis han generado varias conclusiones notables. Cuando los vídeos fueron analizados en su conjunto, hubo un aumento general de las tasas de precisión de alrededor del 10%, lo que corresponde con un tamaño del efecto bastante grande. Los efectos positivos del entrenamiento se repitieron cuando se analizaron los datos de los vídeos de individuos que decían la verdad y los vídeos de individuos que mentían por separado. Curiosamente el efecto del entrenamiento fue mayor con los vídeos en los que se mentía que con los vídeos en los que se decía la verdad, y limitado a vídeos de crímenes más que a vídeos de opiniones. No obstante, existen ciertas limitaciones en este estudio, tal vez la mayor es la falta de grupo control. Debido a esto, no se puede descartar por completo la posibilidad de que los alumnos hayan mejorado su capacidad de detectar mentiras simplemente asistiendo a un curso en la Academia Nacional del FBI, ni se puede deducir que los efectos dependan exclusivamente del contenido de ese curso en particular.

Otra limitación podría ser el número relativamente pequeño de vídeos utilizados en los pre y post tests y su brevedad, y el hecho de que los alumnos fueran meros observadores de la interacción y no tuvieran la libertad de interrogar a los entrevistados ellos mismos. De este modo, los alumnos tuvieron que hacer juicios basados en la mínima información disponible. Otra posible limitación de los vídeos utilizados para evaluar la precisión en la detección de mentiras es el hecho de que representaban estudiantes de licenciatura y de postgrado y algunos miembros de la comunidad, mientras que los vídeos utilizados en la formación incluyen víctimas reales, sospechosos y testigos. No parece, sin embargo, que esto sea una limitación, ya que no hay evidencia que sugiera que las fugas verbales y no verbales sean específicas de la edad adulta, y no hay ninguna razón o evidencia que indique que la anomalías conductuales representadas en los vídeos sean diferentes a las generadas por las personas que aparecen en los vídeos de formación para las clases.

Por otro lado, que la mejoría en la precisión de la detección de mentiras se produzca al combinar las técnicas de análisis de palabras y comportamiento no verbal puede parecer de sentido común dado que el entrenamiento en una estrategia u otra generalmente produce beneficios. Sin embargo, que cada técnica produzca efectos positivos por separado no significa necesariamente que lo hagan de forma combinada. Los alumnos que aprenden ambas técnicas por separado suelen sentirse abrumados por la cantidad de detalles a los que deben prestar atención, y es muy probable que la formación en ambas pueda haber producido demasiada sobrecarga de información de manera que su aplicación práctica no haya tenido éxito.

Los resultados sugieren asimismo que la mejora en los índices de precisión observados en el estudio no es simplemente debida a los aumentos en el procesamiento activo de los estímulos. Algunos estudios han revelado que, debido al sesgo de verdad (tendencia a juzgar las declaraciones como verdaderas), el entrenamiento en detección de mentiras puede afectar a la precisión en la detección de mentiras pero no de verdades. No obstante, los resultados hallados no apoyan esta idea, ya que el entrenamiento produce un aumento en los índices de precisión tanto en los vídeos de individuos que dicen la verdad como en los vídeos de individuos que engañan. Lamentablemente, el diseño del estudio impide saber exactamente que elementos fundamentales de los cursos producen efectos positivos en la precisión de la detección de mentiras.

En consecuencia, el reconocimiento de anomalías conductuales en el comportamiento verbal y no verbal no sólo ayuda a los investigadores a detectar mentiras con mayor precisión; sino que también puede utilizarse como apoyo en las entrevistas e interrogatorios. No obstante, el reconocimiento de anomalías conductuales para evaluar la veracidad y detectar mentiras en entrevistas de investigación no es la panacea para resolver todos los casos. Normalmente las entrevistas e interrogatorios necesitan apoyarse en otras fuentes como declaraciones de testigos, pruebas forenses y otras evidencias.

Aún así, los investigadores deben preparar y planificar las entrevistas e interrogatorios, y elaborar las preguntas y guiar la conversación cuando se detecten anomalías. Del mismo modo, los investigadores que han recibido formación en detección de mentiras deberían tener cuidado con los sesgos que puedan aparecer tras el entrenamiento. Así pues, la identificación de anomalías conductuales válidas indicadoras de verdad y mentira, tanto verbales como no verbales, puede ser de gran utilidad para cualquier investigador.

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Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Arrepentimiento Verdadero y Arrepentimiento Simulado. Club Lenguaje No Verbal.
Arrepentimiento Verdadero y Arrepentimiento Simulado. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les ofrecemos un resumen del artículo “Lágrimas de cocodrilo: Comportamientos faciales, verbales y corporales relacionados con el arrepentimiento verdadero y simulado”, de los autores Leanne ten Brinke y Stephen Porter de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), que trata sobre la detección del engaño emocional en el arrepentimiento.

El engaño es un aspecto común de la interacción social humana. No obstante, las mentiras acompañadas de intensas emociones y manifestaciones emocionales falsas pueden tener graves consecuencias a nivel individual y social. Por ejemplo, en sentencias condenatorias o audiencias de libertad condicional, el arrepentimiento es un factor importante; la credibilidad percibida de la emoción de un acusado durante su testimonio determina las decisiones finales relativas a su futuro. Los sentimientos de culpa se producen sobre todo en situaciones en las que el acto deplorable era controlable por el transgresor.

Aunque se ha sugerido que una sola expresión universal no representa arrepentimiento, ninguna investigación empírica hasta la fecha ha considerado analizar la combinación de expresiones emocionales universales asociadas a este estado de ánimo. Además, ningún estudio ha examinado las posibles diferencias de expresión emocional entre el arrepentimiento verdadero y el simulado. La teoría y la investigación plantean la existencia de varias señales de comportamiento asociados con el engaño.

