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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Intrapersonal Behavioral Coordination and Expressive Accuracy During First Impressions” de Latif, N.; Human, L. J.; Capozzi, F. y Ristic, J. (2021), en el que se analiza si la variabilidad en la coordinación de nuestros movimientos de cabeza y cuerpo, está relacionada con la precisión con la que nuestra personalidad es percibida por los demás.

Si hay algo que nos preocupa en las interacciones sociales, es sin duda la primera impresión. ¿Cómo nos ven los demás? ¿Estaremos transmitiendo cómo somos de verdad o, por lo contrario, una imagen errónea alterada por los nervios?

A lo largo de la historia del estudio del comportamiento no verbal se han investigado numerosos aspectos para entender la personalidad de los demás en función de cómo se expresan. Por ejemplo, y como ya sabemos, se ha prestado especial atención a la expresión facial, los gestos o los movimientos corporales.

Lo novedoso del estudio de estas autoras, es que eligen un aspecto muy concreto (la variabilidad en la coordinación de los movimientos de cabeza y cuerpo) e intentan buscar si existe una relación entre éste y la exactitud con la que los demás perciben nuestra personalidad en los primeros encuentros (es decir, las famosas primeras impresiones).

Pero, ¿por qué este tema?

Sencillamente, porque los movimientos de cabeza y cuerpo juegan un papel muy importante en la interacción social. Por ejemplo, los utilizamos para transmitir interés o desinterés en una conversación, para señalar que estamos escuchando, que nos queremos ir… y para una infinidad de propósitos, tal y como hemos visto a lo largo de los artículos del Club.

Debido a la importancia de estos movimientos, y al interés por realizar un estudio de un aspecto muy concreto de la conducta humana, las autoras decidieron investigar si existe relación entre los cambios en la coordinación de los movimientos de la cabeza y el cuerpo, y cómo somos percibidos por los demás.

Para ello, realizaron un experimento que consistió en reunir a un total de 105 voluntarios mayores de edad (el grupo observado) y, por otro lado, a otros 94 (el grupo observador).

El grupo observado realizó un test de personalidad y, además, se preguntó a allegados de cada uno de los individuos sobre la personalidad de éstos para contrastar la información y consolidar así un perfil de personalidad. Además, a cada uno de los miembros del grupo observado se le realizó una entrevista grabada en vídeo, para observar su comportamiento no verbal en el transcurso de ésta.

Por su parte, el grupo observador, se dedicó a visualizar la entrevista y rellenar, para cada uno de los individuos observados, el mismo test de personalidad que previamente habían respondido éstos.

Los resultados fueron claros: aquellas personas que, durante la entrevista mostraron una gran variabilidad en la coordinación de los movimientos de cabeza y cuerpo, fueron percibidos (según el perfil de personalidad obtenido al principio del experimento) con más precisión, que aquellos con una baja variabilidad.

Además, se observó una relación entre expresar una mayor variabilidad en la coordinación de los movimientos de cabeza y cuerpo y ser percibidos como individuos con más habilidades sociales.

Otro dato importante del estudio, es que la variabilidad de estos movimientos parece relacionarse con aspectos de la personalidad que son fácilmente observables, como si somos extrovertidos, enérgicos o agradables. En contraste, los aspectos difícilmente observables, como estar deprimido, triste, o ser una persona rencorosa, no parecen estar tan relacionados.

Por otro lado, cuando la variabilidad de coordinación en los movimientos de cabeza y cuerpo es baja, parece ser que los demás no detectan nuestra personalidad con tanta facilidad.

Pero, ¿por qué la variabilidad de la coordinación de los movimientos de cabeza y cuerpo parece promover positivamente que nuestra personalidad sea percibida con precisión por los demás?

En primer lugar, es posible que, cuanto mayor sea esta variabilidad, estos cambios en los movimientos de la cabeza y el cuerpo cuando nos relacionamos con las personas, demos más pistas sobre nuestra personalidad.

Por ejemplo, si movemos mucho la cabeza y las manos cuando hablamos de algo y unos momentos más tarde no, seguramente el tema del que estábamos hablando cuando nuestros movimientos eran más exagerados nos resultaba más interesante o era más importante para nosotros. De esta forma, estamos dando una pista a nuestro interlocutor.

En segundo lugar, la variabilidad de la coordinación de los movimientos afecta a la atención de nuestro interlocutor. Es decir, estos cambios mantienen “enganchado” al individuo con el que hablamos, ocurriendo lo contrario si nuestra variabilidad es baja. Por ello, cuando la variabilidad es alta, la persona con la que hablamos captaría antes rasgos de nuestra personalidad, simplemente porque está más atenta.

A pesar de que los resultados del estudio y las conclusiones son, en principio, sólidas, las autoras mencionan la importancia de seguir ahondando en este campo, de obtener réplicas o correcciones de su análisis, para evolucionar y obtener, si fuese posible, respuestas cada vez más certeras para cuestiones tan complejas.

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Credibilidad de las denuncias de agresión sexual. Club del Lenguaje No Verbal.
Credibilidad de las denuncias de agresión sexual. Club del Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Despistado por la emoción: la capacidad de los observadores de discriminar denuncias de agresiones sexuales reales y falsas”, de los autores Kristine A. Peace de la Universidad Grant MacEwan (Canadá), Stephen Porter de la Universidad British Columbia (Canadá) y Daniel F. Almon de la Universidad Dalhousie (Canadá), que trata sobre la detección del engaño en las denuncias de agresión sexual.

Una de las razones por las que el engaño ha generado un enorme interés científico son los problemas que han surgido en el sistema legal como resultado de las evaluaciones de credibilidad erróneas y en consecuencia condenas injustas. En particular, los casos de agresiones sexuales suponen un importante reto para la policía y para los jueces; el hecho no suele denunciarse de inmediato y normalmente no existen pruebas confirmatorias. Si bien es difícil establecer un número determinado, se estima que hasta un 20% de las denuncias podrían ser falsas. Por lo tanto, resulta esencial investigar los factores asociados con las características de las denuncias de agresión sexual reales y falsas y la exactitud en la discriminación de los observadores es crucial.

El presente estudio examina la capacidad de los observadores (posibles jurados) para discriminar informes reales y falsos de agresión sexual, y si las diferencias individuales están relacionadas con la capacidad para determinar la credibilidad de tales afirmaciones. Uno de los objetivos del estudio es determinar si existe una predisposición a la veracidad ante denuncias reales y falsas de agresión sexual. Se prevé que en el análisis de las declaraciones escritas que contienen descripciones impactantes y perturbadoras de agresiones sexuales, los observadores serán más propensos a creer el informe. Además de determinar la precisión del observador en la valoración de las denuncias de agresión sexual, se ha tratado de identificar las posibles diferencias individuales entre los observadores legos que podrían contribuir a diferentes niveles de competencia de valoración. La fuerza del contenido emocional de la declaración podría interactuar con la función emocional y la personalidad del juez para influir en los juicios de credibilidad. Los distintos rasgos de personalidad podrían asimismo estar relacionados con el uso diferenciado de señales en la toma de decisiones.

En general, el análisis empírico de las capacidades de detección del engaño y las diferencias individuales ha arrojado resultados inconsistentes. Las investigaciones que analizan el uso de señales ha revelado que los participantes que se apoyan en un mayor número y variedad de señales (ya sean verbales y/o no verbales) tienden a ser más precisos en la detección del engaño. Este estudio cuenta con tres objetivos principales: (1) evaluar la exactitud de los juicios de credibilidad de denuncias reales y falsas de agresión sexual; (2) analizar el papel de la personalidad y las diferencias individuales en la precisión de la detección; y (3) examinar las estrategias de utilización de señales y su relación con la precisión en las valoraciones de credibilidad.

Los resultados del estudio apoyan las anteriores investigaciones que indicaban que la precisión en la detección está en general alrededor del nivel de azar, y se confirma la predicción con respecto a la predisposición a la veracidad cuando se juzgan denuncias de victimización sexual. De hecho, los observadores que obtuvieron peores resultados, mostraron poca precisión discriminatoria y respuestas sesgadas. Sin embargo, es posible que los juicios sobre la intensidad emocional se hayan visto limitados por la naturaleza emocional de las denuncias de agresión sexual. Curiosamente, el estudio reveló una ligera correlación negativa entre confianza y precisión en la detección de denuncias reales de victimización. Como tal, es importante tener en cuenta la confianza en la toma de decisiones dado que se asocia con percepciones de veracidad. Por otro lado, se halló una correlación negativa entre extraversión y precisión global, lo que indica que los participantes que puntúan bajo en extraversión demostraron más capacidades de detección. Otro hallazgo fue la asociación positiva entre precisión, apertura a la experiencia y neuroticismo.

