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Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Gender affects body language Reading” de Sokolov, A. A.; Krüger, S.; Enck, S.; Krägeloh-Mann, I. y Pavlova, M. A. (2012), que realizaron el que fue uno de los primeros estudios sobre las distintas capacidades de hombres y mujeres para entender el lenguaje no verbal.

La lectura del lenguaje corporal es de inmensa importancia para el comportamiento social adaptativo y la comunicación en general. Esta habilidad forma parte del núcleo de las competencias sociales.

Aquellas personas que son capaces de inferir emociones en los demás, representadas por movimientos corporales, probablemente tendrán más éxito a la hora de interactuar con otras personas.

Además, se puede discriminar entre engaño y verdad a través de observar el cuerpo y toda la información no verbal que nos transmite la persona, teniéndola en cuenta como un conjunto y analizando su congruencia.

Las expresiones corporales dinámicas, los gestos y las acciones de los demás, son una fuente muy rica y válida a la que prestar atención en nuestras interacciones sociales.

Se sabe, gracias a literatura previa, que las emociones expresadas por cuerpos dinámicos, en comparación con los rostros, provocan una mayor activación en varias áreas del cerebro, incluyendo el surco temporal superior, que es sumamente importante en el cerebro social.

Pero, ¿cómo saber en quién confiar? Estos juicios son vitales para la interacción social, y parece que hombres y mujeres presentan diferencias en las señales a las que prestan atención.

De acuerdo con las creencias generalizadas, las mujeres muestran una mayor sensibilidad a las señales no verbales: discriminan mejor la amistad del interés sexual y son más competentes en el reconocimiento de emociones en el rostro. Incluso las mujeres con síndrome de Asperger reconocerían mejor las emociones de rostros dinámicos que los hombres.

Además, las mujeres tienden a reconocer mejor las emociones de los rostros que de las voces, mientras que los hombres, muestra la tendencia opuesta.

Sin embargo, sorprendentemente, se desconoce en gran medida el impacto de género en la lectura del lenguaje corporal. En un estudio realizado a principios de los años 80, se apuntaba a la superioridad de las mujeres en la lectura de éste, pero no hay mucha más literatura al respecto, como sí ocurre con otros aspectos de la comunicación no verbal.

El artículo tiene la intención de dar un paso inicial para llenar el vacío y aclarar si el género del perceptor afecta al reconocimiento de las expresiones emocionales transmitidas por las acciones de los demás y, de ser así, como lo hace. Más específicamente, los autores se preguntan si el género afecta al reconocimiento de las emociones representadas por el movimiento del cuerpo o, en otras palabras, si las hembras sobresalen en el reconocimiento de las acciones emocionales, y si los efectos de género dependen del contenido emocional de las acciones.

Con este fin, los autores reunieron a 34 adultos sanos de entre 20 y 36 años que se inscribieron en el estudio. Se les presentaron pantallas de puntos de luz que representaban a una persona llamando a la puerta con diferentes expresiones emocionales (feliz, neutral o enfadada).

Se aprovechó la técnica de punto de luz porque ayuda a aislar la información revelada por la aparición de otras señales. Los perceptores vieron solo unos pocos puntos brillantes colocados en las articulaciones principales de un brazo que, de otro modo, sería invisible.

Los resultados obtenidos arrojaron información interesante. Parece ser que el efecto del género estaría relacionado con el contenido emocional de las acciones.

Las mujeres tienden a sobresalir en el reconocimiento de los golpes enfadados, mientras que los hombres destacan en el reconocimiento de las acciones felices.

Además, las mujeres superan a los machos en el reconocimiento de golpes emocionalmente neutrales.

A las mujeres se les ha asociado socialmente con una alta sensibilidad a las señales emocionales y detalles sutiles, ocurriendo al revés con los hombres, que pueden tener un mejor desempeño en el reconocimiento de expresiones amenazantes negativas.

Estas suposiciones se basan en los diferentes roles evolutivos y socioculturales de ambos géneros.

Los datos concuerdan con los hallazgos que muestran que los hombres parecen exhibir una activación cerebral más fuerte en respuesta a imágenes positivas (que representan paisajes, actividades deportivas, familias o escenas eróticas) que las mujeres.

Por último, las mujeres tienen ventaja en el reconocimiento de movimientos neutrales. Sugiere que están mejor sintonizadas con la falta de contenido emocional en las acciones corporales.

Los autores señalan que la investigación futura debe estar dirigida a descubrir las diferencias sexuales en la actividad cerebral durante la lectura del lenguaje corporal. Dicha investigación, también arrojaría luz sobre las diferencias de sexo en las condiciones neuropsiquiátricas caracterizadas por deficiencias en la cognición social, como trastornos del espectro autista, depresión o esquizofrenia.

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