En teoría, las manifestaciones de un mentiroso y de quien dice la verdad deben variar debido a la elevada excitación, la carga cognitiva y el control conductual involucrados en la simulación de un relato o sentimientos. Mientras relata los hechos, el mentiroso debe controlar sus expresiones faciales (a veces tiene que ocultar o simular una emoción) y el lenguaje corporal. Esta necesaria “multitarea” debería reducir el nivel de control consciente que el mentiroso tiene sobre cada canal de comportamiento e incrementar la cantidad de “fugas” relativas a uno u otro(s), en función de a que le está dedicando su esfuerzo. Teniendo en cuenta que la cara es el foco principal en la interacción interpersonal, un mentiroso inteligente sería capaz de controlar su expresión facial.

De esta manera, los individuos que engañan deben mantener su duplicidad simulando expresiones emocionales concurrentes con la mentira y eliminando la “fuga” de sus verdaderas emociones. Dada la compleja musculatura de la cara, y la pesada carga cognitiva relacionada con esta tarea, no es de extrañar que la expresión de emociones genuinas y simuladas pueda ser sensiblemente diferente. Por lo tanto, se puede deducir que las emociones relacionadas con el engaño podrían dar lugar a expresiones simuladas.

La evidencia empírica señala que puede ser importante atender a las señales verbales para detectar mentiras emocionales en las manifestaciones de arrepentimiento. La extensa bibliografía sobre el engaño revela que, los mentirosos tienen tendencia a hablar más lento y dar menos detalles. Son asimismo más propensos a dudar. Del mismo modo, los patrones lingüísticos pueden proporcionar indicadores de falso discurso. En concreto, los mentirosos tienden a utilizar menos pronombres en primera persona y referencias a otras personas.

La bibliografía existente confirma que también existen asociaciones entre el lenguaje corporal y el engaño. El presente estudio investiga las posibles señales faciales, verbales y corporales de engaño en las manifestaciones de verdaderas transgresiones autobiográficas asociadas con el arrepentimiento verdadero y simulado. Se prevén diferencias en la presencia y duración de las expresiones emocionales que se producen cuando los participantes describen sus sentimientos de arrepentimiento genuinos frente a los simulados.

La Hipótesis 1 plantea que se prevé que la tristeza domine las manifestaciones de sentimientos genuinas en comparación con las manifestaciones simuladas. Por otro lado, se prevé que las manifestaciones simuladas de emociones se caractericen por la presencia de expresiones emocionales discordantes, como felicidad o ira.

Según la hipótesis 2, se prevé de manera similar que las verdaderas manifestaciones emocionales den lugar a largos estados de tristeza. Sin embargo, las manifestaciones engañosas contendrían mayores estados de felicidad e ira.

De acuerdo con la hipótesis 3, se prevé que las expresiones negativas (simuladas) estén más frecuentemente seguidas de expresiones positivas (fuga emocional) en el arrepentimiento simulado, en comparación con el verdadero arrepentimiento. La hipótesis 4 plantea la relación de los indicadores verbales con el arrepentimiento simulado. En la hipótesis 5 se analiza el lenguaje corporal como señal de arrepentimiento simulado.

Este estudio es probablemente el primero en investigar las señales conductuales en el arrepentimiento verdadero y simulado. Se esperaba que las manifestaciones emocionales difirieran en los niveles de credibilidad, especialmente cuando los participantes describían los sentimientos asociados a cada transgresión. Un hallazgo importante es que no existen diferencias significativas en la presencia de expresiones faciales emocionales universales entre el arrepentimiento verdadero y el simulado. Las manifestaciones emocionales de arrepentimiento simulado (por ejemplo: “Me sentí tan culpable”) contienen una mayor variedad de emociones, en relación con las manifestaciones genuinas. Las manifestaciones simuladas se relacionan normalmente con felicidad y sorpresa. Además, puesto que los relatos genuinos contienen menos emociones, la manifestación emocional del mentiroso puede también reflejar una estrategia de sobre-compensación. Esto da lugar a un comportamiento emocional melodramático por una transgresión pasada relativamente leve, no delictiva, que no justifica tal expresión.

Dado que ambas experiencias descritas ocurrieron en realidad (es decir, todos los detalles del evento eran verdaderos) y que no se ejerció ningún control sobre la longitud o el contenido específico de los relatos de cada participante, es sorprendente que no se encuentren diferencias en la expresiones faciales emocionales al analizar toda la narración. Se examinaron asimismo las micro-expresiones como posibles señales de engaño emocional y las frecuencias relativas parecen indicar que pueden revelar el verdadero estado de ánimo. Las micro-expresiones generalmente indican tristeza en el arrepentimiento genuino e ira en el simulado. Mientras que la tristeza es un elemento del arrepentimiento, la ira normalmente es contraria a él.

Por lo tanto, estas breves expresiones pueden revelar sentimientos encubiertos (y aparentes). El hallazgo de que las micro-expresiones (en general) son igualmente comunes en las expresiones genuinas y en las simuladas. Destaca la importancia de considerar la emoción expresada en su contexto en lugar de simplemente interpretar la presencia de una micro-expresión como señal de engaño. Además de la presencia de emociones expresadas, se ha descubierto asimismo que las secuencias de expresiones emocionales de arrepentimiento verdadero son diferentes de las del arrepentimiento simulado, pero únicamente en la parte inferior de la cara.

Por el contrario, las expresiones negativas (tristeza) en el arrepentimiento simulado son seguidas normalmente por otras emociones, positivas y negativas. A pesar de no presentar diferencias significativas en el lenguaje corporal y las conductas verbales, los participantes muestran más vacilaciones del habla (por ejemplo: “eh, eh, eh”), cuando cuentan la historia relacionada con el arrepentimiento simulado en comparación con el verdadero relato de arrepentimiento. El aumento de vacilaciones del habla generalmente da lugar a un incremento de la complejidad cognitiva. Por otro lado, el contacto cara a cara con un infractor durante una audiencia de libertad condicional influye enormemente en las decisiones relativas a la liberación.

Por lo tanto, la identificación de señales de comportamiento fiables que puedan diferenciar entre el arrepentimiento verdadero y el simulado podría tener considerables implicaciones prácticas. Los resultados actuales pueden ser de relevancia práctica para psicólogos forenses, para agentes de libertad condicional y para los que toman decisiones legales al evaluar la veracidad de las manifestaciones de arrepentimiento.