El análisis sobre el uso de señales en este estudio no apoya las hipótesis; la precisión no está relacionada con el número o el tipo de señales empleadas. Parece ser que tanto las denuncias falsas como las reales contenían muchas de las señales más utilizadas (cantidad de detalles, consistencia lógica, detalles relevantes), lo que limita cualquier asociación entre uso de señales y precisión. De este modo, el uso de señales irregulares de palabras/frases se asoció con una mayor precisión en la correcta discriminación de informes reales. Se analizó igualmente si los jueces más precisos utilizan señales diferentes a las que emplean los jueces que cometen más errores. Pero contrariamente a lo que cabría esperar, no existe diferencia en la utilización de señales entre los jueces.

Algunos investigadores han llegado a la conclusión de que las diferencias en la detección del engaño dependen más de las características y conductas del que engaña más que del observador. Algunos argumentan que las diferencias individuales son insignificantes, salvo que las personas difieran en su predisposición a la veracidad de las declaraciones. Los hallazgos sugieren que los factores de personalidad tienen al menos una ligera influencia sobre la capacidad de detección del engaño y confirman que los legos asumen más a menudo que las denuncias de agresión sexual son veraces.

El siguiente paso en esta investigación es evaluar la capacidad de los investigadores de la policía y de los que toman las decisiones judiciales para discriminar las denuncias de agresión sexual reales y falsas, y si estos profesionales presentan predisposiciones similares o diferentes hacia la credibilidad de estas denuncias. El presente estudio ofrece una visión de las capacidades de detección del engaño cuando se usan estímulos reales y emocionalmente evocadores.

Los participantes obtuvieron peores resultados que al nivel de azar en general, y demostraron una predisposición a la veracidad en sus determinaciones. Estos resultados tienen consecuencias para el ámbito forense, cuando los investigadores se enfrentan a denuncias de agresión sexual, y afrontan el reto de determinar la veracidad.

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Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Arrepentimiento y Justicia. Club del Lenguaje No Verbal.
Arrepentimiento y Justicia. Club del Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les sugerimos un resumen del artículo “arrepentimiento y Justicia Penal”, de la autora Susan A. Bandes de la Universidad DePaul (EE. UU.), acerca de la influencia del arrepentimiento de un acusado en la sentencias judiciales.

El acusado no tiene que burlarse, reírse o quedarse dormido para que se juzgue su falta de arrepentimiento , los jurados deducen esa falta por su visible falta de emoción cuando durante el juicio se aportan como evidencias las “terribles descripciones de sus crímenes”. Las entrevistas con miembros del jurado revelan un denominador común: esperan que los acusados expresen una emoción visible, e interpretan su ausencia como arrogancia, indiferencia y falta de arrepentimiento . Percibir el arrepentimiento de un acusado o la falta de este, es uno de los factores más importantes en la decisión de los miembros del jurado para condenarlo a muerte. El análisis de esto juega un papel crucial en una gran número de resoluciones penales (audiencias, libertad condicional, evaluaciones forenses, etc.). En la mayoría de estos contextos, el que toma la decisión está presente mientras el individuo verbaliza sus emociones y actitudes. Aun así, su comportamiento es considerado como un indicador fiable de su nivel de arrepentimiento . Aunque los jueces y los jurados a menudo creen que reconocen el arrepentimiento cuando lo ven, el término en sí rara vez se define en los procesos judiciales, y no hay consenso legal acerca de cómo identificarlo. Esta falta de consenso no se limita a los que tienen que tomar las decisiones.

Existen evidencias de que quienes toman las decisiones lo evalúan a través de su propio punto de vista cultural y emocional, y que analizar el arrepentimiento a través de la conducta es particularmente problemático a causa de las diferencias culturales y raciales, o cuando el acusado es un menor de edad, discapacitado o enfermo mental o ha ingerido drogas. Todo esto conduce una serie de preguntas. ¿Se puede desarrollar un perfil completo del arrepentimiento que determine los signos externos que pueden ser identificados durante un juicio? La respuesta a esta pregunta depende en parte de una cuestión legal: ¿Es relevante el arrepentimiento para el Sistema Judicial Penal? Por ejemplo, se ha demostrado que los que toman las decisiones lo valoran porque consideran que los delincuentes arrepentidos tienen menos posibilidades de reincidir.

Asimismo, se ha probado que ciertos tipos de remordimientos están relacionados con una mayor probabilidad de reincidencia. Por lo tanto, si el arrepentimiento tiene relación con la reincidencia, es fundamental identificarlo en un perfil que lo distinga del remordimiento. Por otro lado, el sistema legal suele considerar como indicadores de arrepentimiento ciertos rasgos de personalidad más duraderos como la empatía o la compasión. Esto plantea la cuestión jurídica de si la sentencia debe depender de la personalidad o también es una cuestión de ciencia afectiva: ¿Pueden la empatía, la compasión o la personalidad analizarse a través de la conducta?

El arrepentimiento juega un papel importante en las decisiones judiciales en EE. UU. y en otros sistemas de derecho común, incluyendo Canadá, Reino Unido y Australia. El comportamiento y la apariencia del acusado durante el juicio es el factor más potente en la determinación del análisis del arrepentimiento en los miembros del jurado. No obstante, el arrepentimiento no es un término definido dentro de las ciencias, ciencias sociales y humanidades, o incluso dentro de cualquier campo concreto. Proeve y Tudor hacen referencia a un grupo de emociones denominadas “emociones de retracción”, que incluye la culpa, el remordimiento, el reproche, la contrición y el arrepentimiento. Que esta imprecisión taxonómica sea problemática o no depende del contexto.

En el Derecho, es un problema serio. A pesar de la falta de definiciones legales, los que toman las decisiones a menudo creen reconocer el arrepentimiento cuando lo ven. Así, el arrepentimiento se considera un indicador de buena conducta y un predictor de futuro comportamiento respetuoso con la ley. Sin embargo, a pesar de este interés por el arrepentimiento y cómo analizarlo, no existe ningún tipo de orientación sobre cómo hacerlo. El problema depende, en primer lugar, de la información legalmente relevante que están descubriendo (o piensan que están descubriendo) los que toman las decisiones cuando tratan de analizar el arrepentimiento. También depende de si este análisis les conduce por el mal camino, por ejemplo, hacia decisiones influidas por un sesgo racial o cultural. Por otra parte, el arrepentimiento desempeña un papel fundamental en teorías y prácticas de castigo menos tradicionales, en particular en aquellas más centradas en las víctimas, como la justicia restaurativa.

Si el arrepentimiento va a seguir desempeñando un papel influyente en la justicia penal debe ser identificado con una precisión razonable. El proceso de identificación no debe aumentar la probabilidad de que los factores ilegítimos como la raza o la etnia influyan en los resultados de la justicia penal. Si no se pueden cumplir estos criterios, el arrepentimiento debe ser eliminado del proceso de deliberación. Sin embargo, la idea de desterrar el arrepentimiento tiene sus problemas ya que se relaciona con otras características que valoran los que toman las decisiones, como la empatía y la conciencia. Un conjunto más asequible de reformas consistiría en educar y guiar sobre cómo analizar el arrepentimiento. Si se determina que el arrepentimiento no se puede percibir de forma fiable por las expresiones faciales y el lenguaje corporal, los jueces podrían entonces instruir a los jurados, y los peritos testificar al efecto.

El estudio del arrepentimiento durante un juicio ofrece una oportunidad para estudiar las emociones, ya que en realidad se desarrollan en el ámbito social, no en un entorno de laboratorio que no puede captar la dimensión social esencial de la expresión e interpretación emocional. La otra gratificación de estudiar el arrepentimiento en el sistema legal es que los resultados tendrán consecuencias reales para la reforma del sistema de justicia penal. La cuestión de si esta actitud compleja puede ser identificada a través de signos externos y además a través de señales exhibidas durante un procedimiento penal tiene que ser urgentemente orientada. Hasta que no se trate adecuadamente, el sistema de justicia penal procederá según el cuestionable supuesto de que el arrepentimiento se puede identificar de forma fiable a través de la actitud, y se tomarán decisiones sobre la vida y la libertad en base a esa suposición.

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Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Reconocimiento de emociones en las relaciones jerárquicas. Club Lenguaje No Verbal.
Reconocimiento de emociones en las relaciones jerárquicas. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Exactitud en el reconocimiento de las emociones en las relaciones jerárquicas”, de las autoras Marianne Schmid Mast y Annick Darioly de la Universidad de Neuchatel (Suiza), que trata sobre la precisión en el reconocimiento de emociones.

En un ambiente de trabajo con una gran demanda de productividad, los empleados suelen quejarse de que sus superiores no les tienen en cuenta y les consideran simplemente un medio para un fin. Pero en realidad no todos los superiores valoran a sus subordinados únicamente por su función laboral, y los que muestran interés y se preocupan por ellos tienen mucho que ganar: la importancia de la consideración del individuo para un liderazgo efectivo ha sido ampliamente demostrada. Como superior, ser capaz de detectar con precisión las emociones que sienten los subordinados, o los compañeros de interacción social en general, es una habilidad fundamental que produce efectos positivos en los resultados de la interacción.

La investigación revela que la precisión en la detección de emociones está positivamente asociada al éxito en el caso de vendedores, así como a la satisfacción de los pacientes y al cumplimiento con la cita en el caso de los médicos. La capacidad de evaluar correctamente las emociones de otras personas (precisión en el reconocimiento de emociones) ha sido identificada como un importante predictor de la conducta de liderazgo transformativo. Dada la importancia de una buena precisión en el reconocimiento de emociones para los superiores, cabe preguntarse si están especialmente cualificados en el reconocimiento de emociones, ya sea porque esta habilidad les ayudó a ascender con mayor facilidad o porque el hecho de tener el poder les hace percibir con más precisión las emociones de los demás, o ambas cosas. Para aclarar los términos, los superiores y sus subordinados se encuentran en una relación jerárquica que se define por las diferencias en el control sobre los demás: los superiores tienen más control que los subordinados. Existen evidencias que indican que un estilo de procesamiento más global se relaciona con un mejor reconocimiento de las emociones. De ser así, entonces los individuos poderosos deberían ser mejores en el reconocimiento de emociones que los individuos con poco poder.

Por otra parte, el modelo de poder de aproximación-inhibición de Keltner y cols. (2003) postula que los individuos poderosos están más motivados hacia el acercamiento, y que, por lo tanto, entre otras cosas, experimentan más emociones positivas y menos negativas. En base a estas consideraciones teóricas, los individuos poderosos deberían ser mejores que los individuos menos poderosos midiendo las emociones de los demás. Tomando como muestras parejas jerárquicas que realmente trabajan juntas, ha sido posible controlar algunos de los posibles factores de confusión. Además, se reclutaron parejas de diferentes organizaciones con el fin de aumentar la validez externa de los resultados. Se prevé que los superiores muestren una mayor precisión en el reconocimiento de emociones que sus subordinados. Para ello se ha utilizado el Analysis of Nonverbal Accuracy-Adult Faces (DANVA-AF-2) para medir la precisión. El DANVA-AF-2 consta de 24 imágenes de caras de adultos, cada una representa una de estas cuatro emociones: miedo, felicidad, ira o tristeza. Cada imagen se muestra durante 2 segundos, después de lo cual el participante elige una de las cuatro opciones de respuesta.

Se predijo y se ha descubierto que los superiores son más precisos en el reconocimiento de emociones que sus subordinados. La capacidad de inferir correctamente las emociones de los demás está relacionada con el liderazgo transformativo. Esto puede significar que las personas con gran precisión son particularmente hábiles en abrirse camino en el mundo social y ganarse una buena reputación como líderes, lo que les ayuda a ascender en la jerarquía de la organización. Por otro lado, la experiencia de ser un superior y tener poder podría aumentar la precisión en el reconocimiento de emociones de una persona. Es más, la experiencia de ser un superior podría ser la causa de una mayor precisión. Si los superiores tienen una ventaja sobre sus subordinados en el reconocimiento de emociones porque esta habilidad fue decisiva para alcanzar su posición de alto estatus o si alcanzar esa posición y/o la experiencia de ser un superior, resultó en una mejoría en la precisión en el reconocimiento de emociones (o ambas cosas), sigue siendo un interrogante.

Al analizar la precisión en el reconocimiento de emociones de los superiores y subordinados que están en una relación jerárquica real, el presente estudio va más allá de los estudios existentes que se centran en las correlaciones entre el rango jerárquico en la organización y la precisión en el reconocimiento de emociones. Dado que cada superior reclutó a uno de sus subordinados directos, lo más probable es que la distancia de poder entre superiores y subordinados fuera relativamente constante. El estudio no evaluó la precisión de los superiores en el reconocimiento de las emociones de sus subordinados o viceversa. Se empleó una prueba estandarizada de precisión en el reconocimiento de emociones que mide la capacidad de evaluar correctamente las emociones de los demás (pero no necesariamente del compañero de interacción). Esto permitió medir la precisión en el reconocimiento de las emociones de cada uno de los superiores y subordinados independientemente de la expresividad del otro.

En consecuencia, los hallazgos revelan que los superiores podrían ser mejores que los subordinados en la interpretación de las emociones en general, no sólo las de sus subordinados, sino también las emociones de socios y clientes. Esta habilidad es fundamental para ser un buen superior porque se relaciona con mejores resultados en las interacciones. No obstante, existe una considerable variabilidad individual en los niveles de precisión. Para los superiores que poseen niveles bajos de precisión en la lectura de emociones, la formación podría ayudarles a desarrollar sus habilidades. Se utilizó el DANVA-AF-2, que no cubre todo el espectro de emociones y tampoco cubre todos los posibles canales de expresión de emociones (cuerpo, voz y cara). Sin embargo, se empleó este instrumento debido a que es una de las pruebas estandarizadas más comúnmente utilizadas, y porque se ha demostrado que predice resultados del mundo real.

En resumen, el estudio muestra que los superiores son más precisos en el reconocimiento de emociones que sus subordinados. Contrariamente a la imagen a menudo negativa de los superiores de ser corruptos o abusadores, este estudio plantea que, en las jerarquías reales, los superiores son hábiles interpretando las emociones de los demás y la investigación muestra que esta habilidad afecta a los subordinados de forma positiva. Desafortunadamente, sigue siendo un interrogante si esta cualidad les permite convertirse en superiores o si la adquieren una vez que están en una posición de liderazgo.

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Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

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Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “El rol de la personalidad en el inicio de situaciones de comunicación”, de los autores Sofie Frederickx de la Universidad de Leuven (Bélgica) y Joeri Hofmans de la Vrije Universiteit Brussel (Bélgica), acerca de la relación entre los rasgos de personalidad y el tipo de comunicación que se establece.

En el campo de la comunicación existe un enorme interés en cómo las diferencias individuales afectan a la manera de comunicarse. Los rasgos generales de personalidad, y especialmente la extraversión, el neuroticismo y la afabilidad, influyen en diversos aspectos de la comunicación interpersonal. Los estudios previos se han centrado exclusivamente en el papel de la personalidad cuando ya se está involucrado en una situación de comunicación. La investigación sobre la elección de la situación ha demostrado que las personas no acaban de forma pasiva en esas situaciones, sino que participan activamente en su selección y evitación. Por otra parte, el tipo de situaciones que se escogen y evitan difieren considerablemente entre las personas, y la personalidad parece ser un importante determinante. Dado el impacto de los rasgos generales de personalidad en la forma de comunicarse, cabe preguntarse si también están relacionados con los tipos específicos de situaciones de comunicación que se eligen.

En el presente estudio, se aborda esta cuestión examinando si los cinco grandes rasgos de personalidad se relacionan con los tipos de conversaciones que se inician en la vida diaria. Para ello, se plantea la hipótesis de que los individuos tienden a buscar las situaciones de comunicación que son congruentes con su personalidad. Puesto que el hecho de comportarse de manera discordante con los rasgos de personalidad propios genera sentimientos negativos y positivos cuando la conducta es congruente.