A pesar de que es necesaria más investigación antes de que tales señales comporten factores agravantes o atenuantes en un juicio, los profesionales clínicos pueden encontrar esta investigación útil para detectar y enfrentarse a las “lágrimas de cocodrilo”, resultando probablemente en un tratamiento más justo y efectivo para los delincuentes. En general, se necesita más investigación para obtener una mayor comprensión de esta común y significativa emoción humana.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

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Convenciones culturales y lateralidad manual. Club Lenguaje No Verbal.
Convenciones Culturales y Lateralidad Manual. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “En busca de influencias culturales en la asociación corporal específica de la preferencia de mano y la valencia emocional”, de los autores Juanma de la Fuente, Antonio Román y Julio Santiago de la Universidad de Granada (España) y, Daniel Casasanto del New School for Social Research (EE.UU.), acerca de las convenciones culturales sobre el uso de la mano derecha o izquierda.

En muchas lenguas y culturas se asocia el lado derecho con las cosas buenas y el lado izquierdo con las cosas malas. Casasanto demostró que los zurdos tienden a asociar la izquierda con ideas positivas y la derecha con ideas negativas, mientras que los diestros muestran una correspondencia culturalmente aceptada. Así, cada grupo asocia el bien con su lado dominante, un efecto corporal específico en la estructura conceptual. Las diferencias corporales determinan la dirección de las asociaciones espaciales y de valencia. Curiosamente, Casasanto no encontró pruebas de influencia cultural en relación con “lo bueno está en la derecha” superpuesta al patrón corporal específico.

En base a los resultados hallados en los estudios realizados con hablantes holandeses e ingleses, parece ser que las convenciones culturales que asocian el bien con la derecha no juegan ningún papel en el establecimiento del mapa conceptual entre el espacio izquierda-derecha y las ideas sobre el bien y el mal. Sin embargo, las convenciones sobre izquierda-derecha en la cultura inglesa y holandesa pueden no ser tan fuertes como en otras culturas. En inglés y en holandés, la “izquierda” se asocia con la torpeza, pero no necesariamente con lo sucio o con el mal. La cultura árabe, sin embargo, tiene convenciones más fuertes en favor de la derecha y en contra de la izquierda. En la cultura árabe hay tabúes acerca de la izquierda que se aplican a todo tipo de actividades cotidianas. Si la cultura juega un papel en el establecimiento de la asociación conceptual entre el espacio izquierda-derecha y en la evaluación emocional, su efecto debería ser más perceptible en la cultura árabe que en otras culturas que carecen de esos prejuicios. En este artículo se compara la correspondencia entre el espacio izquierda-derecha y la valencia emocional en árabes, españoles, y árabes biculturales que viven en España.

Experimento 1: Asociaciones espaciales y de valencia en españoles y árabes biculturales. El primer paso fue replicar los hallazgos de Casasanto en españoles diestros y zurdos. España comparte las principales características de la cultura occidental con los grupos americanos y holandeses previamente evaluados, pero también difiere de manera importante debido a sus raíces católicas, frente a los protestantes. Además, la lengua española pertenece a una familia lingüística diferente, las lenguas romances (frente a la germánica). Se planteó asimismo extender los resultados anteriores a los participantes biculturales, mediante la inclusión de un grupo de árabes que viven en España.

A los participantes se les presentó un dibujo que representaba a un personaje de dibujos animados, visto desde arriba con una caja a la izquierda y otra a la derecha Se les dijo que el personaje (llamado Bob o Mohamed, según la cultura del participante) estaba planeando una visita al zoológico y que le encantan las cebras y piensa que son buenas, pero odia a los pandas y piensa que son malos (o viceversa). Se les indicó a los participantes que colocasen el animal bueno en la casilla correspondiente a las cosas buenas y el animal malo en la casilla correspondiente a las cosas malas. Tras completar esta tarea, los participantes respondieron a cinco preguntas informativas.

Después de las preguntas, se les pidió a los participantes que indicaran si eran diestros o zurdos. Experimento 2: Asociaciones espaciales y de valencia en árabes marroquíes. El experimento se llevó a cabo en Marruecos para evaluar un grupo adicional de participantes árabes en la misma tarea. Todos los participantes estaban inmersos en la cultura árabe (en Marruecos) y el lenguaje (Darija, el dialecto local del árabe). El procedimiento fue el mismo que para los grupos anteriores, con la excepción de que los materiales se tradujeron en darija. No se les pidió que indicaran si eran diestros o zurdos. En su lugar, realizaron una prueba de predominancia manual.

Estos resultados replican la asociación corporal específica entre lo bueno y el lado dominante del espacio encontrada por Casasanto en individuos de dos nuevas culturas (española y árabe), probada en dos nuevos idiomas (español y darija). No se han encontrado efectos de las presiones culturales que favorezcan la superposición de la derecha sobre el patrón corporal específico de las asociaciones implícitas. Por otra parte, se han encontrado asociaciones implícitas similares entre el espacio izquierda-derecha y la valencia emocional entre los españoles evaluados en España, los árabes biculturales evaluados en España, y los árabes evaluados en Marruecos. Las comparaciones entre los diestros de los tres grupos no mostraron diferencias significativas en la preferencia implícita de asociar lo bueno con el lado derecho del espacio. No obstante, el grupo árabe marroquí posee creencias explícitas más fuertes acerca de la relación entre la derecha y el bien que el grupo español.

En resumen, los datos actuales confirman que las asociaciones explícitas del lado derecho con las cosas buenas y el lado izquierdo con las cosas malas son más fuertes en la cultura árabe que en la cultura española. La fluidez percepto-motora corporal específica sigue siendo, hasta el momento, la única explicación para la asociación conceptual del espacio horizontal y la evaluación emocional. Mientras que la fuerza de las asociaciones explícitas espaciales y de valencia varían entre culturas, la fuerza de las asociaciones implícitas espaciales y de valencia no varían. Las convenciones idiomáticas y culturales que relacionan la derecha con el bien y la izquierda con el mal no parecen tener ningún efecto sobre las asociaciones implícitas espaciales y de valencia de las personas.