Para probar esta hipótesis, se han centrado en la congruencia entre los cinco grandes rasgos de personalidad y tres características de situaciones de comunicación: (1) la familiaridad con el compañero de interacción, (2) la colaboración del compañero, y (3) la certeza sobre el tema de conversación. En primer lugar, la familiaridad con el interlocutor ha demostrado aumentar los sentimientos de simpatía y disminuir las sensaciones de incertidumbre y ansiedad. Como consecuencia, esta función está ligada a una mayor calidad y frecuencia de la interacción. En segundo lugar, un pequeño aporte del compañero a la conversación produce un aumento de la afectividad negativa y se asocia con la evitación de iniciar la conversación. Por último, la incertidumbre en general conduce a eludir las interacciones interpersonales. Por ello, se espera que estas características se relacionen con una mayor probabilidad de iniciar una conversación.

En cuanto a los rasgos de personalidad, en primer lugar, la extraversión es una dimensión que se relaciona con la sociabilidad, los individuos que puntúan alto en extraversión se caracterizan por una gran necesidad de contacto social y atención. Por lo tanto, se prevé que las personas con alta extraversión escojan más situaciones de comunicación interpersonal en comparación con personas con baja extraversión, independientemente de las características específica de la situación (Hipótesis 1).

 

En segundo lugar, las personas afables suelen ser amables, generosas, y con predisposición a ayudar a los demás. Asimismo, participan en las conversaciones con un enfoque más positivo, están motivados por mantener relaciones interpersonales positivas, y experimentan más sentimientos desagradables cuando se involucran en discusiones que los individuos con baja afabilidad. Así pues, se plantea la hipótesis de que los individuos con alta afabilidad van a elegir más frecuentemente situaciones de conversación con conocidos (Hipótesis 2a) que propician la conversación (Hipótesis 2b). En tercer lugar, el neuroticismo se caracteriza como la tendencia crónica a experimentar sentimientos y pensamientos negativos, a la inestabilidad emocional y la inseguridad. Por lo tanto, las personas con altas puntuaciones en neuroticismo seleccionarán situaciones que se caracterizan por la incertidumbre y la ansiedad.

Es decir, situaciones de conversación con extraños (Hipótesis 3a) determinadas por la incertidumbre sobre el tema (Hipótesis 3b). En cuarto lugar, se ha probado también cómo los rasgos de apertura a la experiencia (imaginación, cultura, tolerancia y sensibilidad artística) y responsabilidad están relacionados con la selección de los diferentes tipos de situación de comunicación. Por último, se ha analizado asimismo si las relaciones entre los cinco grandes rasgos y el inicio de la situación de comunicación varían cuando se controla la variable de autoestima. Un rasgo que ha demostrado estar asociado con medidas de comunicación tales como la aprehensión y la preferencia por la comunicación cara a cara.

Se ha examinado la relación entre las diferencias individuales en los tipos de conversaciones iniciadas y las diferencias individuales en extraversión, afabilidad, neuroticismo, apertura y responsabilidad. Se han hallado relaciones significativas en línea con el principio de congruencia que establece que las personas buscan situaciones que sean congruentes con su personalidad. Así pues, los resultados apoyan la conclusión de que la personalidad no sólo afecta a la conducta una vez que las personas están involucradas en una situación, sino que también es un determinante importante de diferencias interindividuales en la selección y la evitación de la situación. Se ha descubierto igualmente, que al controlar la variable de autoestima, los individuos con puntuaciones altas en neuroticismo participan con más frecuencia en comunicaciones cuando el compañero de interacción es conocido.

Por último, las diferencias individuales en apertura y responsabilidad no tienen un efecto significativo sobre las situaciones de comunicación que se inician. En cuanto a las limitaciones del estudio, es importante destacar que se han medido inicios de situaciones de comunicación auto informadas y no reales. Futuras investigaciones deberían comprobar si las relaciones halladas en estas situaciones también se dan en inicios reales. Una segunda limitación de los datos auto informados es que el margen de error de la memoria puede haber afectado al informe. Por lo tanto, en futuras investigaciones podrían apoyarse en la experiencia basada en sucesos ya que de esta manera se informa sobre el comportamiento cuando se está llevando a cabo.

 

En tercer lugar, es posible que las diferencias individuales en el informe de inicio de situaciones de comunicación sean debidas a las diferencias individuales en la forma de reflejar lo experimentado en lugar de a las diferencias individuales en su comportamiento real. Esta limitación de nuevo subraya la necesidad de replicar los hallazgos con medidas de conducta reales, en lugar de auto informadas.

En cuarto lugar, el estudio se ha basado únicamente en unas pocas características situacionales.

En quinto lugar, sólo se midieron las conversaciones iniciadas por los sujetos, dejando de lado las conversaciones que no iniciaron ellos. Así pues, puede ser interesante para futuras investigaciones medir asimismo el nivel de actividad social y examinar el número de conversaciones iniciadas en relación al total de conversaciones.

Por último, las características situacionales se han conceptualizado como categorías binarias (presentes o ausentes). Por lo tanto, en futuras investigaciones debería probarse si la medición de las características situacionales de manera continua afecta a los resultados. De esta manera, se ha demostrado que las diferencias individuales en la personalidad no sólo se reflejan en la conducta durante una comunicación, sino también en los tipos de situaciones de comunicación que las personas eligen en la vida diaria.

En particular, los individuos dedican tiempo a situaciones de comunicación que fomentan, promueven y alientan las manifestaciones conductuales de su personalidad. En consecuencia, se ha demostrado que únicamente se puede alcanzar una completa comprensión del papel de la personalidad en la comunicación si a su vez se estudia su impacto en el tipo de situaciones elegidas.

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Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

La imitación durante el proceso de confirmación conductual. Club Lenguaje No Verbal.
La imitación durante el proceso de confirmación conductual. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “The tongue-tied chameleon: El papel de la imitación no consciente en el proceso de confirmación conductual”, de los autores K. Rachelle Smith-Genthôs, Darcy A. Reich y Mario P. Casa de Calvo de la Universidad Tecnológica de Texas (EE.UU.) y, Jessica L. Lakin de la Universidad Drew (EE.UU.), que analiza la conducta de imitación que se produce durante las interacciones sociales.

Los comportamientos de las personas se interrelacionan durante las interacciones sociales. En la investigación actual, se señala que estos procesos están íntimamente conectados. Concretamente, el comportamiento de un perceptor impulsado por una expectativa negativa puede ser involuntariamente imitado por el destinatario, lo que lleva a la confirmación conductual. La imitación no consciente se produce cuando el destinatario corresponde involuntariamente al comportamiento del perceptor con un comportamiento idéntico o similar. Las personas imitan las expresiones faciales de enfado a un nivel muscular cuando se les muestran imágenes representativas e imitan un tono negativo de voz cuando repiten un texto que han escuchado en un tono negativo. Una de las cuestiones analizadas por la actual investigación es si se imitan los comportamientos no verbales negativos que se producen durante las interacciones sociales en curso. Algunas investigaciones plantean que esto podría ocurrir, pero las interacciones sociales implican demandas y metas de auto-presentación que pueden inhibir la imitación de comportamientos negativos. Una segunda pregunta es si la imitación conductual negativa en las interacciones sociales guiadas por expectativas puede conducir a consecuencias negativas. El objetivo asociado es un fuerte motivador de la conducta de imitación. Por lo tanto, en las interacciones en las que las necesidades de afiliación son más notables (situaciones de entrevista), es posible que se imite la conducta del compañero de interacción incluso si no es lo más beneficioso. La profecía auto cumplida ha sido demostrada en varias interacciones y puede ocurrir sin el conocimiento o intención de perceptores o destinatarios. Ocurre cuando el perceptor se crea expectativas sobre el compañero de interacción, trata a su destinatario de forma congruente con la expectativa y este inconscientemente se comporta de manera que confirma las expectativas del perceptor. El perceptor provoca el comportamiento consistente con la expectativa del destinatario alterando el clima afectivo, el esfuerzo realizado, la retroalimentación y las oportunidades para responder. La influencia de los efectos de la expectativa sigue siendo un tema de investigación activo. Podría existir un interesante vacío teórico en el modo en que las tendencias de comportamiento del perceptor suscitan conductas consistentes con la expectativa del destinatario. Existen dos procesos capaces de explicarlo, y se propone además un tercero. En primer lugar, los comportamientos del perceptor imponen limitaciones situacionales y el destinatario muestra reacciones situacionalmente limitadas. En segundo lugar, las conductas del perceptor son conscientemente interpretadas por el destinatario y este decide conscientemente reaccionar del mismo modo. Una tercera posibilidad es que los comportamientos del perceptor congruentes con la expectativa son percibidos por el destinatario, quien, sin saberlo, se implica en comportamientos idénticos a través del proceso automático conductual de imitación. Cuando el perceptor tiene expectativas negativas sobre el destinatario, el comportamiento no verbal refleja esa negatividad. El destinatario puede percibir esos comportamientos e imitarlos inconscientemente. Las conductas negativas mostradas por el destinatario pueden entonces confirmar las expectativas negativas del perceptor.

Este estudio investiga esta posibilidad. En concreto, se analiza, si en el caso de que la imitación conductual negativa se produzca en una interacción social, las consecuencias de la imitación de un comportamiento negativo y la imitación explican cómo los comportamientos congruentes con las expectativas de los perceptores provocan la confirmación conductual con la expectativa del destinatario. En este caso, se simuló una entrevista telefónica, en la que los participantes se postulaban para un hipotético puesto de trabajo. Se manipularon los comportamientos de los entrevistadores relevantes a las expectativas en vez de las propias expectativas formulando a los supuestos candidatos preguntas en un tono de voz negativo o neutral. Se predijo que los candidatos que escucharon las preguntas formuladas en un tono negativo rendirían peor y utilizarían un tono más negativo que los candidatos que escucharon las preguntas neutralmente formuladas. Además, la relación entre el tono de voz del entrevistador y el rendimiento de los candidatos debería estar influida por el tono de voz de los candidatos. Los candidatos cambiaban su tono para encajar con el tono del entrevistador, y hay que considerar este cambio para los efectos del tono de voz del entrevistador en el desempeño general de los candidatos durante la entrevista.

Este experimento ha demostrado que los participantes en esas entrevistas simuladas imitaron el tono de voz negativo del entrevistador, ese tono de voz (manipulado para manifestar un comportamiento guiado por las expectativas) condujo a una profecía auto cumplida en cuanto al rendimiento de los participantes, y que el efecto del tono del entrevistador en el rendimiento de los candidatos se produjo por un cambio en el tono de voz de estos. Por lo tanto, la imitación del tono de voz juega un papel fundamental en el proceso de confirmación conductual. El presente estudio demuestra que las personas imitan comportamientos negativos en las interacciones sociales, incluso cuando esa imitación produce resultados negativos (un peor rendimiento). Las futuras investigaciones deberían investigar qué tipos de comportamientos negativos son imitados en esas interacciones, las circunstancias en las que se produce la imitación negativa, y las posibles consecuencias de esa imitación. Es posible que los procesos de imitación sustenten otros patrones de interacción perjudiciales, así como el incremento de los conflictos en las relaciones. El presente estudio es también el primero en demostrar que la conducta de imitación no consciente puede servir como un proceso a través del cual los comportamientos de los perceptores guiados por las expectativas (paso 2) conducen a los destinatarios a alterar involuntariamente su propio comportamiento para mostrar un rendimiento congruente con la expectativa (paso 3). La imitación puede actuar sola o junto con otros mecanismos, tales como limitaciones situacionales o reciprocidad deliberada, para facilitar la confirmación conductual. Las futuras investigaciones deberían continuar explorando estos y otros mecanismos para llenar el vacío teórico existente entre las tendencias de comportamiento que transmiten las expectativas del perceptor y las conductas de confirmación de expectativas exhibidas por el destinatario. Así pues, la actual investigación amplía la comprensión tanto de la imitación como de la confirmación conductual y demuestra que estos procesos están íntimamente conectados.

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Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Experiencias emocionales en las aulas. Club Lenguaje No Verbal.
Experiencias emocionales en el aula. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les sugerimos un resumen del artículo “Experiencias emocionales de los alumnos en el aula: Un estudio cualitativo multimétodo”, de los autores Wondimu Ahmed, Margaretha P.C. Van der Werf y Alexander Minnaert de la Universidad de Groningen (Países Bajos), que estudia las reacciones emocionales de los alumnos en el aula de clase.

Las recientes investigaciones sobre emociones en el contexto educativo han recibido mucha atención. Este aumento del interés se ha atribuido al reconocimiento de las emociones como importantes constructos psicológicos que fomentan el aprendizaje y el rendimiento. La emoción es un constructo hipotético compuesto de distintos componentes que generalmente, incluyen, pero no se limitan a, sentimientos subjetivos (estoy enfadado), expresiones (fruncir el ceño cuando se siente ira) y reacciones fisiológicas.

Por lo tanto, la comprensión de la experiencia emocional hace necesario el conocimiento de los componentes emocionales subyacentes así como la forma en que funcionan mutuamente. Un tema muy relacionado con las manifestaciones emocionales son sus posibles antecedentes. La bibliografía sobre emociones destaca la viabilidad de las valoraciones cognitivas en la obtención de emociones. Las valoraciones determinan y diferencian las experiencias emocionales. El propósito de este estudio es examinar de qué manera el sistema de respuesta emocional (cambios en el ritmo cardíaco, expresiones no verbales y sentimientos subjetivos) funciona de forma simultánea para revelar las experiencias emocionales y cómo la valoración de situaciones específicas se relaciona con las emociones experimentadas de forma temporal. Se ha tratado de analizar estas cuestiones en las aulas, utilizando un enfoque cualitativo.

Un supuesto fundamental en la medición de emociones, es que las emociones son constructos hipotéticos que pueden inferirse a través de varios indicadores. Tales inferencias son: la experiencia subjetiva, los cambios fisiológicos, y las expresiones no verbales que acompañan a la experiencia. Por lo tanto, para entender el constructo psicológico de la emoción es necesario evaluar distintos sistemas de respuesta emocional a la vez. Otra de las cuestiones de interés en la exploración de las experiencias emocionales son los determinantes de las emociones. Las emociones son el resultado de la valoración cognitiva de eventos significativos para el individuo. La opinión acerca del suceso en el contexto es crucial para provocar emociones. Los contextos pueden variar en función de sus posibilidades y limitaciones, algunos comprenden tareas desafiantes y otros menos exigentes.

La conclusión es, que las emociones se producen como resultado de las valoraciones cognitivas en un contexto por lo que no pueden analizarse por separado. Así pues, en el ámbito educativo, el estudio de las experiencias emocionales de los estudiantes en el contexto exige tener en cuenta el aula de clase. El objetivo de este estudio es triple. En primer lugar, se pretende explorar la correspondencia entre los sentimientos subjetivos, las expresiones emocionales no verbales y las reacciones fisiológicas asociadas al aula. Se evaluaron las emociones (ira, ansiedad, aburrimiento, placer, orgullo y vergüenza) en el aula de matemáticas de forma simultánea a través de múltiples modalidades de respuesta. El segundo objetivo, es examinar la relación entre las emociones de los estudiantes y las valoraciones de rendimiento y valor. Y el tercer propósito, es determinar si los patrones de experiencias emocionales en el aula dependen de la dificultad de la tarea y la capacidad de los participantes.

En cuanto al primer objetivo de este estudio, los resultados revelaron que las expresiones emocionales no verbales de la ira, la ansiedad y del placer son en cierto modo congruentes con la reacciones fisiológicas y con la propia confirmación retrospectiva de los estudiantes de experimentar las emociones simultáneamente. Las expresiones no verbales de aburrimiento, orgullo y vergüenza rara vez correspondieron con las respuestas de los estudiantes en la entrevista. La falta de expresión de emociones de orgullo y vergüenza podría explicarse de varias maneras. La experiencia y expresión de estas emociones requieren tres importantes habilidades cognitivas: conocer las normas y reglas, tener un concepto de sí mismo y ser capaz de valorarse en relación a esas normas.