Sin embargo, la prueba definitiva para afirmar esta conclusión, debería incluir los datos de zurdos árabes. Pero dada la dificultad de encontrar este tipo de participantes, una estrategia alternativa será la de cambiar temporalmente la fluidez percepto-motora en los árabes diestros tal y como hicieron Casasanto y Chrisykou, que demostraron que unos pocos minutos de ejecución menos fluida con la mano derecha fueron suficientes para revertir las asociaciones implícitas de los participantes diestros holandeses del bien con la derecha y del mal con la izquierda. En consecuencia, si la cultura influye, los diestros árabes deberían ser más resistentes que los diestros españoles a los efectos del entrenamiento motor.

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Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Los Gestos en la Conversación. Club Lenguaje No Verbal.
Los Gestos en la Conversación. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les ofrecemos un resumen del artículo “Cuando las palabras fallan: Gestos de colaboración en diálogos explicativos”, de los autores Patrick G.T. Healy y Nicola Plant de la Universidad Queen Mary de Londres (RU), Christine Howes de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) y, Mary Lavelle del King’s College (RU), que trata sobre la naturaleza colaborativa del diálogo.

La conversación es una actividad colaborativa e interactiva en la que tanto el que habla como el que escucha contribuyen simultáneamente al establecimiento de cada turno. Poco se sabe acerca de cómo se realizan los gestos durante una interacción cara a cara. Lo que se sabe indica que un contexto conversacional tiene efectos significativos tanto en el tipo de gestos que se producen y cómo se realizan. Aunque los gestos del que habla suelen ser el foco de atención en la conversación los oyentes también pueden contribuir a la interacción. Una de las funciones de conversación común de los gestos de un oyente es proporcionar retroalimentación al hablante acerca de cómo están respondiendo los destinatarios a la intervención expuesta.

La forma más conocida de retroalimentación de este tipo son los canales de apoyo verbales como “mmm”, “ahah” o asentir con la cabeza que proporcionan evidencia de que los destinatarios han entendido la intervención hasta el momento. La conversación también crea oportunidades para el uso de gestos cuidadosamente coordinados, como la rectificación reciproca de gestos y el uso de los espacios temáticos compartidos, que son exclusivos de la conversación. Los gestos de los oyentes son especialmente interesantes porque la mayoría de los modelos de producción gestual han asumido que los elementos del sistema cognitivo o computacional que los producen están “mecánicamente conectados” a través de los nervios, músculos o esqueleto.

Así pues, los oyentes pueden proporcionar muestras de comprensión al orador. Sin embargo, se puede asimismo sacar provecho de la retroalimentación para señalar problemas en una interacción y esto también puede realizarse con gestos. Esta retroalimentación negativa puede darse en forma de aceptación o puede implicar intentos de iniciar o responder a aclaraciones. Una motivación clave para el análisis que aquí se presenta es la idea de que la evidencia de falta de comprensión determina los puntos de inflexión en una interacción, requiriendo que la gente cambie el curso y realice cambios o rectificaciones para retomar el hilo. Por tanto, esto conduce a la hipótesis general de que los recursos comunicativos son muy valiosos cuando surgen problemas de entendimiento en una conversación. Los gestos, especialmente los de los oyentes, ofrecen tales recursos.

Cuando un hablante tiene problemas en su turno de palabra, sus destinatarios intensifican el uso de recursos no verbales para tratar de resolver el problema. En este trabajo se analiza la hipótesis de que los gestos que realizan los oyentes con las manos deberían ser especialmente valiosos cuando aparecen problemas de comprensión en la conversación. Tal y como se ha demostrado, los gestos y las expresiones faciales de los oyentes pueden proporcionar importante información de contenido específico además de servir de funciones genéricas de gestión de la interacción como quien va a hablar a continuación. Los diálogos aclarativos representan una forma particularmente explícita y crítica de retroalimentación donde los participantes han decidido que algún punto de entendimiento tiene que ser abordado antes de que continúe la conversación.

En este trabajo, se exploran dos elementos de las hipótesis. En primer lugar, que las secuencias de clarificación son situaciones en las que el componente verbal de la interacción es insuficiente y deben emplearse recursos no verbales para compensar. En segundo lugar, si la conversación es un esfuerzo de colaboración, deberían ser situaciones en las que los destinatarios (oyentes) ayuden a retomar el hilo de la conversación. Además, se prevé que si los oyentes están colaborando o tratando de colaborar en la solución del problema abordado en la aclaración, sus respuestas deberían conllevar un mayor uso de gestos específicos de contenido (gestos icónicos y mímica) y no sólo, por ejemplo, movimientos de la mano que supongan retroalimentación genérica, búsqueda de palabras o intentos por tomar la palabra.

Para probar estas predicciones se han examinado los patrones gestuales del hablante y del oyente durante las secuencias de clarificación en interacciones narrativas espontáneas. La tarea básica consiste en recordar una experiencia específica que se haya tenido y describirla a la otra persona. Las experiencias son sugeridas, al azar, de un conjunto de seis experiencias corrientes: dolor de espalda, risa, masaje, dolor de estómago, dolor de muelas y bostezo.

Los resultados hallados proporcionan apoyo adicional para afirmar que en el diálogo libre, ambos participantes hablante y oyente, contribuyen activamente al establecimiento de cada turno. Aunque los oyentes mueven sus manos menos que los hablantes, aportan una retroalimentación simultánea a los hablantes y a veces usan señales no verbales para tratar directamente de ayudar al hablante a establecer su turno.

En general, los hablantes mueven más sus manos y producen más gestos específicos de contenido, mientras que los oyentes proporcionan principalmente información para indicar una atención continua y comprensión. Este trabajo amplía la bibliografía separando las secuencias de aclaración del resto de los diálogos y demostrando que implican un uso distintivo de los recursos no verbales en las que ambos hablantes y oyentes cambian su comportamiento.