Otra explicación podría ser que informar acerca de las propias emociones es embarazoso, especialmente en contextos como éste. En relación al segundo de los objetivos, los resultados sugieren que las funciones lineales sencillas no son aptas para explicar las relaciones. Las valoraciones de rendimiento y valor parecen funcionar de manera interactiva. Un examen más detenido de las emociones dominantes experimentadas por cada estudiante y su correspondientes evaluaciones, sugiere que el bajo rendimiento y el bajo valor de la tarea percibidos puede provocar ira y/o ansiedad, mientras que las valoraciones de bajo valor y alto rendimiento pueden llevar al aburrimiento.

Por otra parte, las valoraciones de alto rendimiento y alto valor pueden provocar placer. La explicación más plausible para estos diferentes patrones de relaciones entre las valoraciones y las emociones tiene que ver con las características de medición. Otra posible explicación es que las valoraciones de rendimiento y valor podrían no haber sido suficientes para obtener las distintas emociones. Respecto al tercer objetivo, no se ha hallado una clara asociación entre el nivel de dificultad de la tarea y las emociones de los estudiantes.

A pesar de que el enfoque multimétodo cualitativo utilizado en el presente estudio ha servido para analizar las experiencias emocionales de los estudiantes de manera más eficaz que con un solo método, existen algunas limitaciones que deben ser consideradas. En primer lugar, aunque el diseño del estudio de casos múltiples ha permitido explorar la experiencia emocional de un número limitado de casos con mucho más detalle que con métodos de encuesta, los resultados no se pueden generalizar. Segundo, no se puede asegurar que las emociones manifestadas durante la entrevista sean representaciones precisas de cómo los individuos se sienten en una situación real. En tercer lugar, las reacciones fisiológicas pueden deberse a simples movimientos de la mano y pueden haber interferido en el registro de datos de la frecuencia cardíaca. Por último, las expresiones emocionales no verbales son a priori muestras de esquemas de codificación existentes.

Por lo tanto, la aplicación de tales instrumentos para codificar las emociones en un contexto natural como las aulas puede requerir el muestreo de emociones intensas, que no suelen darse con frecuencia. Teniendo en cuenta estas limitaciones, las futuras investigaciones podrían recurrir al uso de cámaras de vídeo ocultas para registrar las expresiones emocionales no verbales de los participantes. A pesar de estas limitaciones, los resultados del actual estudio tienen importantes implicaciones para la docencia y los procesos de aprendizaje.

Los resultados muestran que hay cierta correspondencia entre los sistemas de respuesta emocional en el contexto del aula. La sincronización de los sistemas emocionales de respuesta moviliza los recursos del organismo para afrontar un reto importante. Por lo tanto, un sistema emocional de respuesta coordinado puede ayudar a los estudiantes a afrontar o evitar las tareas de clase. Por otra parte, las expresiones emocionales no verbales de los estudiantes permiten a los profesores inferir las experiencias subjetivas y las tendencias de acción de los estudiantes. Los resultados revelan asimismo que atendiendo al rendimiento y al valor de las valoraciones de los estudiantes en el aula, se puede mejorar la experiencia de emociones de adaptación.

En conclusión, el enfoque multimétodo plantea que la evidencia convergente de múltiples métodos puede facilitar la comprensión del impreciso constructo de la emoción. En consecuencia, es necesario pasar de los métodos únicos a los multimétodos y de los autoinformes retrospectivos a las evaluaciones online.

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Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Reconocimiento de anomalías conductuales y detección de mentiras. Club Lenguaje No Verbal.
Reconocimiento de anomalías conductuales y Detección de mentiras. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Efectos positivos del entrenamiento en reconocimiento de anomalías conductuales para la detección de mentiras”, de los autores David Matsumoto y Hyisung C. Hwang de la Universidad Estatal de San Francisco (EE.UU.), Lisa G. Skinner del F.B.I. (EE.UU.) y Mark G. Frank de la Universidad Estatal de Nueva York (EE.UU.), que trata de los posibles efectos positivos del entrenamiento en la detección de anomalías conductuales para los agentes de la ley.

El reconocimiento de indicadores relacionados con la verdad y la mentira puede ser una valiosa ayuda para los agentes de la ley, y la investigación ha proporcionado una gran fuente de información relativa a dichos indicadores. Una de ellas proviene del análisis de las palabras utilizadas en las tomas de declaración o los interrogatorios. Las mentiras contienen menos palabras y omisiones de información; son menos plausibles, estructuradas, y lógicas; son más internamente discrepantes y ambivalentes; contienen detalles recurrentes y carecen de marco contextual; e incluyen más descripciones de lo que no ocurrió. Otra fuente de indicadores proviene del análisis del comportamiento no verbal.

Los indicadores de comportamiento no verbal se producen debido a que las emociones y cogniciones se expresan verbalmente y porque los pensamientos y sentimientos opuestos generados al mentir suelen filtrarse a pesar de los intentos de controlarlos. Los indicadores de comportamiento no verbal de la mentira comprenden cambios en el uso de ilustradores del habla y gestos emblemáticos; expresiones faciales de emoción y cognición, especialmente fuga emocional; cambios en el parpadeo, pausas, y tasas de habla; e intentos de controlar o regular las propias emociones. A pesar de la existencia de estas dos ricas fuentes de indicadores de la verdad y la mentira, no son fácilmente identificables. Pero para algunas profesiones, es crucial que las mentiras se detecten con mayor precisión que al azar; la aplicación de la ley es una de esas profesiones. Dado que no existen indicios de engaño, una cuestión fundamental es si los individuos en general, y los agentes de la ley en particular, pueden ser entrenados para mejorar su capacidad para detectar mentiras.

Por lo tanto es importante formar a las personas en el reconocimiento de los indicadores verbales y no verbales de la verdad y la mentira conjuntamente puesto que suelen aparecer de forma simultánea. Se ha examinado si la formación tanto en indicadores verbales como no verbales de la verdad y la mentira tendría efectos positivos sobre la capacidad de los agentes de la ley para su detección. Los participantes del estudio son alumnos de la Academia Nacional del FBI.

Los análisis han generado varias conclusiones notables. Cuando los vídeos fueron analizados en su conjunto, hubo un aumento general de las tasas de precisión de alrededor del 10%, lo que corresponde con un tamaño del efecto bastante grande. Los efectos positivos del entrenamiento se repitieron cuando se analizaron los datos de los vídeos de individuos que decían la verdad y los vídeos de individuos que mentían por separado. Curiosamente el efecto del entrenamiento fue mayor con los vídeos en los que se mentía que con los vídeos en los que se decía la verdad, y limitado a vídeos de crímenes más que a vídeos de opiniones. No obstante, existen ciertas limitaciones en este estudio, tal vez la mayor es la falta de grupo control. Debido a esto, no se puede descartar por completo la posibilidad de que los alumnos hayan mejorado su capacidad de detectar mentiras simplemente asistiendo a un curso en la Academia Nacional del FBI, ni se puede deducir que los efectos dependan exclusivamente del contenido de ese curso en particular.

Otra limitación podría ser el número relativamente pequeño de vídeos utilizados en los pre y post tests y su brevedad, y el hecho de que los alumnos fueran meros observadores de la interacción y no tuvieran la libertad de interrogar a los entrevistados ellos mismos. De este modo, los alumnos tuvieron que hacer juicios basados en la mínima información disponible. Otra posible limitación de los vídeos utilizados para evaluar la precisión en la detección de mentiras es el hecho de que representaban estudiantes de licenciatura y de postgrado y algunos miembros de la comunidad, mientras que los vídeos utilizados en la formación incluyen víctimas reales, sospechosos y testigos. No parece, sin embargo, que esto sea una limitación, ya que no hay evidencia que sugiera que las fugas verbales y no verbales sean específicas de la edad adulta, y no hay ninguna razón o evidencia que indique que la anomalías conductuales representadas en los vídeos sean diferentes a las generadas por las personas que aparecen en los vídeos de formación para las clases.

Por otro lado, que la mejoría en la precisión de la detección de mentiras se produzca al combinar las técnicas de análisis de palabras y comportamiento no verbal puede parecer de sentido común dado que el entrenamiento en una estrategia u otra generalmente produce beneficios. Sin embargo, que cada técnica produzca efectos positivos por separado no significa necesariamente que lo hagan de forma combinada. Los alumnos que aprenden ambas técnicas por separado suelen sentirse abrumados por la cantidad de detalles a los que deben prestar atención, y es muy probable que la formación en ambas pueda haber producido demasiada sobrecarga de información de manera que su aplicación práctica no haya tenido éxito.

Los resultados sugieren asimismo que la mejora en los índices de precisión observados en el estudio no es simplemente debida a los aumentos en el procesamiento activo de los estímulos. Algunos estudios han revelado que, debido al sesgo de verdad (tendencia a juzgar las declaraciones como verdaderas), el entrenamiento en detección de mentiras puede afectar a la precisión en la detección de mentiras pero no de verdades. No obstante, los resultados hallados no apoyan esta idea, ya que el entrenamiento produce un aumento en los índices de precisión tanto en los vídeos de individuos que dicen la verdad como en los vídeos de individuos que engañan. Lamentablemente, el diseño del estudio impide saber exactamente que elementos fundamentales de los cursos producen efectos positivos en la precisión de la detección de mentiras.

En consecuencia, el reconocimiento de anomalías conductuales en el comportamiento verbal y no verbal no sólo ayuda a los investigadores a detectar mentiras con mayor precisión; sino que también puede utilizarse como apoyo en las entrevistas e interrogatorios. No obstante, el reconocimiento de anomalías conductuales para evaluar la veracidad y detectar mentiras en entrevistas de investigación no es la panacea para resolver todos los casos. Normalmente las entrevistas e interrogatorios necesitan apoyarse en otras fuentes como declaraciones de testigos, pruebas forenses y otras evidencias.

Aún así, los investigadores deben preparar y planificar las entrevistas e interrogatorios, y elaborar las preguntas y guiar la conversación cuando se detecten anomalías. Del mismo modo, los investigadores que han recibido formación en detección de mentiras deberían tener cuidado con los sesgos que puedan aparecer tras el entrenamiento. Así pues, la identificación de anomalías conductuales válidas indicadoras de verdad y mentira, tanto verbales como no verbales, puede ser de gran utilidad para cualquier investigador.

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Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Arrepentimiento Verdadero y Arrepentimiento Simulado. Club Lenguaje No Verbal.
Arrepentimiento Verdadero y Arrepentimiento Simulado. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les ofrecemos un resumen del artículo “Lágrimas de cocodrilo: Comportamientos faciales, verbales y corporales relacionados con el arrepentimiento verdadero y simulado”, de los autores Leanne ten Brinke y Stephen Porter de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), que trata sobre la detección del engaño emocional en el arrepentimiento.

El engaño es un aspecto común de la interacción social humana. No obstante, las mentiras acompañadas de intensas emociones y manifestaciones emocionales falsas pueden tener graves consecuencias a nivel individual y social. Por ejemplo, en sentencias condenatorias o audiencias de libertad condicional, el arrepentimiento es un factor importante; la credibilidad percibida de la emoción de un acusado durante su testimonio determina las decisiones finales relativas a su futuro. Los sentimientos de culpa se producen sobre todo en situaciones en las que el acto deplorable era controlable por el transgresor.

Aunque se ha sugerido que una sola expresión universal no representa arrepentimiento, ninguna investigación empírica hasta la fecha ha considerado analizar la combinación de expresiones emocionales universales asociadas a este estado de ánimo. Además, ningún estudio ha examinado las posibles diferencias de expresión emocional entre el arrepentimiento verdadero y el simulado. La teoría y la investigación plantean la existencia de varias señales de comportamiento asociados con el engaño.

En teoría, las manifestaciones de un mentiroso y de quien dice la verdad deben variar debido a la elevada excitación, la carga cognitiva y el control conductual involucrados en la simulación de un relato o sentimientos. Mientras relata los hechos, el mentiroso debe controlar sus expresiones faciales (a veces tiene que ocultar o simular una emoción) y el lenguaje corporal. Esta necesaria “multitarea” debería reducir el nivel de control consciente que el mentiroso tiene sobre cada canal de comportamiento e incrementar la cantidad de “fugas” relativas a uno u otro(s), en función de a que le está dedicando su esfuerzo. Teniendo en cuenta que la cara es el foco principal en la interacción interpersonal, un mentiroso inteligente sería capaz de controlar su expresión facial.

De esta manera, los individuos que engañan deben mantener su duplicidad simulando expresiones emocionales concurrentes con la mentira y eliminando la “fuga” de sus verdaderas emociones. Dada la compleja musculatura de la cara, y la pesada carga cognitiva relacionada con esta tarea, no es de extrañar que la expresión de emociones genuinas y simuladas pueda ser sensiblemente diferente. Por lo tanto, se puede deducir que las emociones relacionadas con el engaño podrían dar lugar a expresiones simuladas.

La evidencia empírica señala que puede ser importante atender a las señales verbales para detectar mentiras emocionales en las manifestaciones de arrepentimiento. La extensa bibliografía sobre el engaño revela que, los mentirosos tienen tendencia a hablar más lento y dar menos detalles. Son asimismo más propensos a dudar. Del mismo modo, los patrones lingüísticos pueden proporcionar indicadores de falso discurso. En concreto, los mentirosos tienden a utilizar menos pronombres en primera persona y referencias a otras personas.

La bibliografía existente confirma que también existen asociaciones entre el lenguaje corporal y el engaño. El presente estudio investiga las posibles señales faciales, verbales y corporales de engaño en las manifestaciones de verdaderas transgresiones autobiográficas asociadas con el arrepentimiento verdadero y simulado. Se prevén diferencias en la presencia y duración de las expresiones emocionales que se producen cuando los participantes describen sus sentimientos de arrepentimiento genuinos frente a los simulados.

La Hipótesis 1 plantea que se prevé que la tristeza domine las manifestaciones de sentimientos genuinas en comparación con las manifestaciones simuladas. Por otro lado, se prevé que las manifestaciones simuladas de emociones se caractericen por la presencia de expresiones emocionales discordantes, como felicidad o ira.

Según la hipótesis 2, se prevé de manera similar que las verdaderas manifestaciones emocionales den lugar a largos estados de tristeza. Sin embargo, las manifestaciones engañosas contendrían mayores estados de felicidad e ira.

De acuerdo con la hipótesis 3, se prevé que las expresiones negativas (simuladas) estén más frecuentemente seguidas de expresiones positivas (fuga emocional) en el arrepentimiento simulado, en comparación con el verdadero arrepentimiento. La hipótesis 4 plantea la relación de los indicadores verbales con el arrepentimiento simulado. En la hipótesis 5 se analiza el lenguaje corporal como señal de arrepentimiento simulado.

Este estudio es probablemente el primero en investigar las señales conductuales en el arrepentimiento verdadero y simulado. Se esperaba que las manifestaciones emocionales difirieran en los niveles de credibilidad, especialmente cuando los participantes describían los sentimientos asociados a cada transgresión. Un hallazgo importante es que no existen diferencias significativas en la presencia de expresiones faciales emocionales universales entre el arrepentimiento verdadero y el simulado. Las manifestaciones emocionales de arrepentimiento simulado (por ejemplo: “Me sentí tan culpable”) contienen una mayor variedad de emociones, en relación con las manifestaciones genuinas. Las manifestaciones simuladas se relacionan normalmente con felicidad y sorpresa. Además, puesto que los relatos genuinos contienen menos emociones, la manifestación emocional del mentiroso puede también reflejar una estrategia de sobre-compensación. Esto da lugar a un comportamiento emocional melodramático por una transgresión pasada relativamente leve, no delictiva, que no justifica tal expresión.

Dado que ambas experiencias descritas ocurrieron en realidad (es decir, todos los detalles del evento eran verdaderos) y que no se ejerció ningún control sobre la longitud o el contenido específico de los relatos de cada participante, es sorprendente que no se encuentren diferencias en la expresiones faciales emocionales al analizar toda la narración. Se examinaron asimismo las micro-expresiones como posibles señales de engaño emocional y las frecuencias relativas parecen indicar que pueden revelar el verdadero estado de ánimo. Las micro-expresiones generalmente indican tristeza en el arrepentimiento genuino e ira en el simulado. Mientras que la tristeza es un elemento del arrepentimiento, la ira normalmente es contraria a él.