Estos resultados y los hallazgos anteriores revelan el papel fundamental de las aportaciones de los oyentes durante las rectificaciones y aclaraciones y son consistentes con la idea de que determinan los puntos de inflexión en una conversación. En consecuencia, sostienen que las personas son especialmente sensibles a estos momentos y, los oyentes dedicarán un esfuerzo adicional importante en solventarlos. Asimismo, revelan un conjunto potencialmente útil de claves para la identificación automática de los puntos críticos en la interacción espontánea.

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Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

La Conducta de Voto. Club Lenguaje No Verbal.
La Conducta de Voto. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “La imitación convierte en votantes prosociales”, de las autoras Mariëlle Stel y Fieke Harinck de la Universidad de Leiden (Países Bajos.), acerca del impacto que tiene la conducta de los votantes en el ámbito de la política.

La conducta de voto tiene un gran impacto en el gobierno y en la ruta política que se toma. La influencia de la imitación, definida como el acto de imitar el comportamiento no verbal de otra persona, es un importante factor que no ha sido investigado de forma empírica. La investigación ha demostrado que la imitación facilita los pensamientos y comportamientos prosociales, por lo tanto es posible que afecte a las opiniones de las personas sobre los partidos políticos prosociales e incluso a su conducta de voto. En este artículo se aborda esta cuestión mediante la investigación de los efectos de la imitación sobre la conducta de voto.

Generalmente, el hecho de imitar es inconsciente y se ha podido demostrar en varios ámbitos del comportamiento, como la imitación vocal, facial y de la postura. Esta imitación influye inconscientemente y de manera positiva tanto en las opiniones y comportamientos de los imitadores como de los imitados hacia su compañero de interacción y otras personas en general. Una de las consecuencias de la imitación es que conlleva una visión más prosocial de uno mismo y un comportamiento más prosocial hacia los demás. Así pues, del mismo modo la imitación dará lugar a un voto más prosocial. Se prevé que las personas prosociales se sientan más atraídas hacia partidos de izquierdas o liberales en lugar de hacia partidos de derechas o conservadores. Las personas prosociales se preocupan por la igualdad y la armonía interpersonal, lo que está relacionado con políticas de izquierdas. En investigaciones anteriores se ha demostrado que las personas cuyo razonamiento moral tiene una inclinación más prosocial son igualmente más liberales en sus actitudes políticas. En resumen, se espera que el hecho de ser imitado suponga más votos de izquierdas que de derechas. En un experimento de laboratorio, se ha podido determinar la relación causal entre la imitación y la hipotética conducta de voto. Para poner a prueba las hipótesis mencionadas, los participantes debían interactuar con un cómplice entrenado para imitar o para no hacerlo. Tras la interacción, se midió la inclinación de los participantes hacia los demás. Presentada como una parte sin relación con el experimento, se preguntó a los participantes por que partido votarían si las elecciones políticas se celebrasen en ese momento. Asimismo, para comprobar otros posibles mediadores, se midieron la conexión empática que habían sentido los participantes hacia el compañero de interacción y la actitud de los participantes hacia una cuestión prosocial.

Esta investigación ha revelado que el porcentaje de votantes de izquierdas fue significativamente mayor en los que acababan de ser imitados en una conversación en comparación con los que no estaban siendo imitados. Es este cambio en la visión de uno mismo como más conectado con los demás, y no la conexión con el compañero de interacción, el responsable de los efectos. Por lo tanto, debido a la sensación de estar más conectado con los demás en general, tal y como se planteaba en la hipótesis inicial, los participantes votaron de una manera más prosocial y de izquierdas. El análisis de los participantes que cambiaban el voto parece sugerir que los resultados se deben a que los no imitados cambian con más frecuencia de una tendencia de voto de izquierdas a una de derechas en comparación con los imitados. Normalmente un voto político es la elección deliberada de un partido con el que uno se identifica, o que corresponde con los valores que se han interiorizado a lo largo de la vida. La investigación muestra que el hecho de ser imitado, lo cual se percibe de manera inconsciente, puede incluso influir en este tipo de comportamientos deliberados resultado de nuestras propias normas y valores. Una de las limitaciones del estudio podría ser que la muestra es predominantemente femenina. Los resultados son estables al analizar únicamente a mujeres. No obstante, no se prevé que los resultados sean distintos si la muestra fuera principalmente masculina. En primer lugar, no existen evidencias de que hombres y mujeres difieran en su orientación hacia los demás y en su conducta de voto. En segundo lugar, la investigación previa ha demostrado que no existen diferencias en los resultados entre hombres y mujeres en relación a los efectos que tiene el hecho de ser imitado en las actitudes prosociales o en el comportamiento. Se podría criticar que el hecho de que la imitación tenga lugar justo antes de emitir el voto es una situación excepcional y artificial. Sin embargo, la gente imita de manera inconsciente y es imitada continuamente en su día a día, incluso cuando los demás son desconocidos. Por lo tanto, aunque el marco experimental pueda considerarse artificial, la situación puede generalizarse al mundo real. En futuras investigaciones se podría analizar la duración de éstos efectos de la imitación sobre la conducta de voto. Es posible que los efectos de la imitación sobre la conducta de voto sólo se produzcan cuando la votación se emite durante un periodo de tiempo limitado tras la imitación. Sería interesante, y de interés práctico, investigar cuando empiezan a desaparecer los efectos de la imitación y después de cuanto tiempo los efectos ya no aparecen. En este sentido, el estudio muestra que la imitación afecta incluso a la conducta que no sigue directamente a la imitación, la que se manifiesta después de realizar otras breves tareas. Sería igualmente interesante investigar si la fuente de la imitación influye en la aparición de los efectos. Se podría plantear si el hecho de ser imitado por una persona abiertamente de derechas afectaría a la tendencia prosocial de izquierdas o de derechas en la conducta de voto. La investigación, al demostrar que el hecho de ser imitado despierta la simpatía por el imitador, indicaría que cuando se está siendo imitado por una persona de derechas, esta simpatía que se genera puede cambiar la conducta de voto hacia una tendencia más de derechas. Sin embargo, los resultados actuales parecen suponer que el acto de ser imitado conduce a una visión más prosocial de uno mismo, lo que influye en que la conducta de voto tenga una inclinación más prosocial. En conclusión, los resultados presentes muestran que la imitación no sólo conlleva que las personas estén más orientadas hacia los demás, sino que el hecho de ser imitadas las convierte incluso en votantes más prosociales.