Por lo tanto, estas breves expresiones pueden revelar sentimientos encubiertos (y aparentes). El hallazgo de que las micro-expresiones (en general) son igualmente comunes en las expresiones genuinas y en las simuladas. Destaca la importancia de considerar la emoción expresada en su contexto en lugar de simplemente interpretar la presencia de una micro-expresión como señal de engaño. Además de la presencia de emociones expresadas, se ha descubierto asimismo que las secuencias de expresiones emocionales de arrepentimiento verdadero son diferentes de las del arrepentimiento simulado, pero únicamente en la parte inferior de la cara.

Por el contrario, las expresiones negativas (tristeza) en el arrepentimiento simulado son seguidas normalmente por otras emociones, positivas y negativas. A pesar de no presentar diferencias significativas en el lenguaje corporal y las conductas verbales, los participantes muestran más vacilaciones del habla (por ejemplo: “eh, eh, eh”), cuando cuentan la historia relacionada con el arrepentimiento simulado en comparación con el verdadero relato de arrepentimiento. El aumento de vacilaciones del habla generalmente da lugar a un incremento de la complejidad cognitiva. Por otro lado, el contacto cara a cara con un infractor durante una audiencia de libertad condicional influye enormemente en las decisiones relativas a la liberación.

Por lo tanto, la identificación de señales de comportamiento fiables que puedan diferenciar entre el arrepentimiento verdadero y el simulado podría tener considerables implicaciones prácticas. Los resultados actuales pueden ser de relevancia práctica para psicólogos forenses, para agentes de libertad condicional y para los que toman decisiones legales al evaluar la veracidad de las manifestaciones de arrepentimiento.

A pesar de que es necesaria más investigación antes de que tales señales comporten factores agravantes o atenuantes en un juicio, los profesionales clínicos pueden encontrar esta investigación útil para detectar y enfrentarse a las “lágrimas de cocodrilo”, resultando probablemente en un tratamiento más justo y efectivo para los delincuentes. En general, se necesita más investigación para obtener una mayor comprensión de esta común y significativa emoción humana.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

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Convenciones culturales y lateralidad manual. Club Lenguaje No Verbal.
Convenciones Culturales y Lateralidad Manual. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “En busca de influencias culturales en la asociación corporal específica de la preferencia de mano y la valencia emocional”, de los autores Juanma de la Fuente, Antonio Román y Julio Santiago de la Universidad de Granada (España) y, Daniel Casasanto del New School for Social Research (EE.UU.), acerca de las convenciones culturales sobre el uso de la mano derecha o izquierda.

En muchas lenguas y culturas se asocia el lado derecho con las cosas buenas y el lado izquierdo con las cosas malas. Casasanto demostró que los zurdos tienden a asociar la izquierda con ideas positivas y la derecha con ideas negativas, mientras que los diestros muestran una correspondencia culturalmente aceptada. Así, cada grupo asocia el bien con su lado dominante, un efecto corporal específico en la estructura conceptual. Las diferencias corporales determinan la dirección de las asociaciones espaciales y de valencia. Curiosamente, Casasanto no encontró pruebas de influencia cultural en relación con “lo bueno está en la derecha” superpuesta al patrón corporal específico.

En base a los resultados hallados en los estudios realizados con hablantes holandeses e ingleses, parece ser que las convenciones culturales que asocian el bien con la derecha no juegan ningún papel en el establecimiento del mapa conceptual entre el espacio izquierda-derecha y las ideas sobre el bien y el mal. Sin embargo, las convenciones sobre izquierda-derecha en la cultura inglesa y holandesa pueden no ser tan fuertes como en otras culturas. En inglés y en holandés, la “izquierda” se asocia con la torpeza, pero no necesariamente con lo sucio o con el mal. La cultura árabe, sin embargo, tiene convenciones más fuertes en favor de la derecha y en contra de la izquierda. En la cultura árabe hay tabúes acerca de la izquierda que se aplican a todo tipo de actividades cotidianas. Si la cultura juega un papel en el establecimiento de la asociación conceptual entre el espacio izquierda-derecha y en la evaluación emocional, su efecto debería ser más perceptible en la cultura árabe que en otras culturas que carecen de esos prejuicios. En este artículo se compara la correspondencia entre el espacio izquierda-derecha y la valencia emocional en árabes, españoles, y árabes biculturales que viven en España.

Experimento 1: Asociaciones espaciales y de valencia en españoles y árabes biculturales. El primer paso fue replicar los hallazgos de Casasanto en españoles diestros y zurdos. España comparte las principales características de la cultura occidental con los grupos americanos y holandeses previamente evaluados, pero también difiere de manera importante debido a sus raíces católicas, frente a los protestantes. Además, la lengua española pertenece a una familia lingüística diferente, las lenguas romances (frente a la germánica). Se planteó asimismo extender los resultados anteriores a los participantes biculturales, mediante la inclusión de un grupo de árabes que viven en España.

A los participantes se les presentó un dibujo que representaba a un personaje de dibujos animados, visto desde arriba con una caja a la izquierda y otra a la derecha Se les dijo que el personaje (llamado Bob o Mohamed, según la cultura del participante) estaba planeando una visita al zoológico y que le encantan las cebras y piensa que son buenas, pero odia a los pandas y piensa que son malos (o viceversa). Se les indicó a los participantes que colocasen el animal bueno en la casilla correspondiente a las cosas buenas y el animal malo en la casilla correspondiente a las cosas malas. Tras completar esta tarea, los participantes respondieron a cinco preguntas informativas.

Después de las preguntas, se les pidió a los participantes que indicaran si eran diestros o zurdos. Experimento 2: Asociaciones espaciales y de valencia en árabes marroquíes. El experimento se llevó a cabo en Marruecos para evaluar un grupo adicional de participantes árabes en la misma tarea. Todos los participantes estaban inmersos en la cultura árabe (en Marruecos) y el lenguaje (Darija, el dialecto local del árabe). El procedimiento fue el mismo que para los grupos anteriores, con la excepción de que los materiales se tradujeron en darija. No se les pidió que indicaran si eran diestros o zurdos. En su lugar, realizaron una prueba de predominancia manual.

Estos resultados replican la asociación corporal específica entre lo bueno y el lado dominante del espacio encontrada por Casasanto en individuos de dos nuevas culturas (española y árabe), probada en dos nuevos idiomas (español y darija). No se han encontrado efectos de las presiones culturales que favorezcan la superposición de la derecha sobre el patrón corporal específico de las asociaciones implícitas. Por otra parte, se han encontrado asociaciones implícitas similares entre el espacio izquierda-derecha y la valencia emocional entre los españoles evaluados en España, los árabes biculturales evaluados en España, y los árabes evaluados en Marruecos. Las comparaciones entre los diestros de los tres grupos no mostraron diferencias significativas en la preferencia implícita de asociar lo bueno con el lado derecho del espacio. No obstante, el grupo árabe marroquí posee creencias explícitas más fuertes acerca de la relación entre la derecha y el bien que el grupo español.

En resumen, los datos actuales confirman que las asociaciones explícitas del lado derecho con las cosas buenas y el lado izquierdo con las cosas malas son más fuertes en la cultura árabe que en la cultura española. La fluidez percepto-motora corporal específica sigue siendo, hasta el momento, la única explicación para la asociación conceptual del espacio horizontal y la evaluación emocional. Mientras que la fuerza de las asociaciones explícitas espaciales y de valencia varían entre culturas, la fuerza de las asociaciones implícitas espaciales y de valencia no varían. Las convenciones idiomáticas y culturales que relacionan la derecha con el bien y la izquierda con el mal no parecen tener ningún efecto sobre las asociaciones implícitas espaciales y de valencia de las personas.

Sin embargo, la prueba definitiva para afirmar esta conclusión, debería incluir los datos de zurdos árabes. Pero dada la dificultad de encontrar este tipo de participantes, una estrategia alternativa será la de cambiar temporalmente la fluidez percepto-motora en los árabes diestros tal y como hicieron Casasanto y Chrisykou, que demostraron que unos pocos minutos de ejecución menos fluida con la mano derecha fueron suficientes para revertir las asociaciones implícitas de los participantes diestros holandeses del bien con la derecha y del mal con la izquierda. En consecuencia, si la cultura influye, los diestros árabes deberían ser más resistentes que los diestros españoles a los efectos del entrenamiento motor.

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