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Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Expresiones faciales de enfado. Club Lenguaje No verbal.
Expresiones faciales de enfado. Club Lenguaje No verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “La función de Compromiso de las Expresiones Faciales de Enfado”, de los autores Lawrence Ian Reed y Steven A. Pinker de la Universidad de Harvard (EE.UU.) y, Peter DeScioli de la Universidad Estatal de Nueva York (EE.UU), que trata de las funciones de las expresiones faciales.

Las expresiones de enfado están entre las señales más comunes de la vida social humana. Una cara de enfado puede incrementar las hostilidades y llevar a un comportamiento destructivo, incluyendo la violencia. Las personas instintivamente pueden sentir que las expresiones de enfado también pueden mantener la paz transmitiendo las expectativas sociales y los límites personales: la amenaza de agresión puede evitar la agresión real. Sin embargo, esta intuición es teóricamente incompleta y no comprobada empíricamente. En los experimentos aquí publicados, se ha probado una particular versión de la misma: que las expresiones de enfado funcionan como amenazas creíbles en las negociaciones.

La teoría acerca de las expresiones faciales plantea que señalan los estados emocionales o las tendencias de acción. El problema de una teoría de señalización simple es que no siempre es evidente por qué es adaptable para un organismo transmitir su estado interno o su inminente acción, o por qué un perceptor debe tomar las señales al pie de la letra. La teoría de juegos ha proporcionado un gran avance en la especificación de la función comunicativa de las expresiones faciales: la hipótesis de que las expresiones indican el compromiso de llevar a cabo una amenaza o promesa en situaciones de negociación. El objetivo del compromiso es influir en las decisiones del socio dejándole la última oportunidad para decidir el resultado. Un problema inherente al compromiso es hacerlo de manera que sea creíble. Dado que el cumplimiento emocional es interno e inobservable, los compromisos subjetivos deben parecer creíbles para ser eficaces.

Sin embargo, un problema importante es que se pueden obtener beneficios engañando a los perceptores con una amenaza o promesa, para después renegar si los costes son demasiado altos (“farol”). En este caso, las expresiones faciales serían “palabrería”, y los perceptores aprenderían a ignorar las señales. Las expresiones de ira revelan estados agresivos e inflexibles y la intención de acercarse con ánimo de hostilizar. El enfado y las amenazas se producen a menudo en situaciones de negociación cuando dos individuos tienen intereses encontrados sobre la división de los recursos, como el precio de venta de un negocio, pero también tienen un interés común en llegar a un acuerdo.

Se ha modificado el juego del ultimátum para investigar el efecto de las expresiones de enfado en la credibilidad de las amenazas en las negociaciones. En el juego del ultimátum estándar, un proponente decide la cantidad de dinero que ofrece a un respondedor, y este decide si acepta o rechaza la oferta, si la oferta es rechazada, ninguno recibe nada. A pesar de que un respondedor racional, e interesado debería aceptar cualquier oferta mayor que cero, normalmente suelen ser malintencionados y rechazan las ofertas que consideran injustamente bajas.

Este comportamiento se ha interpretado como una manifestación de enfado. Para poner a prueba la credibilidad de las expresiones de enfado, se ha alterado el juego del ultimátum de tal manera que antes de hacer una oferta el proponente considera una demanda supuestamente emitida por un respondedor en concreto (Experimento 1) o por un respondedor cualquiera (Experimento 2), que muestra una expresión facial de enfado o una neutra. Además, para examinar si la expresión ha cambiado la credibilidad de la amenaza (en lugar de cambiar el estado de ánimo o algún otro factor no específico), se ha manipulado asimismo la credibilidad inherente de la amenaza variando la cantidad requerida por el respondedor.

En el Experimento 1, se analizaron las ofertas de proponentes en un juego del ultimátum con amenazas de los respondedores. Antes de hacer una oferta, se le dijo a cada proponente que sería emparejado con un respondedor en particular grabado en vídeo. Las amenazas consistieron en un breve vídeo de una expresión facial neutra o de enfado junto con un mensaje escrito exigiendo ya sea el 50% o el 70% del bote. En el Experimento 2, se ha querido probar si se producía el mismo efecto cuando los participantes no se dejaban engañar por sus socios: la persona del vídeo era descrita como un respondedor cualquiera en lugar del socio asignado. Se ha probado si una expresión de enfado aumentaría la credibilidad percibida de una amenaza, incluso cuando no proporciona información sobre un socio específico.

Los resultados de ambos experimentos apoyan la hipótesis de que las expresiones actúan como amenazas creíbles en situaciones de negociación: una expresión de enfado aumenta las ofertas cuando se combina con una demanda menos razonable o verosímil, pero no cuando se combina con una demanda justa, verosímil, y por lo tanto creíble. Los efectos fueron lo suficientemente fuertes como para inducir a los proponentes a hacer ofertas generosas (lo que favorecía a sus socios, algo muy poco frecuente en los juegos de ultimátum), y ocurría independientemente de si los perceptores veían la expresión facial de la persona descrita como su respondedor asignado o una persona descrita como respondedor cualquiera. Estos hallazgos sugieren que las expresiones de enfado no son palabrería sino que son percibidas como señales honestas de la voluntad de la persona de llevar a cabo una amenaza.

Por lo tanto, la expresión y la percepción de la ira pueden evitar un comportamiento malintencionado en situaciones de negociación, beneficiando tanto a remitentes como a receptores. Un sorprendente aspecto de estos hallazgos es el efecto de la expresión de enfado a pesar de haber sido creada en lugar de espontáneamente emitida. En el contexto del experimento, esta expresión de hecho no era sincera sino fingida, sin embargo, los participantes la trataron como si fuera genuina.

En futuras investigaciones se podría examinar si los efectos son generalizables a las expresiones espontáneas, así como al envío de señales de compromiso, mediante la observación de las amenazas de respondedores en interacciones cara a cara permitiendo la expresión espontánea de emociones. El hecho de que las ofertas estén controladas por estados emocionales internos no solo evidencia las teorías de la función adaptativa de las emociones y las expresiones emocionales sino también el estudio de las negociaciones. Los negociadores experimentados saben que, los tratos no solo se ven afectados por el interés propio racional, sino que se ven igualmente influidos por las reacciones emocionales de las partes, incluyendo las percepciones acerca de cómo valora cada parte el bienestar de la otra. Por consiguiente, el estudio del papel de las emociones en los tratos y las negociaciones ofrece la posibilidad de explicar las respuestas tanto racionales como irracionales.

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Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

¿Vestir de manera formal tiene consecuencias psicológicas? Club Lenguaje No Verbal.
¿Vestir de manera formal tiene consecuencias psicológicas? Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “Las consecuencias cognitivas de la ropa formal”, de los autores Michael L. Slepian de la Universidad de Columbia (EE.UU.) y, Simon N. Ferber, Joshua M. Gold y Abraham M. Rutchick de la Universidad Estatal de California (EE.UU), sobre las consecuencias cognitivas de vestir de manera formal.

Solemos llevar ropa formal en diversas situaciones, para ir al trabajo, cuando recibimos a alguien, o para una entrevista de trabajo. Normalmente la ropa formal se lleva para seguir las normas, pero también sirve para infundir respeto, transmitir profesionalidad y mantener la distancia social. Así pues, llevar una vestimenta formal está relacionado con la formalidad psicológica y la distancia social, mientras que la vestimenta informal está relacionada con la intimidad y la familiaridad. Durante mucho tiempo la psicología se ha interesado por el significado de la forma de vestir. La ropa influye en las impresiones que causamos a los demás y en cómo estos son tratados. Nuestra propia ropa puede influir en la autopercepción.

El procesamiento abstracto consiste en representaciones mentales de orden superior, holísticas y generales, mientras que el procesamiento concreto se basa en representaciones mentales más subordinadas y limitadas. Estos estilos de procesamiento influyen en una gran variedad de procesos de toma de decisiones, incluyendo la búsqueda de información, la elección intertemporal y las estimaciones de probabilidad. La teoría del nivel de conceptualización postula que, frente al pensamiento concreto el pensamiento abstracto se determina significativamente por la distancia psicológica. Los sucesos psicológicamente distantes son apreciados de una forma relativamente abstracta, mientras que los eventos psicológicamente cercanos se aprecian de una manera relativamente concreta. Un trabajo reciente demuestra que la distancia social en forma de cortesía incrementa el pensamiento abstracto.

El trabajo actual incorpora la bibliografía sobre los niveles de conceptualización y las consecuencias psicológicas de la vestimenta tomando en cuenta el impacto de la ropa en el procesamiento cognitivo abstracto y concreto. En particular, puesto que la vestimenta formal está relacionada con un aumento de la distancia social, entonces se plantea que el uso de ropa formal incrementará el procesamiento cognitivo abstracto. Para ello se han llevado a cabo varios estudios. Los estudios 1 y 2 pusieron a prueba si la formalidad de la ropa de los participantes se asociaba con un procesamiento más abstracto. En los estudios 3 y 4 se manipuló la forma de vestir de los participantes y se analizó el impacto de las prendas de ropa formal. Por último, el estudio 5 examinó si la ropa formal se asocia con un aumento de la distancia social y, a su vez con el procesamiento abstracto.

Tener el poder es tener el control sobre los recursos sobre los que los demás no poseen ese control. Esto conduce a una distancia social asimétrica; los que no tienen el poder dependen de los poderosos (para esos recursos), mientras que los poderosos son más independientes, y por lo tanto más distantes socialmente. El poder como medida de distancia social se debe considerar de manera relativa; los poderosos no se sienten socialmente más distantes en relación a todas las demás personas, sino de sus equivalentes de bajo poder en particular (de los que son más independientes). Esto puede explicar por qué sólo se encuentra un efecto indirecto característico a través del poder.

La ropa formal (al igual que el lenguaje formal) es un indicador de situaciones que no son informales ni familiares. De hecho, encontramos que por encima de cualquier estatus sociométrico que se pueda experimentar con el uso de ropa formal, este aumento de distancia social (sentimientos de poder) predice el procesamiento abstracto. Estas explicaciones se ajustan a los trabajos que demuestran la relación entre la formalidad del lenguaje (es decir, su cortesía) y el procesamiento cognitivo abstracto, así como a una reciente teoría de la distancia social del poder. Una posible alternativa es que el uso de ropa formal fuera un hecho novedoso, y esta experiencia de novedad indujera el procesamiento abstracto, en lugar de la experiencia de formalidad. Los resultados actuales amplían los trabajos mencionados sobre la formalidad del lenguaje y el procesamiento abstracto.

Aquí, se demuestra que no sólo el lenguaje formal incrementa el procesamiento abstracto, sino que también lo hace la forma de vestir formal. Los actuales hallazgos amplían asimismo la investigación acerca de la influencia multimodal en el procesamiento conceptual. Dichos estudios han proporcionado nuevos conocimientos sobre la naturaleza de la conceptualización y la categorización, incluyendo cómo los estados sensoriales influyen y son influidos por los procesos cognitivos. Sin embargo, para entender cómo se producen estos procesos en la vida diaria, es importante examinar las influencias cotidianas y ecológicamente válidas y analizar su impacto en los procesos cognitivos básicos y fundamentales. Ese el objetivo que se ha tratado de abordar en el presente trabajo.

En futuras investigaciones se podría tomar en cuenta de que manera la ropa informal afecta a una diversidad de decisiones influyendo en el estilo de procesamiento. El estilo de procesamiento influye en la atención hacia la elección de atributos, en la búsqueda de información, en la elección intertemporal, en las estimaciones de probabilidad, y en otro gran número de procesos de decisión.

El estilo de procesamiento influye asimismo en la preocupación de los empleados sobre el trato recibido en el trabajo; en los ahorros monetarios estimados; y en la forma en que las personas abordan las decisiones, de manera pragmática o idealista; todas ellas decisiones de la vida real que seguramente se podrían tomar llevando ya sea ropa formal o informal. La formalidad de la vestimenta no sólo puede afectar a la manera en que otros perciben a una persona y en cómo las personas se perciben a sí mismas, sino que también puede influir de forma importante en la toma de decisiones debido a su efecto sobre el estilo de procesamiento.

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Ergonomía de la Deshonestidad. Club Lenguaje No Verbal.
Ergonomía de la Deshonestidad. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “La ergonomía de la Deshonestidad: El Efecto de la postura inconsciente en el robo, el engaño, y el incumplimiento de las normas de tráfico”, de los autores Andy J. Yap del Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE.UU.), Abbie S. Wazlawek de la Universidad de Columbia (EE.UU.), Brian J. Lucas de la Universidad Northwestern (EE.UU), Amy J.C. Cuddy de la Universidad Harvard (EE.UU) y Dana R. Carney de la Universidad de California (EE.UU.), que trata acerca del efecto que tiene el diseño ergonómico de los entornos físicos que nos rodean en los pensamientos, sentimientos y actos.

La ergonomía y la geografía física de nuestros entornos habituales son poderosos: determinan nuestras redes sociales y relaciones, el funcionamiento personal e interpersonal, nuestra productividad laboral y nuestro bienestar subjetivo. La investigación citada en este artículo analiza el impacto de nuestro entorno en una importante conducta social: la deshonestidad. A pesar de que podamos prestar muy poca atención a los cambios ordinarios y aparentemente inocuos en nuestra postura corporal, estos sutiles cambios posturales pueden tener un tremendo impacto en nuestros pensamientos, sentimientos, y comportamientos. El hecho de que las posturas corporales expansivas conducen a un estado psicológico de poder es el hallazgo más importante de la actual investigación. Tanto los seres humanos como los animales, demuestran el poder y la dominación a través de posturas expansivas y abiertas (que implican extenderse y ocupar más espacio), mientras que la impotencia y la subordinación son expresadas a través de posturas relativamente más contraídas y cerradas. Estos estudios demostraron que cuando hombres y mujeres adoptan posturas expansivas (frente a contraídas), se sentían más poderosos, manifestando comportamientos más arriesgados, y parecían evidenciar una respuesta fisiológica contra el dolor y el estrés.

Se ha probado la hipótesis de que las posturas expansivas provocan comportamientos deshonestos en cuatro estudios de campo y de laboratorio realizados. El primer estudio fue un experimento de campo en el que se examinó si las posturas expansivas (en comparación con posturas contraídas) empleadas en la investigación anterior conducirían a robar en un paradigma de “exceso de pago”. En el segundo experimento se manipuló la amplitud de los espacios de trabajo en una prueba de laboratorio y se examinó si los cuerpos expandidos inconscientemente (orgánicamente moldeados por el entorno) potenciaban la falta de honradez. En el tercer experimento se analizó si los participantes que se sentaban en un asiento de conductor más amplio eran más propensos a darse a la fuga tras un accidente cuando se les incitaba a ir a más velocidad en un videojuego simulador de conducción; también se puso a prueba el papel mediador de la sensación de poder en estos efectos. Por último, para generalizar los resultados a un contexto real, se realizó un estudio de campo observacional para probar la validez ecológica del efecto examinando si el tamaño del asiento del conductor de un automóvil puede prever el incumplimiento de las normas de aparcamiento en la ciudad de Nueva York.

Los resultados de estos cuatro estudios proporcionan en su conjunto evidencias multimétodo tanto de laboratorio como de campo sobre si las posturas expansivas inconscientemente moldeadas por el entorno físico pueden implicar falta de honradez. Los Estudios 1 a 3 proporcionan pruebas consistentes de la relación causal entre la expansividad postural y el comportamiento deshonesto. La actual investigación plantea que los catalizadores para la deshonestidad podrían estar ocultos en los entornos habituales y cotidianos de las personas, tales como los automóviles, los lugares de trabajo y las oficinas. Nuestros cuerpos están constantemente sometidos a la estructura de los espacios físicos, y los hallazgos revelados aquí sugieren que cuando las posturas corporales se ven inconscientemente expandidas por estos espacios, podríamos estar tentados a comportarnos con deshonestidad. Dicho esto, las posturas expansivas inducidas de manera inconsciente podrían asimismo producir efectos beneficiosos, como la capacidad de resistencia al dolor y al estrés, y el fortalecimiento del funcionamiento ejecutivo, tal como ha demostrado la investigación sobre el poder social. El argumento teórico referido es que el poder induce cambios fisiológicos que hacen que las personas estén más dispuestas y sean más capaces de involucrarse en cualquier acto, ya sea honesto o deshonesto. De acuerdo con esta idea, el poder parece promover comportamientos éticos y socialmente responsables bajo ciertas condiciones.

La investigación reciente ha descubierto igualmente que el poder aumenta la conciencia moral en los individuos con una fuerte identidad moral, pero por otro lado disminuye la conciencia moral en los que tienen una identidad moral débil. Parece que aunque el poder y la postura expansiva pueden dar lugar a comportamientos egoístas y deshonestos, también conllevan consecuencias pro sociales y socialmente responsables si las señales situacionales para tales fines son significativas. Un propósito preceptivo que podría derivarse de este trabajo es que es posible que tengamos que considerar la ciencia de la ética de manera más holística, teniendo en cuenta no sólo el efecto tóxico que a veces tiene el propio poder, sino también el nefasto impacto que entraña el incentivar las cosas equivocadas. Por último, las distintas formas en que las oficinas y los muebles están diseñados necesitan análisis y consideración. En futuras investigaciones podría examinarse de qué manera se podría sacar provecho de las características más sencillas de nuestros entornos físicos, con el fin de promover lugares de trabajo éticos, pro sociales y saludables.

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